Sociedad transformacional

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Si Charles Darwin estuviera en este siglo estaría limitado para dimensionar las divergencias y modelos de actividad humana existentes.

Llama mi atención lo radical de los procedimientos sociales en esta época; las respuestas simplistas a grandes conflictos los cuales ameritarían de mayor reflexión. Las migraciones, injusticias contrastantes, actitudes impensables en otros tiempos, eso que Darwin llamó evolución hoy esta fracturada donde prevalecen las mutaciones perversas.

Se vive bajo presiones permanentes en medio de un estrés lacerante. Todo en medio de contradicciones antagónicas. Antes, se trabajaba sobre bases éticas para dar paso a resultados sensatos, todo eso quedó en el olvido. El ser humano es una creación sumamente singular; destructiva, creadora de mundos ficticios basados en la mentira y el odio, en términos concretos; esta en un peligroso proceso de  deshumanización.

El Dios actual tiene sus bases en la tecnología avasallante. No pretendo descartar las tesis darwinistas, mi comentario va más a distinguir que ellas hoy son un tanto exiguas en la llamada globalización. Ya no se adapta el ser humano sino que vive en una total discordancia ante una naturaleza que se aleja más de su pensamiento, en otros términos se aparta rápidamente de su esencia y se vuelve más pueril.

El mundo se ha convertido en un asidero de seres humanos inadaptados y cada vez más lejanos de la razón. En muchos casos lo miserable de su visión ante los problemas de sus semejantes los convierte en irreverentes. Las nuevas tecnologías, en su gran mayoría se aplican a los más aberrantes absurdos, enajenan con mentiras intermitentes creando lo que he llamado la turba tecnológica.

En México, por ejemplo; en este proceso de campañas políticas se encuentra de todo menos propuestas fincadas en la realidad. Intimidades, ataques a ultranza o lo que se llama guerra sucia; todo esto demuestra que los ciudadanos no comparten, la lucha de ellos es por lograr el poder, mantenerlo y continuar como se vive, no importa mientras ellos obtengan lo que desean.

Me da la impresión que en cada expresión pública los políticos en campaña se esconden de sí mismos, se auto convencen de sus ridiculeces para jamás ser honestos y revelarlas, porque esas fueron las lecciones de sus maestros simuladores y no equivocan el paso, continúan en su mundo de mentiras.

Sus tergiversaciones de la realidad los sepultan cada vez más, la sociedad exige poco aunque la toma de conciencia es cada vez más intensa por parte de los que padecen la incongruencia de modelos de control totalmente rebasados. Los berrinches y necedades de Donald Trump o las inconsistencias de Peña Nieto, fácilmente distinguibles causan angustia y desazón.

Como se sabe, el año de 1859 creó la más formidable divergencia ante los discursos del mundo cristiano y las hipótesis científicas en varias partes del mundo con sus propuestas de la evolución de los seres vivos en general, esto es innegable, aunque los tiempos de evolución han cambiado radicalmente creando rupturas significativas en las formas de pensar sobre todo y en los desafortunados impactos a la naturaleza por la contaminación.

La realidad en su totalidad del mundo animal es cambiante y las discrepancias en los escenarios sociales no se quedan atrás, aunque negar su permanencia sería inútil. Existen ejemplos múltiples en la bioquímica, en las formaciones sociales, en la física y en la medicina; en esta última se ven con mayor persistencia, enfermedades desconocidas, epidemias incontrolables o resurgimiento de padecimientos que habían quedado atrás. Todo un galimatías.

El científico recientemente fallecido Stephen Hawking estableció un significativo señalamiento “somos una raza avanzada de monos en un planeta menor de una estrella bastante normal, pero podemos entender el universo, eso nos hace muy especiales”.

El mundo actual cambia vertiginosamente, eso es muy claro; lo que me inquieta es que dicho cambio no lleve a una nueva conciencia de servicio, de solidaridad basada en otros valores universales y prevalezca la avaricia, la violencia y el engaño como lo fundamental, cuando todo esto se tendría que cuestionar y olvidar con base al establecimiento de nuevos paradigmas verdaderamente humanos.

(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.