Mi Viernes Santo

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera.

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De mi vida jamás arrepentido soy porque ha sido, la mía, una maravillosa aventura a todo tren. No puedo decir que mala o buena fue porque más allá de eso se encuentra la pasión con que la has vivido. El valor apropiado para calificar la vida es el vital y no el ético. Gracias Padre por darme la existencia, primero, y la vida después.

No te voy a hablar de mí, del como soy, porque todo lo sabes Tú. Hoy no quiero pedirte nada sòlo que se haga tu voluntad en mí. Tampoco me quejo de nada porque todo lo que Tú haces o permites es por nuestro bien. En ti no hay bien ni mal porque todo se reconcilia en Tu Ser. Simplemente me has creado para Ti y en pos de Ti voy y nada existe que ello lo impida.

Solamente hay algo que hoy quiero me respondas, si es Tu Voluntad, y para ello te encaro fuerte pero con adoración: dime Padre mío, ¿qué es la existencia?

No olvides que en mi alma anida una inteligencia y una curiosidad, que me regalaste y que conforme a mi naturaleza humana exige una respuesta. Porque no ignoro que también me hiciste para conocerte hasta donde me lo permites y si está en esos límites te suplico me respondas.

Pero, ¡basta ya de conjeturas! En este mi Viernes Santo, que hoy, al igual te tengo una alegría que quiero compartamos juntos: ésta consiste en mi más profundo agradecimiento por haberme creado y que ardo en deseos por conocerte.

Hasta aquí amable Jesús ya no quiero más con mis preguntas enfadarte y porque adolorido escucho el ruido de los martillazos que en los maderos perforan tus santas manos.

Hasta siempre.