Burlas, chistes, moches…

Ninguno de los cinco candidatos a la Presidencia contestó a fondo.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Recordé, con el pasado debate del domingo 22 de abril del año en curso a los entonces candidatos a la Presidencia de la República: Ernesto Zedillo, Diego Fernández de Cevallos y Cuauhtémoc Cárdenas, no hubo nada para nadie, todos los mexicanos perdieron el tiempo por escuchar de ellos solamente argumentos bizarros.

A décadas de distancia se repite, ahora con actores y moderadores diferentes, aunque irónicos en sus preguntas, ninguno de los cinco candidatos a la Presidencia contestó a fondo; sin los cómo en sus respuestas entretuvieron con datos contrarios y sólo merodearon.

Los ganadores, para mi gusto, ninguno; bueno no tenían nada que ganar fue acto de presencia y pasarelas de mentiras y ocurrencias. La sociedad esperaba más respuestas con sólidos argumentos, no los hubo. Como siempre el desarrollo de la campaña arroja preferencias, los debates solamente expectación y morbo.

La batalla desigual, ya es costumbre en estos eventos maquillados y tediosos donde aparentan darse con todo sin rasparse. Los contendientes por la máxima magistratura del país fueron descalificando, a su manera a los perniciosos con argumentos superficiales, cuando lo que esperaba la sociedad era el cómo se solucionaran los problemas que la tienen contra la pared.

Me parece que todos los debatientes, por cierto ya conocidos ampliamente por los millones de spots a excepción de los independientes los cuales no pintan en los medios informativos por ser nuevos en la lucha por el poder ansiado; sin embargo, decoraron muy bien el escenario, el cual no dejó lugar para reflexiones profundas a consecuencia de lo reducido de los tiempos, duele reconocer las respuestas infames e infaustas emitidas por ellos, manifiestas como chismes y acusaciones. El acto democrático enseña la necesaria apertura para ver más lejos con la mesura necesaria y sólidos argumentos y ejemplos claros de la vida nacional.

Desde mi punto de vista se perdió mucho tiempo en mostrar y presumir desempeño de gobierno, eso quedó atrás. El momento es actual con sus retos y demandas, soluciones no presunciones de lo que hice cuando fui responsable de tal o cual dependencia pública. Aunque moleste el comentario, el debate fue chiste y brinquitos mediáticos vergonzantes.

La cifra creciente de pobres, desempleados, de ineptos en dependencias públicas e instituciones educativas, la seguridad pública, la escasez de agua, qué se hará con respecto al TLCAN si el arrogante descerebrado D. Trump se niega a confirmarlo, la posición de México ante el calentamiento global,  así como otros aspectos que la sociedad anhelaba fueran discutidos en un debate serio, no lo que se presenció. El resultado fue de risa, basta revisar los “memes”.

Todos sacaron estrellita porque se estrellaron o, mejor dicho se fueron al firmamento donde el planeta se ve hermoso, sin problemas y crisis de ningún  tipo. Allá en la zona de confort donde se puede especular hasta llegar a proponer un FBI a la mexicana, o terminar con la corrupción con una escoba, o porque no “mocharle la mano” al corrupto y más ambicioso aún aplicar los avances tecnológicos para detener los delitos antes de ser cometidos, hermosa realidad.

Candidatos a la Presidencia de México, esto no es un juego donde todos ponen y nadie gana; son décadas de engaños donde se ha continuado por caminos inciertos, en este momento habrá necesidad de saber lo que se debe hacer con método y amplia explicación social, fuera de artificios, apartados de la corrupción lacerante, comprometer a la sociedad a una verdadera transformación, auténtica sin remiendos ni palabras mágicas.

La autocrítica estuvo ausente, para los que en algún momento estuvieron en un cargo público; la humildad para reconocer errores se disolvió en lisonjas personales, todo está para arreglarse y por qué no se hizo en sus respectivas gestiones administrativas, se corrompieron procesos financieros ahora no reconocidos, creció la delincuencia por la pobreza, aumentó la migración o se negaron puestos laborales, todos los impactos consentidos los cuales ahora habrá de remendar. Se esperaban propuestas claras, no evasivas y presunciones.

El conformarse no es ético. Esto daña y corrompe cuando está ausente la autocrítica y la reflexión. La rueda de la historia continua su marcha, esperemos que no llegue otro bufón a la Presidencia, con baladronadas no se resolverá nada.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.