A todos los mexicanos del mundo

Uno de los castigos por rehusarte a participar en la política es que terminarás gobernado por hombres inferiores a ti.
– Platón.

.

Por Julie Furlong (*)

.

La forma democrática que actualmente aplica el poder en México, está violentamente equivocada: Demos-Crato, significa “Cuidar al país” (Keep the country). Respetar a sus ciudadanos. Proteger sus principios y sus valores. No pisotear a la nación, no violarla, no engañarla, no mancillarla.

Toda área sociológica de La República Mexicana, se encuentra en estado caótico político y económico, bajo un tejido social disgregado, hecho pedazos. Con crisis alimenticia y de empleo, con moneda de plástico y con alto índice de suicidios y de asesinatos por doquier.

Al día de hoy el pueblo de México, se ve obligado a protegerse sigilosamente contra cuerpos uniformados, por la recién Ley de Seguridad, ya legalizada por su gobierno, en que organismos extranjeros como la ONU, La Comisión Latinoamericana de Derechos Humanos y la CNDH se manifestaron a nivel global, en contra de esta ley, y  ningún miembro del gobierno citado hubo atendido estos rechazos tajantes de autoridades extranjeras. Sin dejar atrás, el sofisticado aparato de espionaje aplicado no sólo en la cibernética, sino en la telefonía común de toda la ciudadanía mexicana.

Recientemente, la Suprema Corte de Justicia, institución tan desprestigiada en México, aprobó la decisión que permite revisiones policiales “sin previa orden judicial de inspecciones a personas, vehículos, comercios, cuando haya alguna sospecha”. La Corte, valida cateos domiciliarios sin orden judicial de inspección. ¿La policía dentro de casas particulares por una simple sospecha o venganza? Sistema de gobierno, similar al que se aplica en las historias que avalúan los asesinatos y violaciones gratuitas entre pueblos exclusivos de narcotraficantes.

Esta ley como muchas otras acciones llevadas a cabo por el actual gobierno, nos involuciona retrocediendo centurias.

La decisión de la Suprema Corte de Justicia, no sólo viola el artículo 14 de nuestra Carta Magna, sino la lógica insoslayable que señala, que sin seguridad jurídica dentro de toda ley, desaparecen los valores y principios básicos a respetar por y para el ser humano.

Bajo este peligro abismal, los mexicanos se encuentran dentro de un estado de sitio, lo que muchos temen llamarle por su nombre.

El Oro Negro -petróleo mexicano-, que era nuestro sustento, nuestra seguridad nacional, hoy en día, ya intercambiada por intereses personales gubernamentales, representa a la seguridad nacional de los Estados Unidos.

Así, haciendo añicos de La República Mexicana y sus ciudadanos –si acaso todavía se le pudiera llamar República- su gobierno se encuentra encapsulado en sí mismo, al lado de sus instituciones desmembradas, deshilachadas.

.

ATRAPADOS

Estamos atrapados dentro de un sistema retrógrado, corrupto y corruptor. Sin embargo, ante nosotros tenemos una única y quizá última oportunidad para iniciar cambios profundos en el actual modus vivendi del mexicano. En estas elecciones con voluntad personal y nacional, evitemos se multiplique la prostitución política que tanto ha dañado nuestras vidas familiares y hundido a nuestro país, por gobiernos perversos que han colocado a México en un estado abismalmente delicado.

La concordia nacional se logra con el pueblo verdaderamente unido.

En este siglo XXI, en La República Mexicana: La responsabilidad absoluta y total en elegir a su próximo 1er. mandatario recae en todos y cada uno de los que conforman El Pueblo de México. No más en aquellos que desde 1929, depositamos absoluta confianza en candidatos que creímos gente vertical, gobiernos que trabajarían para y con el pueblo, y no para enriquecerse y entregar nuestra soberanía a las potencias piratas que saquean países en subdesarrollo.

El clamor que se escucha en todo estado de La República: “Salgan a defender y hacer valer la equidad electoral, no voten con miedo”, viene del pueblo, no de mis letras, se puede oír en los gritos de indignación, en los ecos del desasosiego, en las rabia de todo mexicano.

Es el pueblo ahora que elegirá sin temor y sin reticencia alguna, a su próximo primer mandatario. Es el pueblo que ha hecho a un lado a las oligarquías, es el pueblo que está terminando con los monopolios, es el pueblo que ya despertó, que grita y exige regrese el progreso y la paz a sus hogares y que ya no permite sigan asesinando y robando futuros de sus próximas generaciones. Es el pueblo de México que ya tira a la basura la miseria política que impera con inclemencia humana. Sólo el pueblo de México Unido, será quien no permitirá exterminen a su nación.

Y es el pueblo que exige enérgicamente que salgamos todos los mexicanos, sin excepción alguna, a defender nuestro voto.

La Crisis Global, no soslaya las formas tan degradantes que han utilizado nuestros gobiernos para saquear al país de los más ricos en biodiversidad y bioenergéticos en el mundo, pisoteando la dignidad y minimizando más y más el poder de sobre vivencia de todos los mexicanos.

Ya en 1968 se demostró que su democracia no existía en absoluto. Y en los últimos 40 años empezó a ser una verdadera anarquía. Todos los gobiernos que hemos tenido han evidenciado galopantemente la pérdida de lógica y la adopción de la incongruencia, una y otra vez, han aplicado patrones de conducta corroídos.  Habrá algunos que levanten la mano indicando que han creado esto o aquello, pero la intención en los resultados ¿para quiénes han sido positivos? Basta contemplar, objetivamente, la situación en que se encuentra nuestro país.

Con el dinero “del pueblo”, compran reporteros, prensas, conciencias, reparten ¡cargos públicos claves para el progreso de México!: a cualquier familiar o al que le dio apoyo político, al que le dio dinero para su campaña, pagando favores con el dinero del erario, quebrantando así la sobre vivencia del pueblo.

Afortunadamente el mexicano ya rompió con el reflejo condicionado, que repetía el mismo ciclo una y otra vez, sabía que sería engañado y volvía a votar. En este 2018 cambiarán tanto las elecciones gubernamentales, como nunca nos lo hubiésemos imaginado.

Estamos justo en la salida de la inercia heredada del milenio pasado, si ahora en esta oportunidad no le damos fin, nunca se acabará, sólo terminará hasta que los mexicanos queramos, hasta que sepamos cómo cambiar esta apatía de seguir como caballos con anteojeras que impiden ver hacia los lados, donde habitan millones de seres marginados.

Si no abandonamos en el siglo XX, el cliché usado para elegir gobernantes e impedimos que sean ellos los que se elijan a ellos mismos, si no denunciamos a los reporteros que trabajan favoreciendo al gobierno, incrementando la miseria de su hermano, este país terminará de morir por nuestras propias manos.

Sólo el ver de frente la situación en que se encuentra la mayoría de los mexicanos, la visión completa de este panorama “es una alarma de pavor”, que nos exige adoptar una nueva cultura electoral, para la sobre vivencia del habitante.

.

TODOS SOMOS MÉXICO

Todos saben que debemos pasar de victimados a originadores. ¡”Todos somos México”!, será el pueblo mismo el que tendrá que originar el nuevo sistema que habrá de gobernar nuestro país y ese sistema inicia en el unirse.

La actual sociedad mexicana tiene todas las posibilidades de ser el puente para llegar a ello, simplemente habremos de entender que ya es imperativo abandonar patrones de conducta que han condicionado la visión de nuestra mayoría.

¡Ni siquiera es posible pensar que los mexicanos se levanten en armas o provoquen una revolución!, porque los más son pobres, los menos ricos y por axioma, tarde o temprano la mayoría atrapa a la minoría. Acto bárbaro que sería muy posible, si no actuamos a tiempo,  pues nuestros gobiernos se han dedicado a sembrar el salvajismo a su semejanza, que no gente civilizada.

La forma más pacífica y mayormente segura para lograr poco a poco una real transformación y tener un gobierno decente, estriba en que todos los mexicanos le exijan, de manera moderada, a los candidatos electos que contiendan por Nuestra Presidencia, que para obtener nuestro voto, antes de darles El Poder, demuestren legal-oficialmente que no tienen antecedentes penales, denuncias pendientes, involucraciones en asunto conflicto de intereses.

Que hayan elegido su gabinete, frente a todo México y cada una de esas figuras muestre ser docto en la materia que le asignen a ejercer. Que haya sido reconocido por la sociedad anteriormente y que sus certificados en grados educativos sean fehacientes. La única forma de darle apertura a la Nueva Cultura del ciudadano mexicano, es el aplicar el Sistema de Meritocracia.

En su inicio, este sistema meritocrático debería aplicarse a todas y cada una de las figuras mayormente dignas, que consideremos suficientemente responsables y decentes para el cargo  asignado. Ejemplo: Un cargo público de suma importancia como el de un Procurador General de Justicia de la Nación, debería tener por lo menos un doctorado en leyes, nada inferior a eso. Ser elegido por sus conocimientos, aplicación y mérito en materia de jurisprudencia. Todas y cada una de las figuras que designen a cargos públicos -salarios que paga el pueblo por servirlo-, deberán mostrar que han trabajado con méritos reconocidos en la materia asignada. Si fuese asignado un Secretario de Cultura, que se elija una persona letrada, culta y con honores fehacientes en la materia: nacionales e internacionales.

Y por supuesto, cada uno de los elegidos, no sólo para cargos del gabinete presidencial, sino desde la línea del primer poder  hacia abajo, antes de tomar cargo y al dejarlo, deberá declarar el monto de su patrimonio, así como comprobar fehacientemente, frente al pueblo, que ese patrimonio no proviene de ejercicios ilícitos o manejos fantasmas.

.

TRÚHANES DE LA POLÍTICA

No estaría por demás esperar que un prestigiado constitucionalista pudiese asesorar al Presidente sobre original innovación para corregir tantos cambios que, en las últimas décadas, los trúhanes de la política le han endilgado a nuestra Carta Magna.

Que el servidor público elegido por el Presidente electo, no tenga antecedentes penales, ni haya sido señalado socialmente por sospecha de hechos ilícitos, que no haya sido un ente cuestionable, mucho menos que tenga demandas congeladas. Esto: “solamente todos los mexicanos unidos podemos exigirlo”.

Somos nosotros la solución, no son ellos los que solucionarán. Somos nosotros los que tenemos el deber de llevarles en bandeja la solución. He aquí lo sencillo de esta propuesta.

Ya no tenemos tiempo de seguir amordazados por el miedo de qué dirán, qué me van hacer, qué perderé, qué me van a quitar. El que piense que este planteamiento es una utopía, puede estar más que equivocado. Ya lo imposible, es posible. Y es a este adjetivo debemos adoptar para actuar de inmediato.

Los mismos que se están candidateando tienen muy en claro en qué circunstancias recibirán al país. Y son ellos los que buscan el voto de nuestra confianza.

Estoy absolutamente cierta de que los candidatos contemplarán esta propuesta si el pueblo mexicano lo plantea con ímpetu enérgicamente.

Será entonces cuando entenderán que es la única opción que tienen, para que el pueblo crea en ellos y les entregue su voto.

El candidato que acepte este planteamiento del pueblo, sabe que dará el primer paso para cambiar la condición misérrima en la que recibe al país.

No vamos a preguntarle qué puede hacer por nosotros, le diremos qué es lo que nosotros podemos hacer por nuestro país: sin violencias y sin  colapsos porque hay vasta ignorancia en los cuatro poderes, se trata de aportarle logísticas viables de conocimiento, y así el pueblo sabrá quién será el que tenga verdadera profesión de servicio.

Si somos fieles a nuestra historia, sabremos cómo superar el presente que amenaza y construir el futuro que deseamos.

.

(*) Ha sido actriz, periodista, analista, escritora y poeta. Ha publicado libros de corte político y colaborado en diversos medios nacionales y extranjeros. Fue colaboradora semanal de Vallarta Opina entre los años 2005 y 2007. Actualmente escribe para la prestigiada revista Carpeta Púrpura.