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TIANGUIS, WOSNIAK y otras ideas

Por ahora tenemos esperanza de que hay cosas sencillas que nos emocionan como es mirar a alguien a los ojos, o dar un apretón de manos para cerrar un acuerdo con la confianza de que se respetará.

 

Por Consuelo Elipe

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Esta semana tuve la fortuna de asistir a la conferencia de Steve Wosniak, cofundador de Apple. No lo cuento por presumir, bueno, sí un poquito, para qué mentir, es que como no lo publico en face, pues tengo que contarlo, o sería como si no hubiera pasado ¿no?

La verdad es que da igual contarlo que no, porque son cosas que a nivel personal te satisfacen, y me dio mucha emoción poder conocer a alguien que de alguna manera ha cambiado la historia y cómo es nuestro día a día. Sin computadoras, el mundo sería otra cosa absolutamente distinta. Sí es cierto que internet quizás cambio aún más todo, pero tener delante a una de las personas que pensó en su día en inventar algo útil, sencillo y que comunicaría el mundo como una computadora es para sentir que tuve un día de suerte.

Y realmente, ¿si no hubiéramos tenido computadoras, hubiera sido la llegada y evolución de internet, emails, redes sociales etcétera igual? Absolutamente NO. Difícilmente hubiéramos llegado primero a los Smartphone sin pasar por las computadoras, y cómo revolucionaron nuestro trabajo y vida personal.

Me reafirmó en alguna de mis ideas saber que él ya no tiene Facebook, lo cerró. Claro él ya no necesita nada, lo que tenía que decir en letras mayúsculas creo que ya lo dijo a través de sus creaciones, y lo que tiene que decir en la actualidad lo dice en foros como el de esta conferencia, o hablando a miles de estudiantes como tenía planeado hacer ese mismo día en Mazatlán.

Sí, estuve en Mazatlán, en el tianguis turístico, ¿cita obligada no? para todos los que nos dedicamos a los temas relacionados con turismo es una gran oportunidad ver a tantas personas reunidas para en pocos días avanzar el trabajo de meses.

Parece mentira que en este mundo de híper súper máxima comunicación, no encontramos a veces a nadie de los que necesitamos, pasan meses sin poder cerrar un acuerdo porque cada vez hay mayor carga de trabajo, de mensajes, de asuntos…y ¡voila!, tenemos que volver a los instrumentos de la prehistoria como las ferias físicas para poder mirarnos a la cara y cerrar las cosas.

Decía Wosniac que nada puede sustituir a los humanos a la hora de pensar, de relacionarse, de crear proyectos. Las maquinas no pueden hacer y poner juntos todos los aspectos y matices que una persona puede, y me dio alivio de que quizás el mundo aún tiene esperanza, si personajes tan sabios e influyentes afirman algo así.

Esta misma semana pasada, estuve en unos talleres dedicados al mundo digital aquí en Puerto Vallarta, y no sé si salí sabiendo más o totalmente deprimida de ver en cifras y hechos lo que estamos haciendo con nosotros mismos y con el mundo. Las nuevas generaciones, me refiero a los más pequeños, creo que lo tienen fatal, pero lo único bueno es que nunca lo sabrán, porque ya nacieron inmersos en forma de entender la vida y de todos modos no sabrían vivir de otra forma.

Consecuencias físicas, enfermedades tipificadas como el Tech Neck (dolor de cuello de usar el celular), la selfitis (no poder parar de hacerse selfis), afectaciones en un gran número de órganos que dependen de nuestra postura y del daño que hacemos a la columna, relaciones de pareja totalmente dañadas, la forma en la que las familias se relacionan, la forma en la que la gente se conoce y se conocerá en el futuro (en 2040, el 70% de las parejas se pondrá en contacto por internet) …abrumador. Me cuesta trabajo recordar cosas positivas, además de lo obvio de poder comunicarnos y de que supuestamente nos ayuda en el trabajo a nivel mercadotecnia y ventas directas. Me lleve de las conferencias un gran dolor de cabeza de la angustia y la sensación de que esto no tiene vuelta atrás y para mí no es mejor mundo ahora que era hace 25 años.

Pero lo positivo es que pase lo que pase y cambie el mundo lo que cambie (creo), por ahora tenemos esperanza de que hay cosas sencillas que nos emocionan como es mirar a alguien a los ojos, o dar un apretón de manos para cerrar un acuerdo con la confianza de que se respetará. El seguimiento lo haremos por whats o mail, pero la parte humana es el alma de todo.

Esa alma que se emociona asistiendo a la conferencia de otro ser humano que tuvo la mente y el atrevimiento para cambiar el mundo. Somos seres asombrosos. Qué pena que se nos está olvidando, perdidos en la idiotización de instrumentos creados por nosotros mismos. ¿Selfies? ¡Pero si lo mejor está frente a nosotros! Miremos lo que nos rodea, escuchemos a los que tienen cosas maravillosas que contar. Y atesoremos estos recuerdos sin necesidad de subirlo a una red. Lo más valioso es que estuvimos allí y pudimos vivirlo.