Emprender desde el magisterio de la educación

¿Mi más grande motivación? Seguir retándome a mí mismo. Veo la vida como una larga educación universitaria que nunca tuve todos los días estoy aprendiendo algo nuevo.
– Oprah Winfrey.

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Por Luis Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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Detrás de un excelente emprendedor, hay un muy buen maestro, llámese padre o profesor, figura que seguramente ha sabido influir para el desarrollo de aquellos talentos personales que han sido potenciados a través de la enseñanza y de colocar en ambientes de aprendizaje, a aquel individuo que ahora trasciende como emprendedor.

Como dice el Papa Francisco: “El Sol no se apaga durante la noche, se nos oculta por un tiempo por encontrarnos «al otro lado», pero no deja de dar su luz y su calor. El docente es como el Sol. Muchos no ven su trabajo constante, porque sus miras están en otras cosas, pero no deja de irradiar luz y calor a los educandos, aunque únicamente sabrán apreciarlo aquellos que se dignen «girarse» hacia su influjo”.

Esta fecha reciente que conmemora a los maestros en su día, es un justo reconocimiento a la trascedente labor que realiza una persona que dedica su vida, por una parte, a tocar las manos de un individuo para desarrollar sus habilidades; a tocar su mente, para desarrollar su intelecto, pero, sobre todo a tocar su corazón para desarrollar un excelente ser humano.

Por ello el Santo Padre, invita a los profesores, a no perder los ánimos ante las dificultades y contrariedades, ante la incomprensión, la oposición, la desconsideración, la indiferencia o el rechazo de sus educandos, de sus familias y hasta de las mismas autoridades encargadas de la administración educativa.

Y es el Magisterio de la Educación, una de las actividades más trascedente para una persona que se entrega en cuerpo y alma, a la educación, que constituye el mejor servicio que se puede prestar a la sociedad, base de todo progreso humano, tanto personal como comunitario y que quizá nunca se llegue a dimensionar su alcance y trascendencia en los alumnos con los que se actúa.

Es posible que, en una sociedad, un gobierno o cualquier persona, ante la dinámica diaria, pierde de vista la relevancia que tiene la labor del profesor para el desarrollo de un país, porque en la educación está el sustento de la esperanza del cambio; y como decía Confucio “La educación genera confianza. La confianza genera esperanza. La esperanza genera paz”.

Puntualiza el Papa Francisco: “Probablemente, ustedes no podrán ver el fruto de su labor cuando éste aparezca, pero estoy convencido de que gran parte de sus alumnos valorarán y agradecerán algún día lo sembrado ahora. No confundan nunca el éxito con la eficacia. En la vida no siempre lo eficaz es exitoso y viceversa. Tengan paciencia, mejor, esperanza. No olviden que la clave de toda obra buena está en la perseverancia y en ser conscientes del valor del trabajo bien hecho, independientemente de sus resultados inmediatos. Sean fuertes y valientes, tengan fe en ustedes y en lo que hacen”.

A diferencia de un producto o un servicio que puede proveer una empresa u otra profesión, sin demeritar su valor, la del profesor es una labor diaria, permanente, la mayoría de las veces oculta, silenciosa, poco apreciada, pero siempre eficaz y valiosa que trasciende por toda la vida de un individuo y que hace diferencia en la persona que supo capitalizar las enseñanzas a favor de la construcción de una mejor persona; por ello la importancia de emprender desde la docencia.

(*) Director de la UNIVA-PV.