Ekistrocracia

Jaime Rodríguez Calderón, Ricardo Anaya, José Antonio Meade y Andrés Manuel López Obrador.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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De caricatura, ahora con nuevos moderadores y público aplaudidor, debidamente seleccionado.

Me gustó el escenario, los ensayos previos fueron precisos sin contratiempos, la verdad no se asomó en cifras solamente saliva y una que otra cereza sin sabor: los sitios comunes descritos con la elegancia otorgada por el desconocimiento.

La vida humana y su devenir histórico constituyen un orden regulado por la Fe y la Esperanza en el Creador, con el temor a la naturaleza con sus cambios; esto va más allá de una mera visión filosófica de todo lo que existe a partir de nuestro interés pleno; existir con la suficiente visión haría al ser humano libre para servir al prójimo realmente.

No es mero concepto el servicio, es una responsabilidad del ser político.

Va a las formas, es esencia y apariencia de lo que se piensa, el ser humano es gestor consciente de sí mismo con sus propios recursos de existencia, más aún cuando expresa pensamientos políticos alternativos. Jamás queda satisfecho el ser político con lo que hace, tal vez porque no se sabe el resultado pretendido, la fuerza física, el perfil, las acciones, todo lo aplicado en un debate político se diluye sin desaparecer de la conciencia de los participantes. Así sucedió en este segundo encuentro de los presidenciables.

El acto de vituperios se repitió en este segundo encuentro, fue contra la persona, nada cambió o descubrió; los que presenciamos esos momentos notamos por segunda vez similares comportamientos de los candidatos, no se permitió conocer propuestas para los habitantes de un México sumido en la crisis económica, fueron apariencias en la presencia misma de los contendientes.

Salvo la más autorizada opinión, me refiero a la expresada por la sociedad consecuente con respecto a los retos que México enfrenta, podrá emitir el juicio más valioso; a partir de la ignorancia demostrada por los cuatro candidatos en campaña por la Presidencia de la República; por mi parte solamente demostraron sus limitaciones y complacencia pueril sobre los temas puestos sobre la mesa, será necesario darle articulación a las expresiones maquilladas por ellos y exigirles respuestas respaldadas.

El INE lo sabe y aplaude, le han dado resultados sus shows. El formato no fue mejor que el primero; con sus inconsistencias solamente demostró tonos más ofensivos y descubrió reclamos de una sociedad agraviada por el engaño, se espera el tercer encuentro más ágil, menos maquillaje. Se requieren respuestas a los agudos problemas nacionales, nada de poses; diálogos basados en propuestas concretas, esas que han brillado por su ausencia. Nada de sueños infantiles, mensajes adultos es lo exigido por los votantes no quimeras.

El mundo de la política en todo el mundo es despreciable, sobre todo sus orquestadores, los que con sonrisas fingidas adulan al poder del Estado. Ellos han defraudado a sus representados; en el seminario Democracia: una gramática contra las apariencias, realizado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM el pasado 16 de mayo, Michelangelo Bovero catedrático de la Universidad de Turín bautizo como “ekistrocracia”, a la clase política.

Palabra que no está en los diccionarios, compuesta por “cracia” poder y “kakos” un superlativo de malo o negativo. Cuando leí con atención la intervención del politólogo y filósofo italiano Michelangelo coincidí con él, además de los participantes en ese seminario se destaca la intervención del maestro José Woldenberg, destacado académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, “actualmente hay dos finalidades entrelazadas en la competencia democrática: demeritar al adversario y aparecer como la encarnación de todas las buenas conductas políticas”.

Con los dos debates, los mexicanos hemos quedado convencidos de la necesidad de cambiar nuestra percepción de la realidad nacional derivada de una acción pública mediocre, las directrices conocidas han polarizado opiniones y contrapuesto a los ciudadanos, desde la familia.

Este conflicto generado por la visión particular de cada candidato no debe ser motivo de conflicto; la sociedad mexicana está harta de la inseguridad y de las mentiras, se tiene que valorar el pensamiento de cada candidato y verlo por dentro con el fin de no errar al momento de emitir el voto, elegir al mejor será el objetivo.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.