Los niños y los poetas

Por Nacho Cadena

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Con motivo de la celebración de Letras en La Mar tuve la fortuna y el privilegio de leer poesía para unos niños que se congregaron en el Centro Cultural de la Biblioteca Los Mangos. Les comparto hoy lo que les leí a los niños y lo hago con la seguridad de que tú y yo adultos, llevamos un niño guardado en nuestra alma.

Les dije:

Antes de que naciera yo, hace muchísimo tiempo, antes de que nacieran los abuelos de los bisabuelos de tus tatarabuelos ya existían los poetas, esos que escriben versos.

Los versos se inventaron para recitarlos y para escucharlos, y también para imaginar cosas bonitas, otras raras, misteriosas, mágicas, románticas y amorosas.

Los versos los hacen los poetas y los disfrutan todos aquellos que los leen y estos a la vez al gozarlos van haciendo su propia poesía. Es un fenómeno sin igual de armonía que se logra entre quien los escribe y quien los lee, entonces, de pronto un verso se puede convertir en diez o en veinte multiplicando así por muchas veces la belleza original.

Como el mundo debe de seguir su marcha, me ha parecido conveniente voltear mi vista, mi corazón y mis ilusiones hacia los niños. Así que hoy hablaremos, platicaremos tú y yo mi querido y único estimado lector, de niños y poesía.

Trataré de recordar con tu ayuda algunas obras de poetas que han escrito para los chiquitos de este mundo, hombres y mujeres, que con sus versos han comunicado a los pequeños alegrías, enseñanzas, cantos y juegos, y a través de ellos nos han dado a los adultos tremendas lecciones sobre la vida.

Hoy decidí olvidar al Maestro Champoleón, conocedor profundo de la vida y sus razones, para recordar a tantos poetas que su alma simple y pura han sabido llegar a los niños. Después de cada verso hagamos un alto, cada quien, en su intimidad, para sacar conclusiones o simplemente soltar la risa o lanzar gritos al cielo en forma de canciones. Vamos hoy a quitarnos la rígida vestimenta de adultos (a veces coraza de fierro)  y saquemos, rescatemos aquel chamaco que llevamos dentro.

Ayúdame a recordar todo aquello que leímos de niño, vamos a tratar de hacer gala de nuestra buena memoria y vamos tras aquellos cuentecitos poesías.

Para empezar, te regalo estas coplas mexicanas:

Como versitos me pidan

versos traigo de a montón
aquí traigo un morral lleno
y un costal sin desatar
y en la copa del sombrero
los que acabo de cantar

Tengo verso sobre verso
y por verso no he de quedar
traigo una cajita llena
y otra que voy a empezar.

Con la alegría de estas coplas, que por sí solas definen nuestra intención de hoy, empezaremos, empezaremos a recordar. Tercera llamada: Desde Argentina María Elena Walsh nos presenta:

EL VENDEDOR DE SUEÑOS

Vendo sueños con gusto a caramelo,
países raros, lentas maravillas,
ángeles que dan cine por el cielo,
y relámpagos para pesadillas.

Sueños como trapitos de colores,
imágenes y muchas otras cosas.
Algunos tienen pájaros y flores.
otros, infierno y brujas espantosas.

Sueños y sueños para todo gusto:
Cajas de azufre, paquetitos rojos.
Lágrimas o canción, amor o susto
para los niños que cierran los ojos.

Llevo en mi cesta el mágico tesoro.
¡A ver quién me lo compra, quién me llama!
Dejen afuera su moneda de oro,
y mírenme pasar desde la cama.

Y otra Argentina María del Mar Estrella, con ese nombre solo puede decir cosas bellas:

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EL PREGONERO

Yo regalo semillas
de planetas pequeños.
Tras de mí van los niños,
los pájaros, los perros,
las sabias golondrinas,
los tímidos cangrejos.
Los locos y bufones
y algunos pocos cuerdos.
Regalo agujas finas
y madejas de sueños
para tejer la vida
con diez colores nuevos.
¿Quién quiere mariposas?
¿Quién los raros espejos
donde el que mira puede
ser mirado por dentro?
Acérquense a mis saldos
yo soy el pregonero.
Regalo lunas rotas
Y misterios enteros.
Jugosos corazones,
Y corazones viejos.

Sueños que no se compran
Los dan los pregoneros.

Y de la región más ecológica, desde Costa Rica, Gloria Jiménez nos plática de ese personaje maravilloso que tanta alegría ha llevado a los niños:

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PAYASO

El payaso siempre lleva
su costalito a la espalda,
donde guarda la Alegría,
que en cantidades regala.

¿Cuánta quieres? ¿Te la vendo?
¿Quieres de a cinco o de a diez?
¿no crees que está bien barata?
¿Quieres una, dos o tres?

Un momento:
la Alegría no se vende,
se reparte, se regala;
y el payaso se ha quedado
sin costalito ni plata.

Y de tierras Uruguayas:

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GRANO DE MAÍZ

Todas las madrugadas
en el buche del gallo
se vuelve cada grano de maíz
una mazorca de cantos.

No sé qué pienses de los poetas de los niños. Yo al escribirlos, al recordarlos, al traerlos a la prensa del periódico de hoy, me siento más tranquilo, más sosegado, se me olvidaron los problemas del ayer, los de hoy y los que vienen. Ciertamente ablandan el alma, regocijan el espíritu y despejan la mente. Acerquemos estos libros a los niños de hoy, salgamos a las playas y al malecón y leamos a los poetas de los niños en voz alta, a gritos si fuera necesario. Que todos los escuchen, niños y adultos, así, estoy seguro, no habrá más guerras, ni bombas, ni siquiera películas de horror, habrá, creo yo, hombres y mujeres buenas, generosas, sencillas, que bailen, que jueguen, que canten y verán la vida con ilusión, con optimismo, con respeto  y tendría seguro muchas, muchas ganas de vivir.

Ah! Y también habrá junto al baile y el canto muchas ganas de trabajar.

¿Quién dice que se oponen?

Por hoy fue todo. Muchas gracias. Hasta el próximo viernes.