Muérete ya

Por Dr. en derecho Miguel Ángel Rodríguez Herrera

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Cuando mueras hazlo como un perro sarnoso y mal nacido, traspasado y desmembrado por las filosas espadas de tus demoniacos enemigos mientras respiras el fétido aliento de sus bocazas repletas de odio por ti y te retuerces entre espantosos espasmos de dolor y locura.

Permanece en el campo de batalla oyendo los horribles aullidos de aquellos cobardes que se niegan a morir.

Grítales que se callen para siempre mientras tú, sereno, buscas a toda costa tu arma para seguir el combate.

Que tu máximo honor sea el morir en el anonimato, en la más extrema soledad mientras tus enemigos te destrozan el cráneo para derramar tu cerebro que tanto les molestó.

Moriste como un héroe porque buscaste tu muerte sin gloria o laurel alguno.

Fuiste bañado en tu propia sangre y te fueron amputados todos tus miembros para esparcirlos como alimento de los buitres.

¡Todo el honor para ti, valiente!