Gente PVLa Vida es Bella

Alimentar el espíritu también es salud mental.

No importa el método que utilices, lo importante es que tengas una dieta espiritual, pues al igual que alimentas tu cuerpo, tu espíritu también necesita ser alimentado.

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Por Teresa Manzano
Psicóloga

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En los días de asueto que recién pasaron, miles de personas se dieron un tiempo para meditar y reflexionar sobre temas espirituales, mientras son criticadas por muchas otras por el hecho de invertir su tiempo en alimentar su área espiritual, la pregunta que  algunos se hacen al respecto es: ¿Realmente ayudan este y otros tipos de espiritualidad a mejorar la salud mental  de las personas?

La respuesta, según múltiples estudios científicos y especialistas en psicología, es un rotundo sí. Al referirnos a desarrollar habilidades espirituales, no estoy hablando de religión, estoy hablando del  cuidado interior, cuidar ese lugar donde  yacen tus convicciones, tus valores más profundos, el lugar donde nace tu  paz interior.

Sin importar la religión o las creencias que se profesen, las personas que tienen fe en un ser superior son menos propensas a deprimirse, y si llegan a tener episodios de depresión o tristeza profunda, salen adelante más rápidamente que quienes no tienen esa visión de vida. Una investigación del Centro Médico de la Universidad de Rush, en Estados Unidos, publicada en el 2010 en la revista Journal of Clinical Psychology, señaló que las personas que creen en la presencia de un ser superior o viven una espiritualidad, tienen un 50% menos de posibilidades de deprimirse.

El reporte indica que si los fieles llegan a tener episodios de depresión grave, estos responden al tratamiento médico un 75% más favorablemente. “La sensación de esperanza que acompaña la fe, hace que las personas puedan salir más rápidamente de su depresión o tristeza”, dijo en aquel entonces Patricia Murphy, coordinadora del estudio.

Si bien la fe no resuelve los problemas, las personas que la profesan los ven desde una  óptica distinta. Esa es la paz y esperanza que solo se puede obtener a través del desarrollo de habilidades espirituales. Ahí es donde es más fácil comprender la frase de David Hume. “La belleza de las cosas existe en el espíritu de quien las contempla”

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¿Cómo alimentar el espíritu?

Así como existen distintos tipos de personalidades, cada persona puede encontrar una forma  de hacerlo, la clave está en encontrar una o algunas actividades que te hagan sentir en completa paz y en equilibrio con el mundo que te rodea.

Quizás te funcione escribir un diario, escuchar música, visitar lugares al aire libre cerca de la naturaleza, montar bicicleta y sentir el viento en la cara, visitar el mar, meditar, ayudar a otros, caminar, leer artículos que te inspiren, dibujar, orar, escribir poesía, componer música, cantar, practicar  algún deporte, detenerte en un lugar solo y pensar profundamente, tocar un instrumento musical, platicar sobre espiritualidad, hablar con amigos con los que puedes ser tú mismo, reflexionar sobre el sentido de tu vida…. En fin, no importa el método que utilices, lo importante es que tengas una dieta espiritual, pues al igual que alimentas tu cuerpo, tu espíritu también necesita ser alimentado.

¿Estas alimentando tu espíritu con nutrientes o lo estás alimentando con comida chatarra?, ¿o simplemente lo has dejado morir de hambre?, ¿cómo puedes saber si lo que estás dando a tu alma, es alimento o basura? Fácil, si la música que escuchas o las películas que ves, te hacen sentir deprimido, enojado, ansioso o violento, es probablemente una señal de que te estas alimentando con basura. En cambio, si te hacen sentir relajado, feliz, inspirado, esperanzado y en paz, seguramente estas ingiriendo un buen  alimento.

La próxima vez que dudes si vale la pena invertir tiempo en alimentar tu espíritu, recuerda que aparte de todo, hacerlo es saludable.

Tu lugar sagrado es donde te puedas encontrar una y otra vez.
JosephCampbell.

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Recuerda que la vida es bella!!
Hasta la próxima.
Psic. Tere Manzano.