Responsabilidad compartida

Por Humberto Aguilar

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El desarrollo social de Puerto Vallarta obliga a todas las familias a compartir la responsabilidad de los hijos, la madre que trabaja tiene tanta capacidad, que una gran parte de ellas vive como madre soltera. Trabaja y atiende a sus hijos desde la madrugada de cada día para ofrecerles su desayuno y mandarlos a la escuela en la que esa responsabilidad se comparte con los maestros. La madre previsora, antes de salir a trabajar hace la comida para los hijos que la consumen a su regreso de la escuela.

Un buen matrimonio comparte todas esas responsabilidades con la mujer, se organizan de tal forma que el fin de semana tienen tiempo para salir a la playa a disfrutar de un buen fin de semana.

En Puerto Vallarta también hay padres solteros que atienden a sus hijos sin la participación de la mujer, algunos de estos padres tienen la capacidad de ofrecer desayuno a sus hijos y organizar la comida del mediodía, con el tiempo suficiente para estar de regreso a la hora de dormir, compartir las obligaciones escolares y de organizar un buen fin de semana con ellos.

Tanto las madres solteras como los padres que comparten esa responsabilidad sin el apoyo conyugal, organizan y se organizan de tal forma que salen adelante con la posibilidad de tanto a ella como a él les ayuden familiares cercanos como es la madre o la abuela.

El matrimonio estable que es la mayoría en las familias de Puerto Vallarta se dan tiempo para asistir a misa los domingos, guían a sus hijos para cumplir con los deberes religiosos, se organizan y cumplen con las fiestas de cumpleaños, especialmente la celebración a la quinceañera, a la que rodean de cariño.

Al crecer los chamacos toman su propio destino, en Puerto Vallarta no son pocas las chamacas que a la edad de 15 años resultan embarazadas, iniciándose a muy temprana edad la responsabilidad de ser madres. Generalmente madres solteras llenas de problemas para trabajar y sostener a sus hijos, aun cuando no terminan de ser niñas para ser mujeres.

Desafortunadamente las autoridades municipales no contemplan esa labor social de ayudar a las madres con orientación y con trabajo que les permita salir adelante. Desafortunadamente también esos padres jóvenes les llena la irresponsabilidad para no atender a esos hijos que quedan abandonados. Este fenómeno se ve especialmente en los pueblos como Ixtapa, Las Juntas, en las zonas alejadas de la ciudad en donde las relaciones entre chamacos son a todas luces irresponsables.

En la actual administración municipal la señora Candelaria Tovar, enfermera de oficio y profesión, mantiene cercana relación con las jóvenes madres solteras para brindarles apoyo moral, especialmente.

En la escuela se comparte la responsabilidad por parte de los maestros a los alumnos, sobre todo a los jóvenes con orientación, para que tengan la capacidad de entender que debe ser una responsabilidad compartida en una pareja de hombre y mujer. Socialmente aún falta mucho camino por recorrer, la enseñanza debe impartirse en el hogar por parte de los padres hacia los hijos, con esa sentencia popular de: “A Dios rogando y con el mazo dando”.