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En Campaña

  • Enrique Alfaro.
  • Carlos Lomelí.
  • Arturo Dávalos Peña.
  • Roberto González Gutiérrez.
  • Saúl López Orozco.
  •  Circunstancias restan puntos + Movimiento Ciudadano a la baja + Ricardo Anaya, enterrado.

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LA GUERRA SUCIA como estrategia de campaña electoral se está incrementando cada día más, a través de todos los conductos posibles, dominando el ataque, ya sea increpando hechos reales o calumnias, por sobre la propuesta, que es lo que el ciudadano quiere realmente escuchar de los candidatos.

Dicha forma de hacer campaña se ha intensificado en la contienda rumbo a la gubernatura de Jalisco, focalizada en los dos punteros, Enrique Alfaro y Carlos Lomelí Bolaños. Ambos se han enfrentado con acusaciones mutuas tratando de restar y ganar, en contra del otro y en favor propio.

PERO EL DOMINGO en el tercer debate entre los candidatos a la gubernatura, Alfaro prometió revelar el día de ayer un audio que supuestamente expondría el desfalco que acusó el candidato Carlos Lomelí había hecho al sector público. A todos decepcionó. Pues dicha “prueba” solo era una entrevista pública del morenista hecha por una estación de radio, es decir nada confidencial, en el que narraba sus cuantiosas ganancias obtenidas cuando le vendía medicamentos a los hospitales, como empresario.

Ni salió en las noticias, ni tuvo un efecto negativo hacia el candidato de Morena, pero sí hizo caer a Enrique Alfaro en la estrategia que durante mucho tiempo criticó. A la par, Carlos Lomelí ya había realizado denuncias hacia el emecista por supuestos actos de corrupción en asuntos diversos.

El asunto es que mientras estos hechos pueden no quitarle puntos a Lomelí, quien intenta subir en las preferencias ligándose al máximo punto posible con Andrés Manuel como su candidato, si desgasta a Enrique Alfaro, ya golpeado por el declive en la campaña de Ricardo Anaya, quien se ve acorralado con las acusaciones de lavado de dinero.

LAS INUNDACIONES en la Zona Metropolitana de Guadalajara y la confrontación violenta de los policías de Guadalajara con vecinos de una colonia en la que el gobierno municipal busca realizar una obra pública, han aunado a un enorme descontento de los ciudadanos con la bandada emecista de gobernantes.

A estas alturas de la campaña, la recta final, es preciso que el cuarto de guerra alfarista y sus candidatos tengan mucho cuidado y precaución, sean prudentes y certeros en la manera en la que se van a defender, pues muchos ya pronostican una enorme pérdida de puntos en su contra.

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RETO DEL PRÓXIMO ALCALDE VALLARTENSE

Quien gane la próxima elección del 1 de julio para ser alcalde de Puerto Vallarta tendrá el enorme reto de tratar de ganarse la confianza de los ciudadanos locales, pues habiendo 12 abanderados será muy difícil que obtenga una votación superior al 25%.

Al día de hoy, los cinco más posicionados tienen un promedio de preferencia electoral de entre 7% y 10%, mientras que el resto entre 3% y 5%.

Entre los mejor posicionados están, por supuesto, los candidatos de los partidos políticos grandes en Puerto Vallarta, entre ellos el emecista Arturo Dávalos Peña, que busca la reelección en el cargo; Roberto González Gutiérrez, que ha sumado nuevos apoyos priistas para ir remontando en su campaña; y Saúl López Orozco, que convence a los panistas con sus actividades.

En este sentido, quien gane la contienda será uno de los alcaldes con menor representación electoral en la historia de Vallarta, pues además habrá que tomar en cuenta que existirá otro porcentaje de votos nulos y abstenciones.

Enfrentará sin duda un cabildo opositor con el que tendrá que generar acuerdos suficientemente consolidados para gobernar, y escuchar al resto de las fuerzas políticas, aunque no resulten ganadoras de alguna regiduría, pues el camino al 2021 es corto y sin duda alguna continuarán activos en el campo de la política.

En el sentido contrario, ha existido quien ya pidió combatir al abstencionismo y forjar un voto útil, como el independiente Pepe Martínez, sin embargo, todo apunta a que nadie declinará por otro ni se generará un proyecto de unidad en las dos semanas que restan, por lo que las posibilidades de no ver un voto vallartense pulverizado se reducen cada vez más.

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ANAYA, ATACADO POR VARIOS FRENTES

El candidato del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano a la Presidencia de la República, Ricardo Anaya Cortés, se ve atacado cada vez más, pero no eso va ganando en las preferencias electorales. Por el contrario, se ve perjudicado y ahora incluso emite mensajes desesperados en los que pide directamente al electorado de López Obrador pensar dos veces en su voto y amenaza con enjuiciar al presidente Enrique Peña Nieto.

Ayer, el senador panista Ernesto Cordero, principal detractor de Anaya dentro de su propio partido, denunció ante la PGR al queretano por lavado de dinero basándose en el nuevo videoescándalo expuesto días atrás en los que se imputa al presidencial de protagonizar una red de lavado de recursos financieros.

Además, Anaya se enfrascó en un intercambio de dimes y diretes en contra del tercer lugar, José Antonio Meade del PRI, e incluso le insultó, un error total pues esto solamente beneficia y hace subir a López Obrador, quien les recomendó a los dos “serenarse”.

Como último clavo en la tumba, ayer mismo circuló la noticia de que uno de los asesores cercanos y legales de Anaya, Diego Fernández de Cevallos, declaró que no descartaría una alianza incluso con el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto “con tal de que no gane” Andrés Manuel, cuando el abanderado panista días antes había acusado al tabasqueño de pactar con el PRI.

Todo apunta a un triunfo inminente y aplastante de Andrés Manuel, pues ambas campañas adversarias no han podido conjugar al electorado indeciso o dudoso ante su proyecto de izquierda. Los mismos pocos antecedentes políticos de Anaya y la reciente gestión de su partido en el gobierno han impedido que pueda ser visto como opositor, y los numerosos casos de corrupción por parte de gobernadores priistas en el último sexenio han drenado la credibilidad de Meade. A estas alturas, poco se puede cambiar.