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No pasa nada

No pasa nada para aquellos que prefieren manipular a las masas, para su beneplácito está el obtener votos.

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Por Carmina López Martínez
(arizbeth.lopez@univa.mx)

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Me parece contradictorio cuando escucho a una persona excusar las torpezas y crueldad de otra. “No pasa nada” es una frase inofensiva al oído, pero lesiva para la mente.

Recordemos que el cerebro humano no es un psicólogo externo que busca comprender lo que “intentamos” comunicar, este órgano central realiza una interpretación literal, es nuestro único jefe. Por ello no logro comprender la insistencia de muchos por esconder la realidad, obligando a la mente avergonzarse de los crímenes y avaricia de otros. Pero solo el progreso es colectivo.

No pasa nada, escucho continuamente. Pero veo en las redes sociales y periódicos a sujetos sojuzgando a empleados y empresarios; con arma en mano, apuntándoles en la cabeza, machacándolos a golpes, despojándolos de sus pertenencias. Huyen de la escena dejando un hueco en el estómago de sus víctimas.

No pasa nada. Los feminicidios vuelven a las mujeres cautivas de sus hogares. El temor se esparce entre los miembros de las familias; padres, cónyuges, novios, compañeros de clase, jefes de trabajo recomiendan a mis congéneres no pasear a solas, ni de noche, menos si visten de forma “sugestiva”. Vamos, casi al punto de proponer un toque de queda.

En escuelas de alto prestigio y otras de dudable orden, los jóvenes estudiantes lanzan balas al pecho de sus compañeros. Perforan cráneos y el alma de los familiares que despiden a sus seres queridos, víctimas de un lunático que pasó desapercibido para las autoridades. En Walmart USA toman precauciones para impedir la venta de armas a menores de 21 años; la comercialización continuará. Los eventos masivos también atraen a maniacos depresivos. Porque claro, no pasa nada.

En Medio Oriente miles de inocentes pierden la vida a causa de la violencia desatada en varios países. Pero no pasa nada porque no muere un militar importante; aún el poderoso puede manipular y enriquecerse más. La muerte se convierte en un compañero natural, aunque la causa tenga olor a metal.

No pasa nada en los países donde el hambre despierta a los niños con el estómago vacío. Las madres pierden la razón al verse solas, con hijos y abandonadas por el otro pilar del hogar. Percibo en las personas la emoción de ver a un ser querido marchar hacia un país desconocido, lleno de esperanza, superando adversidades y dejando promesas a sus amados. El tiempo pasa y muchos de esos soñadores encontraron la muerte en una oveja vestida de coyote.

El sentido con mayor influencia en nuestro aprendizaje es la vista. Imagine a niños desnudos, obligados a realizar acciones de adultos. Convertidos en títeres para satisfacer las desviaciones de pedófilos y pederastas. Millones de materiales pornográficos en venta con los rostros de pequeños inocentes marcados de por vida, por la vergüenza de haber sido objeto sexual de monstruos. Esto es intolerable para cualquier padre. Insisto ¿no pasa nada?

Generaciones que vieron caer el Tercer Reich, están perplejas ante el caos global, muchos temen una tercera guerra mundial. Solo ver el noticiario los obliga a omitir más cifras dolorosas. Pero no pasa nada si una bomba nuclear amenaza la supervivencia de millones de seres humanos; todo va de acuerdo al plan si los altos perfiles superan la prueba. ¿Pero quién es valioso? El criminal o el pacífico.

No pasa nada para aquellos que prefieren manipular a las masas, para su beneplácito está el obtener votos, el evitar un despertar colectivo basado en el conocimiento y no en las armas. Un pueblo bien informado y hacer valer sus derechos para evitar más injusticias e inequidad. Obligar al servidor a servir, a dejar la holgazanería y el hurto.

Por ello recurro a los libros escritos por grandes eruditos de la historia humana; aciertan en sus elocuciones peyorativas sobre la verdad y el orden social -en lo ético y moral-, en descalificar a la autoridad y al civil al ser incongruentes –con excepciones- en sus actos. No es la descontextualización lo que genera la crítica de los intelectuales, vienen de fondo con el absurdo perdono y olvido masivo. Vivir en el engaño es nocivo, por ello insisto ¿no pasa nada?

*Comunicóloga, responsable del área de la Imagen y Comunicación Institucional de la Universidad del Valle de Atemajac, Campus Puerto Vallarta.