Gente PVLa Vida es Bella

Después de la muerte de un ser querido

El dolor no te debe cegar a reconocer que tienes suficientes recursos para salir adelante, entre ellos tu entorno, tu familia, tus amigos, ellos pueden convertirse en bastones emocionales.

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Por Teresa Manzano
Psicóloga

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La muerte no nos roba a los seres amados. Al contrario, nos los guarda y nos los inmortaliza en el recuerdo.
– François Mauriac

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Una parte obligatoria y no negociable para quien está vivo es el morir, o el ver morir a quienes amamos.

Si la muerte es una de las pocas certezas en la vida, ¿por qué cuando ésta llega nos deja petrificados?

Cuando nos caemos, el instinto nos lleva a levantarnos, cuando perdemos a un ser querido, pareciera ser que nuestra intuición se bloquea, no sabemos qué hacer o cómo responder ante esta situación. Esto es comprensible; alguien que amas murió y el camino de vivir tu pérdida nadie lo puede vivir por ti, es por eso que aunque haya mucha gente alrededor de ti en esos momentos, sientes que nadie realmente comprende cómo te sientes.

El dolor no te debe cegar a reconocer que tienes suficientes recursos para salir adelante, entre ellos tu entorno, tu familia, tus amigos, ellos pueden convertirse en bastones emocionales, cuando tus sentidos y sentimientos necesitan desahogarse, o simplemente descansar sintiéndote seguro.

Sí, es verdad que estás sufriendo mucho, sí, es verdad que este acontecimiento cambió tu vida, pero tendrá que llegar el momento en el que será importante preguntarte “¿Me quiero rendir  o decido seguir viviendo en medio de mis seres queridos que aún siguen conmigo?” “¿Decido abandonarme en mi dolor o decido cuidarme?” “¿Qué es lo que a esa persona que se fue le gustaría que yo hiciera?” Si decides continuar, tendrás que aprender a vivir con la ausencia y aceptar que la vida continúa, estando seguro de que ni la muerte podrá arrebatarte lo que viviste con esa persona.

Y después de esta importante decisión, es tiempo de comenzar a buscarle sentido a tu perdida, comienzas a sentir que llega el consuelo, empiezas a encontrar detrás de tanto dolor una visión diferente de la vida, el sufrimiento te transforma, el comprender que a través de esa muerte te hiciste consciente de tu amor por quien se fue, llega el entendimiento de que la perdida es irreversible y comienzas a aceptarla, a decir; “así sea”.

Con esto llegan  interpretaciones más positivas, como  la de que tu ser querido ya no sufrirá más, y es ahí donde el dolor por esa muerte se convierte en un regalo, en un gran maestro.

Y es así como la vida, el sufrimiento y el amor por nuestro ser querido, dan paso a la nueva persona en la que te has convertido, descubres que jamás volverás a ser la misma persona, pues ahora serás alguien más completo, más maduro y más vivo que nunca.

“Cuando haya muerto, llórame tan sólo
mientras escuches la campana triste,
anunciadora al mundo de mi fuga
del mundo vil hacia el gusano infame.

Y no evoques, si lees esta rima,
la mano que la escribe, pues te quiero
tanto que hasta tu olvido prefiriera
a saber que te amarga mi memoria.

Pero si acaso miras estos versos
cuando del barro nada me separe,
ni siquiera mi pobre nombre digas
y que tu amor conmigo se marchite,

para que el sabio en tu llorar no indague
y se burle de ti por el ausente.

(William Shakespeare).

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Recuerda que la vida ¡es bella!
Hasta la próxima.
Psic. Tere Manzano