Impulsar el perfil emprendedor de los jóvenes

Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero los hay que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles.
– Bertolt Brecht.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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El concepto de emprendedor, no es un término reciente ni representa para muchos algo novedoso, sin embargo, llevado a un plano de la realidad, no es tarea fácil más en un entorno caótico en el que priva la corrupción y la impunidad. México es una nación emprendedora, versátil y con demasiada entereza comprobada, sin embargo, será complicado salir del escenario que tenemos, de no contar con cultura permeada de legalidad, de justicia y de actitud para anteponer el interés nacional por encima del propio.

En estos momentos de tragedia y zozobra nacional, debemos seguir en la línea de la innovación, no decaer, sino por el contrario arremeter con más fuerza. No son ajenas a nuestros sentidos, las reiteradas noticias que develan a la luz pública, actos de corrupción en todos los niveles de gobierno en el país. Una vorágine de saqueos y desviación de recursos para propósitos distintos de los que fueron considerados, deteriora las finanzas de nuestro país y hace cada vez más vulnerables importantes programas de asistencia social en el orden de la salud, la educación y la seguridad entre otros.

Aunado a lo anterior la impunidad y la complicidad con la que se establecen acuerdos políticos que ponen en entredicho a las personas e instituciones que representan, contribuyendo a mayor inestabilidad y desánimo.

En los próximos años se esperaría un crecimiento económico nacional sostenido sobre una base de sus mejores alternativas: el turismo; sin embargo, se mantiene en el aire la certeza de ello ante la incertidumbre del resultado electoral y de la continuidad de políticas adecuadas para nuestro país.

Se sabe y se ha mencionado con insistencia que solamente será a través de inversión y servicios de calidad como se logrará desarrollar esta importante industria de forma ágil y permanente.

Es en este sentido las instituciones de educación superior cumplen un importante rol en la sociedad, particularmente la UNIVA que mantiene en su misión una clara definición de su ser y quehacer como lo expresa en su filosofía para “Incidir en la transformación social desde la cosmovisión católica y formar personas íntegras en lo humano, científico, tecnológico y profesional, que sean líderes con espíritu de servicio, comprometidos con el bien común y el desarrollo sustentable”.

De forma reiterada se ha insistido sobre la importancia de aprovechar el bono demográfico y perfilar a los estudiantes por la senda del emprendimiento, y no solo hablando del emprendimiento empresarial, también está la vertiente del emprendimiento social, ámbito desde el cual han dejado claro los jóvenes su fortaleza, su solidaridad y compromiso con los más necesitados; así lo dejaron ver en el apoyo brindado a las comunidades afectadas por los sismos del año pasado; son emprendedores sociales sumamente respetables.

La pregunta está en el aire, que tanto han evolucionado las instancias de gobierno para generar una plataforma para el emprendimiento de los jóvenes, como ellos lo han hecho en fechas recientes, para asumir un rol más comprometido, más solidario y más humano que el mostrado hace poco más de 32 años (1985) en la misma circunstancia de desgracia por los sismos.

Han evolucionado los medios informativos, el acceso a las redes sociales, la mentalidad solidaria; la sociedad dio y lo seguirá haciendo, de dar una lección inolvidable al gobierno, es más exigente y prospectiva, está más coordinada que entonces, todo esto los convierte en formidables emprendedores, que ven como la solidaridad recompone escenarios en crisis.

Emprender es sinónimo de creatividad, innovación y entusiasmo, es un camino que implica grandes retos y desaciertos, pero que también puede venir aparejado con éxitos y satisfacciones. En México, los jóvenes son una parte importante del motor que mueve la economía, de allí que debe aprovecharse esta coyuntura para que las políticas públicas definan acciones en favor de la actividad emprendedora mediante programas de apoyo y un entorno educativo que fomenten esta vocación.

Si bien es cierto, el Instituto Nacional del Emprendedor, creado durante la presente administración, implementó la Red de Apoyo al Emprendedor, en donde se busca que los jóvenes mexicanos encuentren un lugar en el que puedan interactuar, recibir asesoría, capacitación, mentoría y otros apoyos relacionados con la cultura del emprendimiento; sin embargo, dichos apoyos no han sido suficientes y de la dimensión que requiere nuestro país para ponerse a la altura de otras economías desarrolladas.

Otra de las acciones implementadas por el INADEM, es la realización del evento de la Semana Nacional del Emprendedor, un espacio destinado para que los emprendedores y los empresarios de las micro, pequeñas y medianas empresas del país, tengan a la mano y en un solo lugar todo lo necesario para la creación y la expansión de sus empresas o negocios.

Si bien es cierto, se trata de avances importantes, sin embargo, con aliados estratégicos como organismos empresariales, universidades y cualquier otra instancia involucrada con el tema, se debe fortalecer el trabajo para  impulsar el perfil emprendedor de los jóvenes.

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(*) Director de la Univa PV.