En cuenta regresiva hacia la jornada electoral

No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo.
– Voltaire.

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Por Mtro. Luís Ignacio Zúñiga Bobadilla
luis.zuniga@univa.mx

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A menos de un mes de celebrarse una de las elecciones más importantes en la historia de México, se acorta el tiempo en el que los candidatos a los distintos puestos de elección popular, principalmente el de Presidente de la República, hacen su mejor esfuerzo, para convencer a ese importante sector de la población que aún no tiene tomada una decisión y que seguramente esperarán hasta el último instante de las campañas, para hacer una reflexión y con las boletas en mano el día de la jornada, ejercer su derecho al voto con su propio esquema de decisión fundado en sus convicciones.

Estadísticas van y estadísticas vienen, cada una tendrá sus respectivos alcances, grado de error e inclusive cierta manipulación de los resultados; sin embargo, la moneda aún está en el aire y los resultados más puntuales, se estarán con mayor precisión el día de la jornada electoral.

En un verdadero ejercicio de democracia, se esperaría que cada uno de los mexicanos hagamos la tarea que nos corresponde, ya sea en el caso de las autoridades electorales, cuidar estrictamente que los comicios se lleven a cabo con estricto apego a nuestra legislación vigente, que los partidos y sus candidatos, actúen con honestidad, transparencia y acaten los resultados oficiales, cualquiera que estos sean; que los organismos empresariales, no gubernamentales y cualquier organización de nuestra sociedad, promueva la participación de sus integrantes y su entorno inmediato; que los ciudades en posibilidad de votar, lo realicen con la convicción de que su voto es importante y que la decisión está en sus manos.

Asumir la postura de que la elección ya está definida y que no tiene sentido votar, es solo dejar en manos de otros la responsabilidad del resultado de la elección. Es necesario e importante ejercer el derecho al voto, al margen del partido o el candidato por el cual lo realicen; en suma, el resultado podrá llevar a todos, pero sobre todos a los partidos y sus integrantes, a funcionarios y servidores públicos de gobierno, a los organismos empresariales y sus integrantes y diversos actores de la sociedad, a la reflexión de lo que se ha hecho o dejado de hacer a favor de la democracia o del país, para contribuir a la construcción de una mejor sociedad.

Seguramente se intensificarán las campañas y esperaremos acciones de toda naturaleza que busquen incidir en el ánimo de los votantes o quizá en algunos casos en el desánimo de los mismos, por la dimensión de las campañas, por las escasas propuestas, por las reiteradas descalificaciones que sobre pasan a las verdaderas propuestas.

Nuestro trabajo como sociedad y como electores, deberá estar centrado en el seguimiento del desarrollo de las campañas, en el análisis de las propuestas, en la evaluación de los perfiles de los candidatos, de sus antecedentes, del grupo o partido que los respalda y en fin, de la mayor cantidad de elementos que nos permita tomar una certera decisión; pero sobre todos en un ejercicio consciente de análisis de nuestra historia, de los logros y fracasos, de las condiciones del presente, pero sobre todo, del futuro inmediato que queremos para nuestro país.

No podemos ni debemos seguirnos quejando por ineficientes resultados de nuestros gobiernos, en descalificaciones estériles que solo son producto de nuestra apatía y nuestra falta de participación en nuestra sociedad; porque desde estos momentos de la elección de nuestros candidatos, debemos mostrarnos partícipes en las grandes decisiones de nuestro país, asumir con liderazgo y con creatividad las tareas que nos corresponde como ciudadanos, como padres de familia, como colaboradores en una empresa, como estudiantes, como profesores, como directivos, en fin, cualquiera que sea el rol que jugamos en nuestra sociedad.

Así como seguramente los candidatos y sus campañas cerrarán de manera intensa, así también debemos de sobreponernos a la apatía, al desánimo y desaliento al que se ha llegado producto de diversos factores, que, si bien no son justificables, para algunos representa una forma de evadir una responsabilidad que corresponde como actores sociales, por ello debemos continuar realizando nuestra labor ya que nos encontramos en cuenta regresiva hacia la jornada electoral.

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(*) Director de la Univa-PV.