Y… al vino, vino

Por Humberto Aguilar

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Quienes gustan saborear una buena copa de vino en sus alimentos, saben muy bien que la calidad es de los campos de Francia. La región de Coñac con su denominación de origen, con el espumoso champagne, se le respeta. Mas también es muy cierto que el origen de los vinos de mesa se da desde que el mundo es mundo.

Jesucristo compartió el pan y el vino con los apóstoles en la última cena. En la Biblia, el rey Salomón con su favorita de origen africano, Sulamita, nos hablan en El Cantar de los Cantares de la vid de cuyo fruto, las uvas, se extrae ese néctar que más de una vez hemos compartido en la mesa con la familia o con amigos.

Es importante hacer nota que España es el mayor productor de vinos de mesa. Por supuesto también de la versión española del Coñac y el Champagne. Es tanta su producción y lo barato que es una botella de vino tinto que eso se ha convertido en un grave problema por la información que se da a conocer, que los chamacos desde los 12 años de edad consumen jarras de vino en público o en fiestas que ellos mismos organizan cada fin de semana.

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LOS VINOS EN MÉXICO

Sin dejar de reconocer que en a América se producen buenos vinos. En nuestro país existen también sitios en donde se producen buenos vinos de mesa.

Sin duda L.A. Cetto es un producto de reconocida calidad, de buen sabor sin dejar de contar que la marca Domec produce también vinos de mesa de buena calidad.

Todos recordamos la película “Marcelino, pan y vino”, es una buena relación de un niño con la figura de un Cristo Crucificado con quien comparte el pan y una copa de vino, que logra tomar de las bodegas de ese monasterio donde vivía al lado de los frailes.

Desde que vi esa película me nació la idea de compartir pan y vino en una mesa con mi familia o con amigos.

Esto había de ser, además con una buena rebanada y variedad de quesos, que los hay en México.

Sobre el queso, hace unos días se reconocieron por su calidad, en Europa. En la ciudad de Ensenada se producen posiblemente los mejores quesos de nuestro país.

En Ensenada, además de marisco de gran calidad existe una cava de quesos de colección, desde el queso fresco hasta el gruyer y los quesos que se conservan hasta llegar a ese  sabor de los quesos azules.

Si hablamos de quesos, merece el comentario el queso mascarpone, de este queso la historia nos dice lo siguiente:

“Es un queso cremoso, consistente, de color blanco-amarillento muy claro, con sabor dulce y altamente calórico. Aunque técnicamente hablando, el Mascarpone no es un queso, sino el resultado de añadir un cultivo de bacterias a la nata extraída de la leche que se usa en la fabricación del parmesano”.

En Puerto Vallarta este queso es utilizado en pasteles y el lugar donde lo encontramos es en Pavlova, vale la pena conocer este producto.