Quién y Qué

  • Luis Carlos Nájera... el comando que lo atacó llegó a Guadalajara procedente de Puerto Vallarta.
  • Aristóteles Sandoval... Jalisco vive la peor crisis de su historia en el tema de seguridad pública.

& El comando de 20 hombres que atacó a Luis Carlos Nájera llegó a Guadalajara procedente de ¡Puerto Vallarta! & Llevaban un mes tras el actual secretario de Trabajo, quien estuvo en Punta Mita el fin de semana antepasado & En el hotel Four Seasons, Nájera desayunó con Gabriel Igartúa y Jorge Careaga y antes se reunió con Jorge Villanueva y otros empresarios & Los sicarios no encontraron aquí el momento adecuado para atentar contra el ex fiscal de Jalisco.

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QUE el comando encargado de ejecutar al ex fiscal general de Jalisco, Luis Carlos Nájera, arribó a Guadalajara, procedente de Puerto Vallarta. Tenía ya un mes tras la pista del actual secretario del Trabajo quien hace dos semanas estuvo en Punta Mita hospedado en el hotel Four Seasons en donde desayunó el domingo antepasado con el empresario hotelero Gabriel Igartúa Sánchez y el abogado y notario Jorge Careaga. Dos días antes, se reunió en Puerto Vallarta con el dirigente empresarial Jorge Villanueva y otros empresarios.

Los sicarios que lo seguían no encontraron en esta región el momento adecuado para atentar contra su vida. Pero lo estaban “cazando” y Luis Carlos Nájera y sus escoltas nunca se dieron cuenta de ello.

Ya nadie duda de que se trataba de un “grupo de élite” enviado a Guadalajara por el líder del Cártel Jalisco Nuevo Generación, Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, con dos propósitos.

Uno, asesinar a Carlos Enrique Sánchez Martínez, El Cholo, líder de la organización delictiva conocida como Cártel Jalisco Nueva Plaza (una escisión del CJNG original). Otro, ajustarle cuentas al ex fiscal, para vengar la muerte de Heriberto Acevedo Cárdenas, El Gringo, uno de sus hombres más cercanos (se dice que El Mencho fue su padrino de bodas).

En el mes de mayo de 2014, un vehículo militar fue emboscado al pasar bajo los arcos que dicen: “Bienvenido a Guachinango”, en la sierra ubicada a dos horas de Puerto Vallarta. Todo comenzó cuando una camioneta de doble cabina se atravesó en la carretera y detuvo el paso de la unidad. Desde varios vehículos apostados en la cuneta, hombres armados abrieron fuego contra los militares. El vehículo militar se incendió, calcinando los cuerpos de tres soldados caídos; otro más quedó en la carretera. Los sobrevivientes dispararon contra los agresores. Todo duró diez o quince minutos.

A juzgar por las manchas de sangre que quedaron en el asfalto, los atacantes cargaron a sus heridos, tal vez a algunos muertos.

Labores de inteligencia endosaron el ataque a la cuenta de El Gringo, sobre quien ya pesaban más de diez órdenes de aprehensión.

El entonces fiscal general ubicó a El Gringo como “jefe de plaza” en Tlajomulco, Cocula, Tapalpa y Atemajac de Brizuela, todos ellos municipios cercanos a Guadalajara. Se descubrió que el jefe criminal había comprado corporaciones municipales enteras: una de ellas, la de Cocula (la fiscalía intervino en el municipio y tomó el control de la seguridad).

El Gringo se convirtió en un objetivo. Luis Carlos Nájera y el entonces comisionado estatal de Seguridad, Alejandro Solorio, detuvieron a varios miembros de su célula. Un año más tarde, en una carretera de Zacoalco de Torres, un retén de la Fuerza Única le marcó el alto a una camioneta Journey en la que viajaban cuatro hombres.

Los tripulantes desacataron la instrucción y abrieron fuego contra los policías. Según el parte oficial, lanzaron incluso una granada. En la persecución, luego, los cuatro tripulantes perdieron la vida. A uno de ellos lo identificaron por sus huellas dactilares. Era el famoso Gringo.

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ÓRDENES DIRECTAS DE NEMESIO OSEGUERA

QUE de acuerdo con sicarios aprehendidos más tarde, El Mencho ordenó que el comisionado Solorio fuera asesinado. El funcionario sobrevivió. La espiral de violencia que se desató en el estado a continuación, provocó la renuncia del fiscal Nájera, y meses más tarde la del propio comisionado.

Dos años más tarde, Nájera fue llamado de nuevo por el gobernador Aristóteles Sandoval, quien lo nombró secretario del Trabajo. A tres meses de este nombramiento el grupo enviado a asesinar al ex fiscal lo detectó en el restaurante Suntory de la Avenida Chapultepec.

El funcionario acababa de comer con un conocido líder obrero. Dos hombres entraron al establecimiento para constatar que Nájera se encontrara allí. Él mismo narró que logró identificar a uno de los hombres como miembro del crimen organizado y que pidió a uno de sus escoltas (lo acompañaban tres) que atravesara su camioneta, blindada, en la medialuna que da acceso al restaurante. Justo a la entrada

Cuando Luis Carlos Nájera salió, se oyó un grito: “¡Ahí está!”. Sonaron disparos. Un escolta tiró al funcionario al piso. La esquirla de una bala hirió a Nájera en la mano. Mientras los escoltas repelían el ataque, dos tripulantes de una patrulla de la Fuerza Única que pasaba por el lugar acudieron en su auxilio.

De acuerdo con Nájera, el comando estaba compuesto por entre 12 y 20 personas. Los agresores traían camisetas negras y pantalones militares. Portaban armas largas. Llevaban granadas colgadas en el pecho. Extrañamente, no apareció una sola patrulla de la policía municipal.

Luis Carlos Nájera subió como pudo a la camioneta y arrancó. El vehículo quedó inutilizado calles más adelante, a consecuencia de los impactos. Con el arma larga de uno de los escoltas, el ex fiscal entró en una tienda. La encargada del negocio se aterrorizó. Nájera la convenció de que le diera una cobija para cubrir el fusil, regresó a la calle y abordó un taxi que lo condujo a una clínica en donde lo atendieron de la herida en su mano izquierda.

Seis de los agresores fueron detenidos mientras se dirigían a una casa de seguridad (uno de ellos murió horas después). Según fuentes de la fiscalía, estos admitieron que los habían enviado a “limpiar” Tlaquepaque, y asesinar al funcionario que acababa de reincorporarse al gobierno estatal.

El gobernador Aristóteles Sandoval, que según sus colaboradores cercanos ha recibido varias amenazas del CJNG a través de WhatsApp, señaló que el atentado tuvo como fin desestabilizar al estado. ¿ Más todavía ? ¿Narcos dispuestos a poner en crisis a un gobierno? Lo que sí es cierto es que Jalisco atravieza por la peor crisis de seguridad pública en toda su historia.

QUE lo cierto es que el atentado a Luis Carlos Nájera ha recibido una amplia difusión nacional y especialmente internacional. No todos los días se atenta contra la vida de un ex Fiscal. Luis Carlos Nájera salvó su vida de milagro en una acción que bien pudo haber correspondido a la filmación de una película sobre la mafia italiana.

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Y PARA terminar la pregunta del día: ¿ renunciará Luis Carlos Nájera a su cargo de secretario del Trabajo para perderse en algún lugar del extranjero por su seguridad y la de su familia ?