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Superpoderes

Los conceptos de educación cada día son más extraños y la relación de los humanos con las mascotas cada día la entiendo menos.

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Por Consuelo Elipe

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Ayer estaba caminando y la mente que es tan incontrolable se puso a pensar en la pregunta que mil veces nos han hecho a todos.

¿Qué poder te gustaría tener si pudieras tener uno y ser un súper héroe? Claro, la respuesta imaginaria de mi cabeza creo que se vio muy influenciada por el hecho de que estamos en Semana Santa, y yo al aluvión de visitantes lo temo más que cuando trabajaba de estudiante en unos grandes almacenes y era el primer día de rebajas.

En aquellos tiempos que no había tantas tiendas, ese primer día era como la marabunta, recuerdo que había un ruido especial, cuando abrían las puertas y entraban cientos de personas, ese “run run” te decía la paliza que te esperaba.

Pues algo así siento estos días en Vallarta, saber que va a llegar gente a miles, siempre es la lucha de saber que es buenísimo para el destino y la economía de todos, y por otro lado, querer que pase y recuperar la vida normal (sorry, sé que nunca debería decir esto en voz alta).

Pues volviendo a los poderes mágicos, pensé que me encantaría tener el poder de construirme una especie de caparazón del silencio, una casita hermética e invisible que me aislara de todo ruido, toda molestia y me hiciera pasar días o instantes de jaleo en total paz.

Imagino qué maravilloso sería tener algo así, activarlo cuando tu vecino no se calla ni debajo del agua, cuando los niños del vecindario no dejan de gritar, o cuando todos los perros se ponen de acuerdo para ladrar como si estuvieran en un concierto.

No sé si será la edad o que nací rara y el tiempo solo lo agrava, pero cada día valoro más el SILENCIO, en mayúsculas. Y me doy cuenta que vivimos una sociedad con cero respeto a los demás. Cada uno hace lo que le da la gana, cuando le da la gana y por supuesto el marciano es el que no sonríe a todo lo que pasa a su alrededor.

Yo no sé qué está pasando que los niños son cada día mas insoportables, con perdón, y claro no todos, pero de verdad, yo ya lo he comentado varias veces en estas líneas, que no entiendo la educación de muchos padres jóvenes que dejan que los niños sean “pequeños salvajes” y además te los imponen donde sea.

Subía el otro día un amigo doctor a no sé qué red, un comentario sobre una sociedad que va camino de no vacunar a los niños, pero no deja de vacunar a las mascotas (algo así). Y de verdad que mi percepción es que todo está desajustado. Los conceptos de educación cada día son más extraños y la relación de los humanos con las mascotas cada día la entiendo menos. Es una saturación en las redes de fotos de personas con sus perros, durmiendo en sus camas, besándoles en la boca, lamiendo a los bebes, dándoles masajes, hablándoles con voces idioticas…me rindo.

Y bueno todo esto me importaría menos si no tuviera que aguantarme con ladridos a cualquier hora del coro celestial de perros del barrio o uno de ellos como la semana pasada hiciera sus necesidades justo en mi puerta (como si la dueña no tuviera una puerta propia que usar).

Pues sí, ante todo esto quiero mi casita aislante en la que no oiga a nadie ni a nada. Mientras llegan estos poderes increíbles, me aguantaré con mis audífonos y rezaré por la paz interna y externa, que para eso es Semana Santa.