Escenarios filosos

Donald Trump.

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Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Fueron carretadas de dinero y sacrificio de políticos en una campaña sumamente compleja y llena de contradicciones, jamás vista en México.

Millones de mensajes para la difusión de “ocurrencias” de candidatos a la Presidencia de la República, además de otros miles para los contendientes a diversos puestos de elección, ahora en el último tramo de la contienda ven con nostalgia volar sus ambiciones y los miles de millones de pesos perdidos, además del cuestionamiento social al no haber recibido propuestas concretas ante las problemáticas del país; baste simplemente revisar las encuestas,  la mayoría debajo de los anhelos de los candidatos.

Por otro lado los empresarios de viejo cuño y también los representantes populares, así como otros poderosos continúan con sus mensajes oprobiosos fortaleciendo a los candidatos, con su desmedido deseo de restarles votos y solamente fortalecerlos en la contienda, aún no comprenden que la  humildad de asirse de una escoba para barrer sus desatinos es más efectivo mensaje que justificar lo que ha sido  fallido, justificar su conducta vinculada a formas de dominio sobre los demás, en este caso sus asalariados y familiares no fortalece la democracia, solamente divide y genera incertidumbre en esta última vuelta de las campañas.

Será interesante para la política mexicana vestirla nuevamente de gala en estos momentos de enorme desasosiego (Aristóteles, Maquiavelo, Lasswel, Dahl, Weber) se prepara la guerra de proyectos entre los contrincantes que siempre estarán por encima de las necesidades de la población, no se requieren litros de saliva para convencer, es necesaria la mejor actitud de respaldo a propuestas hasta ahora desarticuladas con respecto a la realidad nacional. Lo que moverá a los electores es la participación y confianza en las instituciones, no la llegada de un profeta; el que jamás ha sufrido la carencia de empleo, arrinconado por la inseguridad y una familia sin los suficientes alimentos, aparejadas las angustias de no tener nada; solamente carencias cotidianas.

Responder a las mayorías que están en la penuria e incertidumbre de lo que vendrá, de ninguna forma otorga esperanza; los resultados son lo importante, la verdad lo fundamental. Este sexenio de Enrique Peña Nieto sumamente complicado termina débil y cuestionado, él dejará un país al filo de la navaja; inseguridad galopante por el creciente  avance de la delincuencia, una participación  democrática cuestionada, un estado de justicia demeritado y exmandatarios estatales insaciables en sus administraciones.

Si bien, en todo este panorama se vivió un crecimiento económico mediocre y estancado, una firma del TLC manipulada, el cual realmente ha dado más a los socios de México; se espera su revalidación cuando se le antoje al bipolar presidente norteamericano Donald Trump.

Este día en medio de una creciente credibilidad, el  camino cimentado por caprichos y ausencia de sensatez se acaba de demostrar con la imposición de aranceles y la necedad de integrar a Rusia al G7.

México dejó de creer en las mentiras de los gobernantes, extranjeros y nacionales, al final de las administraciones el país queda peor; esto viene desde los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de La Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox, Felipe Calderón y ahora el agonizante sexenio peñista. Ni para donde voltear, cada administración renace México.

No se desestiman los avances logrados, mínimos aunque al fin avances en mundo de competencia férrea. Escenarios donde las naciones más fuertes determinan los destinos de las débiles; momentos de reflexión para las sociedades del mundo ante los cambios climáticos, contaminación y alteraciones del comportamiento del planeta; nadie pude permanecer indiferente ante esto. Vamos en un barco global.

Las pasarelas de los líderes mundiales, el presidente de Estados Unidos Donald Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un, semejan a los debates de candidatos a la Presidencia de México, mientras no consideren a las sociedades que sufren en espacios olvidados no existirá la paz.

El pulso del mundo está agitado, el de México también, esto nadie puede negarlo; sería un gravísimo error solamente solucionar problemas domésticos sin mirar los externos, cada vez está México más cerca de nuevas alternativas para su desarrollo, no sería sano descartarlas.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.