Librar una batalla como la del 5 de mayo

La alegría está en la lucha, en el esfuerzo, en el sufrimiento que supone la lucha y no en la victoria misma
– Mahatma Gandhi.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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El momento histórico que vive nuestro país, debe remontarnos al escenario histórico que vivíamos hace más de un siglo y medio, cuando nuestro país se encontraba en problemas financieros y sociales después de cinco décadas de enfrentamientos internos, para darnos cuenta del costo que representa la división de una sociedad.

Los franceses entonces estaban conscientes de esta división interna entre mexicanos; una economía frágil, un Estado político en ciernes y debilitado, lo que a todas luces representaba una condición factible para la invasión a nuestro país. Sin embargo, jamás consideraron la valentía y entrega de los mexicanos por su patria.

Momentos históricos memorables para nuestro país, invitan a una reflexión puntual sobre esos acontecimientos y reconocer el patriotismo de nuestros antepasados en momentos con lo único que los inspiró fue el amor por México. Por esta hermosa nación la cual le debemos respeto, entrega y trabajo.

Para la década de los sesentas del siglo XVIII, las condiciones internas de la nación estaban sostenidas por hilillos. Se comprenderá entonces que con el fracaso del sitio de Veracruz el triunfo liberal fue sencillo. La derrota del partido conservador en la Guerra de Reforma, a manos de liberales juaristas, los inspiró para llamar a un gobierno proveniente de Europa.

Silao y Calpulalpan abrieron el paso a Juárez quien hizo su entrada triunfal, como lo registró la historia el 11 de enero de 1861. Aquí la inquietud que me llevó al comentario que expongo. En la mente de los conservadores solamente existía una idea; traer un gobernante extranjero que contrarrestara a los liberales y frenara las intenciones del gobierno de Norteamérica, mismo que simpatizaba ampliamente con los juaristas.

Menciono estos episodios históricos porque permiten celebrar la valentía del pueblo mexicano ante una invasión externa frente a la debilidad manifiesta. También reconocer los errores y convertirlos en triunfos permanentes. La victoria liberal lo era más para la Casa Blanca que para los que lucharon por lograrla.

Esto lo comento a partir de la ayuda moral que se brindó desde Washington a D. Benito Juárez, más aún al suministrarle armamento moderno, así como los suficientes pertrechos; el fin era claro, blindar al máximo y reforzar de ánimo a las fuerzas juaristas además de que técnicamente se le proporcionaron peritos especializados que trabajaron en diversos asentamientos militares.

Historia de valentía, de entrega por la patria, de remontar situaciones adversas similares a las que aquejan a México en la actualidad, baja del precio del petróleo, inestabilidad de los mercados y conflictos financieros mundiales desestabilizadores de economías emergentes como la nuestra; pueden ser una analogía de los acontecimientos del 5 de mayo de 1867, que buscan destacar tenacidad de un pueblo ante los circunstancias.

Ese 5 de Mayo de 1867 las armas nacionales se cubrieron de gloria, el mejor ejército del mundo fue derrotado por mexicanos armados en su gran mayoría con palos y piedras, con ese arsenal hicieron correr a los franceses que en total desbandada reconocieron el gran espíritu de hombres que pusieron por enfrente el corazón para demostrarle al mundo que vale más el amor a la patria que la ambición.

El pueblo de México recuerda esta fecha con mucho respeto, ya que antes de la llegada del más poderoso ejército del mundo, la gente estaba desanimada y con demasiado miedo por una inevitable invasión.

Esa situación prevaleció cuando se supo de la caída del precio del petróleo conscientes de nuestra economía petrolizada, el deslizamiento de la moneda frente al dólar norteamericano, los desajustes financieros mundiales, la ausencia de credibilidad hacia los programas del actual gobierno, la violencia e inseguridad aspectos derivativos que llevan al desaliento, sin embargo, son detonantes para resurgir por encima de ellos.

Si, como lo hizo el Ejército de Oriente integrado por los zacapoaxtlas y los xochiapulquenses demostraron su enorme corazón patriótico, frente al poderío francés, ahora en un escenario con similitud de circunstancias que nos ponen en una condición económico y social complicada con altos índices de inseguridad, de violencia, de corrupción;  de cara a las próximas elecciones federales y algunos estados de la República, nuestra responsabilidad debe ser, el defender a nuestra Patria con las armas de la inteligencia, de la unidad, del compromiso y de la solidaridad con nuestra nación y librar una batalla como la del 5 de mayo.

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(*) Director de la UNIVA-PV.