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Urbanidad hacia personas con discapacidad

Parte de la etiqueta social como ciudadanos es respetar las rampas, el sanitario, los asientos y todo lo que tiene algún señalamiento que lo hace exclusivo para personas con discapacidad.

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Por Melissa López
Consultora de Imagen

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En una ocasión presencié una conferencia maravillosa impartida por una persona con discapacidad visual, la cual me hizo reflexionar sobre el tema. Las personas con una discapacidad merecen todo nuestro respeto; como individuos, el compromiso como sociedad es fomentar la cultura del trato y convivencia con educación.

Bienvenidos nuevamente a “Cualidades Exquisitas” un espacio donde aprenderás por qué cuidar nuestra imagen es fundamental.

El trato hacia la persona con una discapacidad debe ser de forma natural, esto es evitar sentimientos de lástima o compasión. Al hacer mención de una persona lo correcto es expresarse así: persona con discapacidad. Explicaba el conferenciante: “personas especiales son mis hijos o mi novia, personas con capacidades especiales los superhéroes, persona con discapacidad es lo apropiado”. Por lo tanto se dice: persona con discapacidad y se hace referencia al tipo de discapacidad, por ejemplo: persona con discapacidad auditiva, persona con discapacidad visual.

Antes de ayudar, lo acertado al apoyar a una persona con discapacidad primero es preguntar: ¿Necesitas ayuda? Si la respuesta es, sí, entonces consultar ¿Cómo puedo ayudarte? Así la persona dará las instrucciones necesarias y se ayuda con la forma requerida. Como es el caso de las personas con discapacidad visual, con quienes por cierto lo correcto es ofrecer nuestro hombro o el brazo para guiar sin problema. De ninguna manera se debe tomar del brazo o de la mano a la persona y mucho menos tocar el bastón.

Hay que entender un poco el tipo de discapacidad para saber cómo ayudar, cómo comunicarnos y utilizar los términos indicados. Si se tiene alguna duda, siempre, lo mejor es preguntar directamente a la persona. Por ejemplo, la discapacidad auditiva: una persona sorda no siempre es muda, por lo tanto no es correcto decir: es sordomudo.

Como sociedad se debe fomentar la cultura del trato y convivencia con educación y respeto, por lo tanto: la silla de ruedas, el bastón, como los perros guías, son una extensión del cuerpo de la persona con discapacidad, respeta su espacio, y evita el contacto físico.

De igual forma, los perros guías no son para jugar, ni mucho menos se puede ofrecer comida, ellos están trabajando y un momento de distracción le puede costar la vida a su dueño o provocar un accidente.

La silla de ruedas no es perchero o para  recargarnos; incluso por cortesía lo apropiado es tratar de colocarse a la misma altura de la persona en silla de ruedas para lograr la empatía con el contacto visual, de modo que la persona con discapacidad no tenga que forzar su cuello sobre si es por un tiempo prolongado.

Parte de la etiqueta social como ciudadanos es respetar las rampas, el sanitario, los asientos y todo lo que tiene algún señalamiento que lo hace exclusivo para personas con discapacidad. Incluso los negocios siempre deben considerar las adaptaciones necesarias para facilidad de movimiento.

Recuerda, es fomentar la cultura de convivencia de manera natural con educación y respeto.

Te espero en el siguiente tema de “Cualidades exquisitas”, sonríe.

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