Celebración mundial del agua, tarea de todos los días

El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza
– Leonardo Da Vinci.

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Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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El pasado 22 de marzo, como cada año, fue celebrado el día Mundial del Agua, decretado por la Organización de las Naciones Unidas como como un medio de lograr la atención sobre la relevancia del agua y la defensa de la gestión sostenible de este recurso.

A partir de la recomendación realizada en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD) de 1992 en Río de Janeiro, fue instituida la creación de un día internacional dedicado al agua y fue así que la Asamblea General de las Naciones Unidas respondió a dicha recomendación designando el 22 de marzo de 1993 como el primer Día Mundial del Agua.

De aquí se desprendieron una serie de acciones por parte de los países para consagrar este día, con el propósito de fomentar la conciencia pública a través de la producción y difusión de documentales, conferencias, mesas redondas, seminarios y exposiciones relacionadas con la conservación y desarrollo de los recursos hídricos.

Con un sentido de llamado a la conciencia de la relevancia del agua para los seres vivos, se busca difundir información sobre los problemas relacionados con el agua que enfrentamos en el planeta y tomar medidas para revertir un tanto la situación a fin de dejar mejores condiciones a las futuras generaciones, considerando que una gota de agua es poderosa y más necesaria que nunca.

El agua es un elemento fundamental en el desarrollo sostenible, así se ha establecido en la definición de los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Los recursos hídricos y toda la vertiente de actividades en las cuales es aprovechada, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental.

El agua contribuye al bienestar de la población y el crecimiento inclusivo que evita dejar al margen del desarrollo a las comunidades rurales, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria, la salud y al medio ambiente en general.

Cifras aportadas por la Organización de las Naciones Unidas, revelan que en la actualidad más de 663 millones de personas viven sin suministro de agua potable cerca de su hogar, lo que les obliga a pasar horas haciendo fila o trasladándose a fuentes lejanas, así como a hacer frente a problemas de salud debido al consumo de agua contaminada.

Sin embargo, también se ha analizado la forma en cómo podemos aprovechar a la naturaleza para superar los desafíos que plantea el agua en el siglo XXI, dado que los problemas medioambientales, junto con el cambio climático, provocan las crisis asociadas a los recursos hídricos que ocurren en todo el mundo; inundaciones, sequías y la contaminación del agua se agravan con la degradación de la cubierta vegetal, los suelos, los ríos y los lagos, que afecta a los ecosistemas, dificultando el acceso a los recursos hídricos, imprescindibles para sobrevivir y prosperar.

De aquí la solución que se plantea para que a partir de la propia naturaleza pueda darse una respuesta a muchos de los desafíos relacionados con el agua, tales como plantar bosques, reconectar los ríos con las llanuras aluviales y restaurar los humedales, con el propósito de restablecer el ciclo del agua, además de mejorar la salud pública con los pulmones naturaleza y fortalecer los medios de vida.

Tanto las personas como los árboles son sistemas de vida complejos, diseñados por la naturaleza y en ambos casos altamente dependientes del agua para sobrevivir, y existe una codependencia en última instancia uno del otro para un acceso seguro al agua que necesitan.

Pero no solo se trata de la conservación del agua en general, particularmente la preocupación se centra en la reducción de la disposición de agua dulce que es la fuerza vital que mantiene a los seres humanos.

Estimaciones establecen que el 70 por ciento de la Tierra está cubierta de agua, pero solo el tres por ciento es agua dulce, cuyo consumo humano se da a un ritmo más rápido que la capacidad de la naturaleza para reponerla.

La particularidad de la naturaleza hace que nuestro planeta tenga ecosistemas especialmente diseñados para sobreponerse a los desafíos medioambientales, por ello el especial énfasis que se debe poner a la tecnología de la naturaleza, y de forma especial en los bosques.

Datos alarmantes aportados por la (ONU) señalan que “la mala gestión, contaminación y consumo excesivo han desequilibrado nuestros sistemas de agua y el cambio climático está agravando el problema. Al ritmo actual de uso del agua, para 2050, más de la mitad de la población mundial correrá el riesgo de escasez de agua, según Make Every Drop Count, un informe de 2018 de las Naciones Unidas y el Banco Mundial sobre la crisis mundial del agua”.

Por ello se considera que los bosques son nuestros mejores aliados para asegurar los recursos de agua dulce de los que depende la vida en el planeta. Es sabido que las raíces de los árboles absorben agua del suelo para sobrevivir, sin embargo, desconocemos la capacidad de los árboles para hacer llover.

También cifras aportadas por los organismos especializados que estudian este problema, establecen que el 40% de las precipitaciones anuales de nuestro planeta provienen de la evapotranspiración, que ocurre cuando los árboles “exhalan” humedad a través de sus hojas.

La capacidad de los bosques de hacer llover es la clave del suministro de agua y los patrones de lluvia de nuestro planeta, proteger el abastecimiento de agua dulce comienza con la defensa de nuestros árboles y debe continuar con la concientización en el uso racional del agua, evitar su desperdicio pero, sobre todo, evitar su contaminación que se da de diversas formas y en la que todos debemos participar para evitarlo, por ello la celebración mundial del agua, es tarea de todos los días.

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(*) Director de la Univa-PV.