¡Fuera titubeos… a decidir!

Por J. Mario R. Fuentes (*)
jomarefu@hotmail.com

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Fueron muchos miles de millones de pesos, violencia verbal y física innecesarias, sacrificio uno tras otro, ahora sucederá lo irremediable: decidir el país que deseamos los mexicanos.

Se cierra un episodio más de la política nacional y se abrirá uno nuevo  para evitar que todo continúe igual, las expectativas brotan por doquier, corrupción y mediocres a temblar ya no tendrán lugar en este hermoso país, compréndanlo de una vez por todas, el tiempo los sepultó en medio de la incertidumbre…adiós.

Los gastos realizados para esta elección 2018 fue sumamente superior a cualquiera registrada en la historia de la democracia mexicana, cifras cercanas a los 30 mil millones de pesos para elegir Presidente de la República, ocho gubernaturas, la jefatura de gobierno con sus 16 alcaldes para la capital del país; asimismo renovación del Congreso Federal, mil 596  presidencias municipales y más de 180 posiciones locales, para esta acción se transmitieron más de 57 millones de spots.

Fueron carretadas de dinero en un país como México donde priva la falta de empleos fijos, las mentiras desgastadas, casi sin definiciones para contrarrestar la inflación, estimular exportaciones frente a un vecino voraz e intransigente que utiliza a los niños como escudo para aplicar su cero tolerancia a los migrantes y frenar la firma del TLC. Una nación que requiere crecer y confiar en sus instituciones en escenarios donde los ciudadanos ya no creen en nadie. En este sentido ha prevalecido la desconfianza en servicios de salud, ha mermado el presupuesto familiar con gasolinazos y alza de básicos, inseguridad pública, esto y más ha llevado de la mano a la desconfianza social.

La sociedad mexicana está lista para decidir sobre bases firmes frente a tantos abusos millonarios, en este sentido no puedo dejar pasar por alto los gastos de un Instituto Nacional electoral y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación; estos organismos como todos los consejeros ciudadanos están en la enorme lista de los gastos onerosos mencionados. Será la elección más cara de la historia de México donde se elegirán los más de tres mil 400 que gobernaran a los mexicanos, desde diferentes posiciones; es complicado comprender a los funcionarios electorales cuando dicen que se ahorró, en lo personal no me parece, la visión es miope cuando no se llegó a dimensionar el gasto innecesario para la promoción de los puestos menores de donde solamente se desprendieron actos violentos sin sentido mientras los que captaron los reflectores fueron los candidatos a la Presidencia de la República.

Los ciudadanos mexicanos medirán las expectativas, tal vez a partir de promesas y esperanza de mejorar su situación, eso marcará los sufragios, los votos de castigo fuera de peligros electorales violentos; el voto en su mayoría será duro aunque lleno de fe en formar una nación más integrada y fuera de actos indebidos. Sobre todo esto está el deseo de llegar a la normalidad, en la paz y la concordia, sin divisionismos.

Existe la desconfianza en las decisiones asumidas en el sexenio peñista, pronto a concluir, esa no fue la punta del iceberg, abajo se decidió contra la voluntad presidencial, zancadillas, torpezas y desprestigios los cuales no pasaron desapercibidos para la sociedad. Los comunicólogos sacrificados en este sexenio son prueba del descubrimiento de la podredumbre política. Jamás se podrá negar ese tufo ofensivo; se podrá especular prejuiciosamente sin verdad, sobre todo al ver una justicia rebasaba por camarillas identificables por sus torpezas y supuestos infundados como la llamada “verdad histórica”, surgida de la corrupción al realizar su trabajo sobre bases infames, se espera que todo esto desaparezca lo más pronto posible y fomente realmente la añorada credibilidad.

Las respuestas a los escándalos no llegaron. Odebrecht, el retorno de los dineros hurtados por gobernadores avariciosos y escurridizos, el esclarecimiento de asesinatos requirieron más atención de la aplicada, parece un fantasma que recorrerá el término de este lapso de gobierno peñista. Ahora, con la elección de nuevos funcionarios públicos desgastados por tantas promesas sin planteamientos concretos tendrán un solo camino; la probidad para retomarlo y otorgar la esperanza perdida en una nación tan prolífica y creativa como lo es la mexicana.

Quedarán en el camino las gavillas de funcionarios corruptos, se espera que con ellos mueran los comportamientos nefastos y dañinos, se creen nuevas instituciones anticorrupción efectivas con amplia credibilidad social, fuerza policíaca confiable como lo han sido las fuerzas armadas. Apuntalar el desarrollo es, en otras palabras jamás cometer los mismos y crueles errores, pensar en la salud ética de las nuevas generaciones, la corrupción, simulación y deshonestidad se combatirán en la decisión del 1ro de julio, así que a votar con la suficiente conciencia y sin tapujos.

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(*) Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.