Gente PVUtopía Vainilla

Soy Mamá

Ilustración de Sio/laura.tcm@hotmail.com

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Por: Cristina Gutiérrez Mar
cucus.cgm@gmail.com

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Enero del 2014, día que supe que sería mamá, no sabía si reír o llorar de emoción; en realidad hice ambas, creo que hasta grité. Fue una emoción explosiva que recorrió fugazmente mis venas. A mi corazón le brotaron unas pequeñas alas, quería salirse de mi pecho y contarle la buena nueva a las estrellas.

Fui sola al laboratorio por mi resultado; abrí bruscamente el sobre y sentí exagerada felicidad que deseaba compartirla hasta con los desconocidos que pasaban junto a mí. En el camino a casa planeaba en mi mente ir por unos globos o tal vez mandar hacer una playera, “Serás Papá”, para darle la sorpresa a mi esposo. Estaba tan concentrada  pensando en mil cosas, seguro hasta visualicé la decoración del cuarto del bebé; al final llegué a mi casa sin globos ni playera. La emoción se salía de mi piel y mi aura cambiaba de colores nunca antes visto en mi vida.

Le marqué a mi esposo a su celular y lo primero que dije de golpe y atropellado fue: ¡Estoy embarazada! Claro que su obvia respuesta fue: ¿Segura?

Soy mamá de dos niñas, mis grandes maestras de vida. Agradezco a Dios por permitirme amar a dos almas que me hacen sentir plena y viva.

Ser mamá no es nada fácil, ¡ah, pero qué divertido es! Es una gran bendición y enorme responsabilidad.

El cansancio se convierte en satisfacción, la corredera de diario en logros y, lo más hermoso es el amor incondicional que te dan los hijos, es la esencia del verbo amar, la raíz.

Nuestro mundo gira de prisa, y yo pienso que Dios nos echa la mano en todo momento hasta con el tiempo.  ¡Sí, con el tiempo! Él logra que tus días rindan en TODO lo que tienes y debes hacer. (Se me ocurre que congela el tiempo jeje)  No hay otra explicación, he hecho diez actividades en un lapso de una hora y sigue siendo un misterio sin resolver.

Hoy en día hay un tema que realmente me preocupa, me refiero a la alimentación. Nosotros como adultos tenemos la obligación de nutrir a nuestros niños.  No entiendo por qué las escuelas se empeñan en  enseñarnos raíces cuadradas y no de cómo nutrir nuestros cuerpos. La salud es de nuestras principales armas como humanos.  ¿No te preocupa la cantidad de personas y niños enfermos que existen en el mundo?  Nuestro cuerpo está diseñado para auto curarse, y esto se logra con lo que nos llevamos al estómago.  No sabemos alimentarnos, es una realidad.

Es un largo, largo, largooooo tema, sin embargo, como mamá te invito a que cuides la forma en como alimentas a tus hijos.  No vale la pena ser extraordinaria en otras áreas, sino te pones las pilas en cómo los nutres.  ¡Es su seguro de vida!

Créeme yo también pasé por aquella etapa en la que mis hijas no querían comer, y con tal de que comieran “algo”, les ofrecía galletas, leche, o juguito de la marca que ya conoces. ¡Grave error! Lo que hacía era desnutrirlas, las llenaba con carbohidratos que son puro veneno para el cuerpo.

Decidí regresar a lo natural y me encontré con un mundo de comida y recetas deliciosas y saludables.  Ahora gasto menos dinero en comida y estoy tranquila porque sé que estoy nutriendo a mi familia.

Te comparto una de mis recetas favoritas:

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Arroz Arcoíris

-Remojar 8 horas 1 taza de arroz integral.
-Cocer el arroz integral. (1 taza de arroz por 5 tazas de agua)
-Volver a enjuagar el arroz con agua limpia para quitar todo el almidón.  Separar.
-Picar pequeñito: ¼ de cebolla, un diente de ajo, zanahoria, calabacita, col morada, champiñones, pimiento rojo, espinaca, etc.
-En un sartén poner poquito aceite de coco o aceite de aguacate. Sofríe la cebolla y el ajo. Agrega las verduras poco a poco empezando por las de consistencia más dura.
-Regresar el arroz al sartén y con un tenedor incorporar todos los ingredientes.
-Sazonar con sal, pimienta, soya “sin” glutamato monosódico y especies de tu preferencia.
-Acompañar con aguacate, cebollín y semillas.

Nota: Yo siempre hago dos porciones para congelar la mitad; así ya tengo comida para la siguiente semana.  Rinde muchísimo y puedes variar las verduras o hasta hacer un recaudo.  El truco es picar chiquito las verduras; es mucho más fácil que se lo coman los niños.

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¡Felicidades a todas las mamás lectoras! Dios las bendiga e ilumine siempre.