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Mensaje anónimo 

El tipo que ves arrojando una lata por la ventanilla de su auto, no es tan distinto de la gente a su alrededor que no le dice nada o le da lo mismo dejarla tirada.

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Por Carmina López Martínez
(arizbeth.lopez@univa.mx)

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“Cuando tiendas tu cama, México va a cambiar” fue el inicio de un mensaje extenso, sin especificar la procedencia.

Los nombres de los actuales candidatos a la Presidencia de la República aparecieron para aclarar la perspectiva del remitente (quien quiera que fuera éste). El mensaje llamó mi atención específicamente por los íntimos –tal vez sinceras- señalamientos a la sociedad mexicana.

Eso me recordó algunas colaboraciones espléndidas del connotado comunicador, el maestro José Mario Reyes Fuentes, a quien la pluma no le falla cuando el país pasa por momentos aciagos -que es casi siempre-; guiado por “su olfato periodístico” lleva a cualquier neófito de la política a las más oscuras perversiones del poder; es su estilo único que nos permite a todos sus lectores unir voluntades y voces.

Así como este espléndido catedrático y comunicólogo, existen otros personajes con la suficiente fortaleza para confrontar a los delincuentes de cuello blanco. Eso me queda claro. Sin duda otros les seguirán, mientras los menos permanecerán en el anonimato intensivo. Como los miles de autores que emiten su opinión a través del Whats App u otras redes sociales.

No los juzgo, considero que la libertad de expresión no implica imprimir una firma, sino el pensamiento puro e irrestricto. Es por ello que les comparto fragmentos del mensaje que recibí y el cual considero interesante analizar:

Si gana López Obrador, eso no nos volverá más honestos. Si gana Ricardo Anaya, eso no desarrollará en nosotros una mentalidad de Emprendedores. Y en el remoto caso de que ganara Meade, no seremos por ello, personas interesadas en cuidar nuestras finanzas. Tender la cama al despertar todos los días, es un motor más poderoso que cualquiera de los candidatos. Para el cambio verdadero, para el cambio de fondo, esto es el primero de una muy larga y productiva cadena de hábitos transformadores.

México será otro, el día en que empiece a incomodarnos el desorden y la suciedad de nuestra propia casa. Cuando eso pase tendremos calles limpias. Mares no contaminados. Mientras una persona no se sienta incómoda manteniendo un mugrero en su recámara o en su cajuela, eso significa una sola cosa: su mente no ha cambiado. No le molesta el desorden porque su propia manera de pensar y de sentir es caótica. Está identificado con ello. Le parece normal vivir con todo volteado de cabeza. Su ropa desperdigada por toda la casa, es una representación inconsciente de su estilo para tomar decisiones. ¿Quieres saber qué te espera al lado de tu pareja antes del matrimonio? Asómate al patio de su casa, a su bolsa, a los asientos y tapetes de su coche. Observa como trata a su familia. Esa es su verdadera realidad. Así piensa y siente. No necesitas investigar más.

El tipo que ves arrojando una lata por la ventanilla de su auto, no es tan distinto de la gente a su alrededor que no le dice nada o le da lo mismo dejarla tirada. ¿Quieres saber qué clase de gobierno nos merecemos? Observa como dejamos las playas después de cada periodo vacacional. He ahí nuestro autentico nivel y calidad social. Asómate a los baños de los restaurantes. Las condiciones en que dejamos las salas del cine. Incluso las VIP. Eso que ves ahí, es el México promedio. ¿Y sabes qué es lo más triste? Que nos parece normal. Que nos hemos acostumbrado a verlo con absoluta indiferencia. Mira como tiene la gente las fachadas de sus casas. Observa cómo se comportan nuestros estudiantes al salir de la secundaria. He ahí el futuro. Eso es lo que viene. No importa quien gane las elecciones.

El mensaje concluye con una frase muy familiar, la cual reconozco en otra que desde hace años he tenido presente en mi vida: “Tu realidad es una reacción en cadena de lo que piensas, sientes y hablas”.

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*Comunicóloga y responsable del área de Imagen y Comunicación Institucional de la Universidad del Valle de Atemajac, Campus Puerto Vallarta.