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Suicidio

  1. Es importante que, como sociedad, logremos encontrar los mecanismos para que la depresión e infelicidad que puede llevar a alguien al suicidio, sean cada vez más pequeñas

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Por consuelo Elipe

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Estos últimos días dos suicidios nos han dejado en shock. Primero la diseñadora KATE SPADE y una semana después el famoso chef ANTHONY BURDAIN. Hace unos años ROBIN WILLIAMS.

Todos ellos de puertas para afuera eran muy exitosos, felices, lo tenían todo. O eso pensábamos. Kate Spade parece que sí tenía problemas de bipolaridad con los que luchó toda su vida. El chef creo que fue una sorpresa absoluta, terrorífica. Nos puso delante una realidad que no tenemos tan presente, y es que el suicidio es la 2 causa en el mundo con 800.000 víctimas en las últimas cifras según Organización Mundial de la Salud.

Japón tiene la tasa más alta de suicidios de Asia, siendo ésta la principal causa de muerte, pues 70 japoneses mueren cada día de los 15 a los 39 años. Desgraciadamente, es tan relevante este tema, que su índice de suicidios es conocido por todos.

¿Por qué una sociedad como la nuestra, que se supone tiene muchas más cosas que nunca, más comunicación, más acceso a bienes, a viajes, más comodidades en el hogar, más bienestar en casi todos los camp, la gente decide que no quiere seguir viviendo? Es muy difícil tener una respuesta, y más difícil aun encontrar los métodos para evitarlo.

Es una realidad que la sociedad de consumo no ha traído la felicidad como parecía, visto así de forma lógica. Mis padres me hablan de su infancia, en la que no tenían de casi nada, nacidos en una postguerra, no tenían ni mucha variedad de comida, ropa de quita y pon, juguetes hechos por mi abuela y la calle de un pueblo chiquitito para correr. ¡Pero tenían algo mucho más grande!, una familia enorme, unida, hermanos con los que compartían, y una mesa a la que sentarse cada día a charlar, cantar, escuchar la radio y reír, reír mucho.

Por supuesto que también la vida era complicada, menos cómoda, lavar ropa en una fuente, los baños no estaban dentro de las casas…pero cuando me lo cuentan ninguno hace referencia a eso. Solo recuerdan con un cariño infinito lo que compartían.

Hoy en las clases medias los niños tienen una avalancha de juguetes desde su primer cumpleaños, cuando aún no saben ni hablar ni casi caminar. Pero sí miles de cosas, y electrónica, mucha… y los ves y están todos medio loquitos, no les entretiene nada, no les gusta nada. Somos una sociedad insaciable e impaciente.

Hemos llegado a un estado de paranoia en el que mucha gente tiene dos vidas paralelas, una, la falsa de las redes sociales, y otra la verdadera, llegando un momento que no saben cuál es cuál. Quizás cuando descubren que la vida que parecen tener no existe el choque es mortal.

Pero los demonios personales y la depresión son tan antiguas como el mundo, y probablemente la infelicidad del hombre es parte de nuestra propia existencia. No importa tanto si tenemos mucho o poco, si hace siglos no conocían lo que ahora conocemos, y aun así también estarían tristes, perdidos y desearían la muerte en un porcentaje que no conocemos porque las estadísticas no existían. También la esperanza de vida era tan baja que no les daba tiempo ni siquiera a pensar en quitarse la vida, al menos en un porcentaje tan alto, especulando claro.

¿Seremos así?, ¿está en nuestro ADN la inconformidad, la búsqueda permanente de dar sentido a cosas que no lo van a tener ni hoy ni en mil años?, ¿cómo vamos a poder entender que venimos a este planeta a luchar como locos para lograr mil cosas y que resulta que tendremos que dejar todo para morirnos…? Si te paras a pensar, es posible que lo extraño es que más gente decida luchar y estar en un estado de felicidad razonable.

Pero es que por otra parte hemos sido tan hábiles como para crear cosas que nos hagan querer vivir, yo siempre digo que quisiera ser eterna, y lo digo con todos los sentidos. La vida con todos sus detalles me parece maravillosa e increíble. Corta muy corta. Por eso es importante que, como sociedad, logremos encontrar los mecanismos para que la depresión e infelicidad que puede llevar a alguien al suicidio, sean cada vez más pequeñas. Tenemos muchos retos por delante…este es uno importante y gigante. Descansen en paz y encuentren la calma los que tomaron ya este camino.