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El líder familiar

Cuando hablamos de liderazgo dentro de las empresas familiares, no podemos dejar de lado al líder familiar, que puede o no ser el mismo que el líder dentro de la compañía, pero que en ambos casos tiene la responsabilidad de generar un interés de los integrantes por el negocio.

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Por: C.P.C. José Mario Rizo Rivas

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Comienzo con la premisa de que la función del líder es producir más líderes, no más seguidores.
– Ralph Nader

Cuando hablamos de liderazgo dentro de las empresas familiares, no podemos dejar de lado al líder familiar, que puede o no ser el mismo que el líder dentro de la compañía, pero que en ambos casos tiene la responsabilidad de generar un interés de los integrantes por el negocio que vaya más allá de los beneficios económicos que éstos pudieran obtener de la empresa.

El papel del líder es crucial dentro de una familia, máxime si esta familia posee una entidad generadora de riqueza como es una empresa. Un buen líder procura la cohesión familiar y garantiza con ello la estabilidad del negocio. En nuestro país es característico el respeto absoluto a la figura del patriarca o en su caso de la matriarca, quien dicta lo que se ha de hacer y cuya palabra nadie cuestiona; sin embargo, cuando hablo de ‘buen líder’ no me refiero a uno de este tipo, sino a uno que pese a que tiene bien definida y reconocida su autoridad, sabe escuchar  y dialogar con los demás miembros de la familia y que además sabe persuadir sin imponer.

La rentabilidad, estabilidad y trascendencia de una compañía familiar dependerá de la madurez que tenga la familia per se, y esta madurez será producto del trabajo del líder familiar; quien deberá enfrentar varios retos, entre ellos, los siguientes:

Fomentar interés en la empresa familiar. Es bastante común que las nuevas generaciones sean indiferentes al negocio, aún cuando este ha sido producto del esfuerzo de años de trabajo del padre o del abuelo. Si el líder logra atraer el interés de los miembros jóvenes, en determinado momento podrán éstos ejercer nuevos liderazgos y tomar las riendas, permitiendo la trascendencia generacional de la compañía.

Educar  empresarialmente. El líder familiar debe dejar claro que la empresa es algo más que un negocio: es el resultado de años de trabajo, una fuente de bienestar y una oportunidad de crecer, mejorar y trascender para las nuevas generaciones. Es por eso que se debe buscar una preparación profesional y adecuada para quienes dirigirán un día la entidad.

Separar los problemas. Los problemas familiares no deben influir en el funcionamiento de una empresa, así como los problemas del negocio no deben permearse al núcleo familiar. A su vez, el líder de la familia debe hacer compatibles los intereses divergentes entre la empresa y la familia, procurando la felicidad de la familia y el éxito de la empresa.

Ciertamente el liderazgo hace una diferencia esencial en cualquier empresa, pero en el caso de la empresa familiar, se ejerce en condiciones distintas. La presencia de la familia y la coincidencia entre administración y propiedad hace más complicada la labor de liderazgo. El líder familiar debe asumir estas y otras responsabilidades y retos, y aunque no es una tarea sencilla, al final tendrá un éxito doblemente satisfactorio: un negocio rentable y funcionando y una familia estable y en armonía.