EntrevistaGente PVUtopía Vainilla

“Perdonar o perdonarme es soltar, es recuperar mi paz”

Por: Cristina Gutiérrez Mar
cucus.cgm@gmail.com

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Vida, si te entendiera: Es el título del libro de Chantal Mas publicado hace dos meses, lo leí hace poco y me encontré con un enorme tesoro. Es una obra en la que la autora cuenta la pérdida de su hermana, y se sumerge en lo más profundo de su alma para regalarnos magia, paz, consuelo, amor y vida.

Chantal está presente en cada palabra, en cada frase esperanzadora, y acompaña al lector todo el tiempo ofreciendo herramientas para comprender el dolor y convertirlo en belleza.

De verdad vale mucho la pena que leas toda la entrevista, te puedo asegurar que te dejará con una sonrisa en los labios.

¿Por qué crees que nos aterra tanto la muerte?

Nos aterra porque es algo completamente desconocido, porque tenemos muchos apegos, porque nos hace tener que soltar todo y porque tenemos miedo a la ausencia definitiva.

¿Se puede volver a ser el mismo después de una pérdida?

Nunca podremos volver a ser los mismos. En algún momento se tiene que tocar la desolación más completa y tener el coraje de ir a buscar lo bello de existir y desde ahí, desde la aceptación, comenzar a reconstruirlo todo.

Hay una frase típica que se usa mucho: “Ya no llores, o no lo vas a dejar descansar”, ¿qué opinas?

Creo que es una frase que puede impedir el sano desarrollo de un duelo. Si yo no soy capaz de sentir cada emoción, me quedaré con ellas atoradas dentro de mí y de alguna forma irán saliendo, como con una enfermedad. Hay que vivir las emociones para que fluyan y pueda uno dar espacio a las que vienen.

En tu libro mencionas vivir el duelo de forma consciente. ¿A qué te refieres?

Hacer conciencia de las emociones y permitirlas. El problema es que las juzgamos de buenas o malas, y entonces me peleo con ellas al no aceptarlas y lo único que hago es provocar que duren más tiempo en mí. Otra forma es aceptar que estoy en un duelo, que es normal sentirme mal y saber qué me está sucediendo.

¿Qué se hace con la soledad y con la ausencia?

Se aprende a vivir con ambas, pero no como una carga, sino como una oportunidad para conocernos mejor. Hay una frase que me gusta mucho, “la soledad es la ausencia de uno mismo”, si yo aprendo a estar bien conmigo, mi vida estará llena de mí. Claro que la ausencia del otro me podrá doler, pero al final encontraré aceptación.

¿Qué hacer para cambiar nuestro tren de pensamientos?

De entrada, comprender la diferencia: los pensamientos los podemos cambiar, los sentimientos no. Si hay un pensamiento recurrente, puedo observarlo y darme cuenta de que, ahorita NO ESTÁ SUCEDIENDO o ya sucedió y soltarlo.  Al dolor hay que perderle el miedo, permitir que tal vez nos haga pedazos; pero saber que al final pasará.

¿Cuáles son las etapas del duelo? ¿Es necesario pasar por todas?

1.- Negación.
2.- Vivir las emociones.
3.- Aceptar que el otro ya no está.
4.- Soltar la vida que tenía y empezar a ver cómo me reconstruyo.
5.- Re-invertir: Este es el regalo de un duelo y no todos llegan a él.

No todos pasan por todas, lo importante sería llegar a la quinta para resolver el duelo y obtener el regalo que nos deja: los aprendizajes.

¿Cómo soltar algo que nos duele tanto?

Primero hay que sentirlo y llorarlo, el tiempo que sea necesario. Bajar a las cavernas más profundas, no me puedo saltar esta parte. Después hay que aceptar la nueva realidad. Cuando lo acepto como parte de mi historia puedo soltar el pasado y el futuro ilusorio que me inventé.

¿Qué hacemos con alguien que ya se fue y quedó algo pendiente con esa persona?

Los pendientes se pueden arreglar dentro de uno, no necesito al otro. Puedo hacerlo a través de una carta, de reconocer mi parte, ver que todos nos podemos equivocar. Yo creo que perdonar o perdonarme es soltar, es recuperar mi paz.

 ¿Cuál es la diferencia entre dolor y sufrimiento?

El dolor es algo natural en el ser humano y por lo tanto tiene una duración y un final. El sufrimiento, en cambio, lo voy creando con mis hábitos mentales y puede durar indefinidamente. Cuando yo alimento mi dolor y no lo acepto, lo convierto en sufrimiento.

 Muchas veces nos enojamos con Dios cuando perdemos a un ser querido. ¿Es válido?

Muy válido y además es algo normal. La muerte de un ser querido nos hace cuestionarnos todo: qué significado tiene la vida, para qué estamos aquí, qué hay después de la muerte, existe de verdad Dios, etcétera. Hay que permitirnos ahondar en ellos y buscar nuevas respuestas que nos den paz.

¿Por qué crees que nos cuesta tanto trabajo entender a la vida?

Vivimos en el mundo de la dualidad y no aceptamos que la tristeza, el dolor, la destrucción, la muerte, son parte de la vida y vivimos aterrados queriendo controlar que no suceda nada de eso.  Lo que yo he entendido es que la felicidad es aceptar la realidad como es, no como yo quería que sucediera.

 ¿Por qué no estás de acuerdo con la siguiente frase? “Hay que ser fuertes, como robles”.

Porque es una falsa fortaleza. Pensamos que es fuerte aquel que nunca se derrumba y que jamás llora. El roble es un árbol sumamente robusto, pero con ninguna flexibilidad, resiste, pero el día que cae, lo hace de golpe y se rompe. La verdadera fortaleza no está en resistir, sino en fluir.

 ¿Qué nos deja una pérdida?, ¿qué aprendiste de tu duelo?

Nos deja muchísimo, pero sólo si nos atrevemos a vivir todo el proceso, a sentir el dolor y a soltar. A mí me dejaron grandes aprendizajes, me hicieron mejor persona, más consciente del dolor ajeno, más sensible y más viva. Le perdí un poco el miedo al dolor, acepté que lo único permanente es el cambio y me volví más agradecida.

¿Crees que el tiempo lo cura todo?

No. El tiempo sólo cura si lo utilizo trabajando mi duelo, si lo uso a mi favor; entonces sí, el tiempo junto con mi trabajo, irán haciendo que mi dolor en vez de transformarse en sufrimiento se vaya convirtiendo en una nostalgia tranquila con la que pueda vivir en paz.

En tu libro mencionas que los consejos no son buenos. Entonces, ¿cómo debemos actuar si alguien cercano a nosotros ha tenido una pérdida?

Hay que hacer una diferencia entre los consejos, que es decirle al otro lo que tiene que hacer, y lo que es compartir una experiencia similar. Pero lo más importante para acompañar un duelo es saber estar, saber escuchar sin hacer juicios y permitir que el dolor del otro me incomode y aun así permanecer a su lado.

 Escribiste varios poemas al final de tu libro. ¿Cómo te ayudaron?, ¿quién es tu poeta favorito?

Para mí fueron muy importantes, fue una forma de sacar el dolor y de darle sentido a lo que estaba viviendo. Me gustan mucho Jaime Sabines, Mario Benedetti y Silvio Rodríguez.

 ¿Cuál es tu enunciado de vida?

Lo no negociable es mi paz.