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Hasta agotar existencias

La excandidata a la Presidencia de México representó al género femenino, aunque para las mujeres sus propuestas estaban lejanas a un panorama actual y violento.

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Por Carmina López Martínez

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Los políticos coincidieron, mujer valiente y con valores… El pasado 16 de mayo la ex primera dama de México anunció su salida de la contienda electoral a la Presidencia de la República. Asombró la deserción.

Una semana antes de la noticia, la excandidata a la Presidencia de México apenas alcanzaba un 3.7 por ciento en las encuestas de preferencia que realiza la empresa Mitofsky.

Para entonces el 47.5 por ciento de los encuestados, Margarita Zavala no representaba un cambio verdadero para el país. Lo cual se traduce en una participación débil, con poco respaldo y credibilidad.

Se menciona que su candidatura por la vía independiente no obtuvo el resultado efectivo como se esperaba, a pesar de su renuncia al Partido de Acción Nacional (PAN) en el mes de octubre de 2017.

Ensombreció su imagen la trayectoria cuestionable de su esposo, quien tuvo un desempeño nebuloso e interrumpió –intermitentemente- la propaganda realizada en favor de Zavala desde el pasado 30 de marzo, cuando las campañas electorales entraron en un periodo oficial, aunque algunos candidatos emitieran sus spots con meses de anticipación.

Desventajas las hubo, sin duda. Ir como independiente genera escepticismo cuando los candidatos provienen de una fracción política con antecedentes dudosos.

Además este año nuevamente se percibe un malestar colectivo, el voto de castigo se convertirá en un fenómeno conocido para los contendientes electorales que prestan su imagen a fin de restaurar la estructura “democrática” de los partidos en ruinas.

Por cierto, se advierte que varios “servidores públicos” desdeñan el corazón del mexicano, aunque el término resulte romántico; recordemos que las emociones mueven al pueblo, esas mismas sensaciones físicas percibidas en el estómago, como el hambre que azota a millones de personas. Pero los políticos subestiman la memoria de los mexicanos, craso error.

En este periodo electoral se tiene total certeza del hartazgo por mantener en el poder a partidos políticos con el único interés de saquear las arcas nacionales; son divisiones integradas por personas con intereses afines pero en dirección circular, nada sale y pocos entran en la repartición de la riqueza. A muy contados partidarios con convocación se les permite actuar con ética y congruencia.

Mientras se extienden las brechas en los niveles socioeconómicos, los políticos se inflan los pulmones por inhalar mentiras imperdonables. Lo demuestran las encuestas, el pasado 22 de abril solo el 55 por ciento de la población nacional siguió el debate presidencial, es decir, el otro porcentaje no aceptó –o consideró- ser partícipe de otra gran estada dialéctica.

Suena bonito –diríamos en México- escuchar que el precio de la gasolina bajará el próximo año; los precios de la canasta básica y los impuestos serán congelados; los jóvenes tendrán oportunidad para desarrollarse profesionalmente; habrá salarios dignos; la atención médica será de primer mundo; se percibirá un clima de apogeo económico; se vivirá una época de paz y equidad; las reformas darán resultados a corto o mediano plazos, incluso se modificarán.

Todo sea por el voto, nada les cuesta el salivazo utópico. Es sencillo prometer un cambio rápido, aunque el panorama nacional va en contrasentido.

Seguí de cerca el gasto en las campañas electorales, por supuesto el candidato con menor presupuesto dirigido a su propaganda es el resultado de contender por tercera vez consecutiva a la Presidencia de la República. Era de esperarse. Hasta los memes o sus “locuras” –como algunos refieren- fortalecen su imagen a nivel nacional, tal como sucedió en el país vecino del norte.

Ese ejemplo nos lleva a los mexicanos a cuestionar nuestro sistema político. Si la efectividad y arbitrariedades son detectadas por el Instituto Nacional Electoral (INE) o solo es otra artimaña para desviarnos la mirada hacia otro tipo de acto político circense.

Pocos consideran la figura de Zavala un significado reducido. Si su decisión es producto o no de un plan para contrariar la percepción nacional. Para los jóvenes que suman un nada despreciable grupo de electores, el 16 de mayo su nombre figuró como trending topic las redes sociales.

La excandidata a la Presidencia de México representó al género femenino, aunque para las mujeres sus propuestas estaban lejanas a un panorama actual y violento. Al final y en general la respuesta por parte de los mexicanos se redujo a un porcentaje menor del 4 por ciento.

Margarita Zavala abordó en sus propuestas –visibles aún en su página oficial- los temas sobre justicia, honestidad, innovación, respeto, prosperidad, solidaridad. Desde mi punto de vista le faltó empatizar con sus congéneres. Pues los datos indican que más de 89 millones de mexicanos votarán este primero de julio, de los cuales 45 millones son mujeres mayores a los 18 años.

Por lo pronto 42.2 millones de un total de 93.9 millones de boletas de los comicios fueron impresas -según información del INE-, esto es 45 por ciento del total de los impresos para el voto efectivo. A 15 días de la votación surge la incertidumbre si se garantizará la transparencia en la elección del nuevo mandatario nacional o surgirán nuevos avatares para el que no puede ajustes democráticos.

*Comunicóloga, responsable del área de difusión institucional de la UNIVA Plantel Puerto Vallarta arizbeth.lopez@univa.mx.