Vallarta electoral 2018: de posibilidades a realidades – Mar de fondo

José Reyes burgos 
Puerto Vallarta



Ahora sí, ya todas las banderas tienen a sus portadores. Al fin se han definido todos los candidatos de cada uno de los seis partidos políticos, una coalición y los tres independientes que 
competirán. Ya han quedado registrados, naturalmente, pues este domingo vence el plazo para realizar dicha acción en el Instituto Nacional Electoral en Guadalajara. 

Toca a cada uno de los aspirantes convencer a los vallartenses de votar por el proyecto propio. Nunca habían existido tantas opciones en la boleta dentro de este municipio. Un resultado si es seguro: el voto se fragmentará y quien gane la elección, afrontará el reto de gobernar con una baja representación respecto al número de votos totales y tendrá un cabildo con distintos regidores (a menos que se obtenga una victoria aplastante).  

Honestamente, solamente hay tres candidatos con posibilidades de obtener una votación puntera en la elección para la alcaldía vallartense. Quien llevaría la delantera, evidentemente sería Arturo Dávalos Peña, el alcalde quien busca reelegirse. No hizo precampaña, pero su sobrepresencia en las colonias entregando obra pública y ejecutando programas de asistencia social le dan una evidente ventaja.  

El abanderado del PRI, Roberto Gonzales, ha tenido desde su nombramiento un evidente intento intensivo, eso sí, con el mejor material entre todos los candidatos, en redes sociales para tratar de posicionarse. Sin embargo, es evidente que el priismo jalisciense no atraviesa su mejor momento, aunque en el discurso bien podría presumir muchas obras públicas y logros del gobernador como ya lo ha hecho y asumir el liderazgo del voto priista que jamás se extingue. Además, cuenta con el respaldo de Cesar Abarca, un personaje extensivamente conocido en la urbe costera. 

En tercer lugar, podríamos mencionar a la candidata de Morena, Laurel Carrillo, no por su personaje, sino por la coyuntura, en la que el voto por el candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador se ha consolidado como toda una marca, y de realizar el partido del tabasqueño un buen trabajo promocional en Puerto Vallarta, podrían canalizar un numeroso voto lineal, pero solo si se realizan esfuerzos grandes. Se están tardando.  

Nueva Alianza y el Partido Verde tienen candidatos de prácticamente nulo tiempo de adhesión y simpatía dentro de la marca partidista; es el caso de Heriberto Sánchez Ruíz para el primero, quien al no ser favorecido en la coalición “Juntos haremos historia” dejó las filas de Encuentro Social y llevó su estructura a esos nuevos colores el mes pasado; y de Enrique Gou Boy, quien llego al escenario como independiente pero abandonó esta figura pese a lograr las firmas necesarias y ahora enarbola los colores del Ecologista. 

En el imaginario de la marca partidista, un padrinazgo importante, la gente coloca varios puntos, pues observan estabilidad en la trayectoria de las personas que un partido propone. Por eso es que los dos casos anteriores tienen pocas posibilidades de un triunfo, aunque con los votos suficientes podrían verse como regidores, pues desconocidos no son.  

Por otra parte, hay dos candidatos más que prácticamente la gente desconoce y que en el contexto político jalisciense, no tienen nada que hacer además de lograr una votación que ayude a mantener el registro y la actividad en sus respectivos partidos: Saúl López Orozco, del PAN, y Hernán Carmona Muñíz, del PRD. 

Ambos tanto son virtuales desconocidos en el escenario público (no político) de Puerto Vallarta, como abanderan partidos en este momento débiles, que en la elección para la gubernatura han presentado candidatos que por mandato cupular no deben oponerse a Movimiento Ciudadano ni tampoco perfilar sobre la cuenta. En la Zona Metropolitana de Guadalajara, la gubernatura y Puerto Vallarta, el PRD y el PAN ya han definido a sus candidaturas testimoniales.  

Los independientes: ni tanto ni favorecidos 

Ser independiente, en la política mexicana, no resulta nada fácil. Buscar un cargo de elección  popular sin estar abanderado por un partido resulta toda un odisea llena de dificultades para quien la emprende, sobre todo si se trata de un perfil que detrás suyo no esconde grandes padrinazgos políticos. Es el caso de muchas candidaturas, mientras que de otras no. Empero, para todos ha resultado un calvario. 

Para los presidenciables, el camino fue un total conjunto de obstáculos que terminó por impedir que el 99% de ellos no llegara ni a juntar las firmas necesarias para poder acreditar la candidatura por el máximo cargo de elección popular en este país. De 80 y tantos aspirantes inscritos de inicio, siempre se observó que solamente tres tendrían posibilidades de llegar a la boleta. 

Si acaso Pedro Ferríz de Con y Marichuy del movimiento indígena parecían  completar la media decena, jamás estuvieron cerca de consolidar el apoyo en firmas suficiente ni su dispersión , y al cierre de la fecha límite se quedaron a mucha distancia de los tres punteros en este ámbito: Margarita Zavala, Jaime  Rodríguez “El Bronco”, y Armando Ríos Piter. 

 Al final, solo Zavala pudo lograrlo. El Instituto Nacional Electoral reveló que pese a tener entregadas más firmas de las solicitadas,  Ríos Piter tuvo sólo 242 mil 646 firmas válidas y cobertura requerida en tres entidades; mientras Rodríguez Calderón 835 mil 511 firmas en 17 entidades; eso, después de invalidar una enorme cantidad de rúbricas que consideró falsas para esos dos personajes. La ex primera dama logró 870 mil 168 firmas en 21 entidades, rebasando apenas con 3 mil el umbral requerido, sin embargo, también le fueron invalidados al menos el 45% de sus apoyos al haber sido falsos. 

Es así como en estas elecciones, solo un ciudadano tendrá el derecho de buscar la presidencia sin representar a un partido político (en teoría), mientras que a Bronco y Ríos Piter no les quedará opción adicional a formar una candidatura de unidad con Margarita, para que sumadas sus estructuras tenga más posibilidades ganar. 

Pero Margarita ni mucho menos Rios Piter o el Bronco jamás han sido punteros en las encuestas de preferencia electoral por los candidatos a la presidencia; el panorama es complicado. Siempre Zavala se encontró por debajo de José Antonio Meade, curioso, subiendo los puntos que Ricardo Anaya perdía desde su segundo lugar. ¿Será ella un factor que ayude al priista a subir a esa posición tras quitarle votos al panista? Probablemente. 

Pero la principal reflexión que deja este escenario, es que la política todavía le pertenece a los políticos, y no solo a ellos, sino a quienes tienen grandes padrinazgos que aportan estructuras. Ninguno de los tres independientes mencionados como principales están tampoco exentos de vínculos partidistas y grandes patrocinadores. 

Esto no solamente sucede en la contienda por la presidencia. Veamos cómo, hace dos días, Enrique Gou Boy, quien más firmas recolectó para acreditar su aspiración independiente a la alcaldía de Puerto Vallarta, abandonó este formato tras explicar que el terreno “no es parejo” y ahora será el candidato del Partido Verde. Igual que el candidato a gobernador por ese partido, Salvador Cosío Gaona, quien comenzó el proceso como otro “sin partido” y terminó por sumarse al Ecologista. 

Recordemos también como de seis aspirantes a la candidatura independiente por Puerto Vallarta, solo 4 lograron reunir las firmas. Los 3 que se mantienen, tienen un panorama muy complicado por delante al enfrentar a nada menos que 6 candidatos partidistas con más recursos y estructuras que ellos. 

Los miembros de Wikipolítica son un caso muy interesante. Ellos han logrado, todos, las firmas sin ninguna dificultad y exponen un panorama en el que se muestran confiados y felices por los resultados. Sin embargo, la realidad es que se pronostica el triunfo de cómo mucho 4 de ellos además de Pedro Kumamoto en el Senado, pues en la mayoría de los distritos, estos independientes enfrentan a fuertes figuras de partidos hegemónicos, Movimiento Ciudadano y el PRI, con superiores recursos para movilizar un voto clientelar y duro. 

Aunque, es necesario acotar, Wikipolítica no está exento en la opinión pública de contar con un padrinazgo, que aunque no admitido y sin pruebas “irrefutables”, esta presente en el imaginario de los electores, ya sea como ITESO o misteriosos aportadores de capital privado. 

En Tlaquepaque, otro ejemplo es el de Alberto Alfaro, quien busca la alcaldía con una exitosa campaña independiente y logró las firmas. Ante su rotunda campaña viral, Morena ya lo buscó y está por integrarse a sus filas para alcanzar mejores posibilidades de tener una victoria electoral. 

En resumen, los independientes, por más que presuman agrado por no tener un partido y prometan este formato como la panacea, siempre contemplarán la posibilidad de integrarse a una poderosa estructura o grupo de interés cuando no contar con un padrinazgo político. El sistema político mexicano dejó un mensaje claro: aquí mandan los políticos, no los ciudadanos. 

El reto de Morena en Vallarta 

Muy lejos de ser una sorpresa estuvo el nombramiento de la empresaria farmacobióloga Laurel Carrillo como candidata de Morena a la alcaldía de Puerto Vallarta. El enojo e inconformidad de muchos simpatizantes y militantes del partido de izquierda fue notorio en redes sociales, pues existían 12 precandidatos y no quedó claro cuándo y como fue definida la decisión, toda vez que el proceso fue en todo momento ejecutado con total hermetismo. 

Por ejemplo, Sara Mosqueda, una de las precandidatas, se expresó inconforme por la decisión de su partido que no le favoreció aunque vio bien que fuera una mujer (la única entre los 10 candidatos). Sin embargo, su enojo fue evidente, e incluso dijo que no aceptaría ir en quinta posición dentro de la planilla de regidores que presentará Laurel, pero que si apoyará a Morena. 

Héctor Gallegos, otro líder de izquierda muy conocido en Vallarta, manifestó su incertidumbre al anunciar que esperaría la notificación oficial del partido (que hasta el sábado no se había hecho) para tomar una decisión con su equipo. Pero ya han circulado rumores de que se habría reunido con el secretario general del Ayuntamiento vallartense, Victor Bernal, para proyectar una posible integración de su gente a Movimiento Ciudadano a cambio de posiciones. 

Muchos otros de los precandidatos, como Fidencio Hernández Lomelí o María Nicolasa García, han externado de forma explícita su inconformidad con la decisión de su cúpula. Es una siutación muy similar a la ocurrida cuando fue nombrado el candidato a gobernador, o la que está a punto de ocurrir en varios municipios.  

Al final, Morena tiene un enorme reto, el de no desintegrarse antes de comenzar la campaña por el nombramiento de sus candidaturas, emitidos desde las cúpulas y no por la opinión de la militancia; y es que el partido ha recibido a tantos nuevos integrantes que organizarlos con la estructura que ha apoyado a López Obrador desde hace dos elecciones debe ser todo un reto.  

Deberá Morena averiguar la manera de contentar a sus integrantes en Puerto Vallarta, donde ningún político importante emigró de Movimiento Ciudadano o el PRI a sus filas para darles estructura. El reto de Laurel Carrillo es enorme: no solo convencer a los vallartenses de que voten por ella, sino a sus propios compañeros de que la apoyen.  

Se suman a otros proyectos

Trascendió también esta semana, como dos personajes se integraron al equipo de dos figuras que compiten por la alcaldía. El primero, es Ramsés Moedano, quien renunció al PAN y dias después se esparció el rumor de que formaría parte de la campaña del independiente Pepe Martínez.
El segundo caso, es el de Teresita Marmolejo, quien ya había aparecido en una posición muy privilegiada dentro de la lista de regidores propuestos por el candidato del PAN Saúl López Orozco. Pues apenas ayer, Enrique Gou Boy anunció que siempre no, y la empresaria y figura pública mejor haría equipo con el Partido Verde, que lo abandera. Cosas de la política son también decisiones de último minuto.