Una elección bajo sospecha

  • Arturo Dávalos Peña.
  • Laurel Carrillo ventura.
  • Andrés Manuel López Obrador.
  • Efrén Calderón Arias.

Por Luis Alberto Alcaraz

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Es más que evidente la enorme prisa que amplios sectores de la sociedad vallartense tienen por dar la vuelta a la página de la elección municipal y seguir adelante con sus vidas teniendo a Arturo Dávalos como presidente municipal.

Y es que en los tres años anteriores se ha creado una especie de pequeña mafia del poder en Puerto Vallarta en donde políticos, empresarios y algunos medios de comunicación se sienten muy cómodos teniendo al Ing. Dávalos otros tres años al frente de la alcaldía de Puerto Vallarta.

A esa minimafia del poder le sorprende y le genera risa que el PRI haya obtenido una votación similar a la que consiguió el Dr. Efrén Calderón Arias en 1989 y no le intriga saber de dónde sacó 49 mil votos el MC con un 50% de participación, apenas 4% más de participación que en la elección de hace tres años cuando Dávalos ganó su primera elección con 34 mil votos.

Nadie parece reparar que hace apenas unos meses Arturo Dávalos sacó adelante su numerito de la Ratificación de Mandato con 24 mil votos, por lo que les parece absolutamente normal que de la noche a la mañana el MC, que está a punto de perder su registro como partido nacional, se haya disparado con una votación muy cercana a los 50 mil votos.

TAMPOCO LES impresiona que la candidata de Morena, Laurel Carrillo, haya sacado 30,862 votos mientras que a nivel nacional los candidatos arropados por Andrés Manuel López Obrador literalmente arrasaron. En lugar de buscar debajo de la alfombra los motivos por los que Morena perdió en Puerto Vallarta pese al abrumador triunfo de López Obrador, los admiradores de Arturo Dávalos prefieren fomentar la versión de que “si Morena hubiese puesto a una candidata más rentable fácilmente habría derrotado al MC”.

La mala noticia es que la elección del 1 de julio pasado en Puerto Vallarta es con mucho el proceso electoral más sucio que se ha registrado en nuestro municipio. Más del 70% de las casillas abrió con por lo menos 2 horas de retraso, pero eso a nadie parece importarle. De casi 2,500 funcionarios de casilla capacitados en tiempo y forma por el INE solamente acudieron a cumplir su obligación unos 500, el resto fue sustituido por ciudadanos que extrañamente decidieron acudir a las urnas a las 6 de la mañana para ser los primero en emitir su voto.

Nadie habla del robo de boletas que se registró la madrugada del 2 de julio, cuando a la sede distrital del INE llegaban funcionarios de casillas con urnas vacías, supuestamente por culpa de un asalto de lo que, aseguran, presentaron su denuncia formal ante la autoridad correspondiente.

Tampoco a nadie la parece extraño que el PREP del IEPC haya dejado de operar el lunes 2 de julio a las 5 de la tarde cuando solamente se había computado el 74% de las actas y no había una diferencia tan abismal entre los candidatos de MC y Morena. Como es fácil corroborar, el PREP siempre ha cerrado tres días después de la elección con por lo menos un 98% de avance, pero por alguna razón en esta ocasión se detuvo al día siguiente, con el 74% de las actas computadas, del resto no se sabe nada con claridad.

SIETE DÍAS después, al menos hasta ayer, era imposible consultar el PREP del IEPC, por la razón que fuera. El caso es que por criminalidad o por incompetencia, le elección del 1 de julio es ya con mucho la más sucia de la historia.

Por todo lo anterior el conteo final, se logró cinco días después, en buena medida debido a que frecuentemente se “caía” el sistema, algo que en cualquier otra parte del país habría sido motivo de sospecha pero que en Puerto Vallarta formó parte de la “normalidad” en que transcurrió nuestra elección.

Ante el enorme cúmulo de irregularidades registradas en la jornada del 1 de julio sorprende y ofende la forma en que el establishment vallartense pretende bajar la cortina de la elección municipal para seguir con su normalidad, una normalidad en la que la inseguridad pública se alza como el principal peligro para una sociedad acostumbrada a los buenos tiempos en los que se dormía con las puertas abiertas.

La verdad a estas interrogantes es más simple de lo que debiera: el MC consiguió su reelección de la misma forma en que ganó la alcaldía por primera vez en el 2015, mediante un burdo operativo de movilización el día de la jornada. Por eso por más que creció Morena en nuestro municipio nunca tuvo la mínima posibilidad de impedir la reelección. Las cartas estaban marcadas y a nadie parece haberle generado el mínimo malestar.

Tal vez la culpa la tenga ese silencioso 50% que no acudió a votar, esos 105 mil vallartenses que prefirieron quedarse en casa a sabiendas de que hagan lo que hagan nada bueno para ellos pasará. Nuevamente la mitad de arriba se impone a la mitad de abajo, lo cual es muy lamentable justo en estos momentos en que el 53% del electorado de abajo le ha dado una enorme sacudida al sistema imponiendo a un candidato antisistema.

ES UNA PENA que mientras a nivel nacional los electores estén en la fiesta de la transición y en Puerto Vallarta sigamos condenados a tres años de más de lo mismo. Esperamos sinceramente que Arturo Dávalos tenga un mínimo de rubor y demuestre que todo lo que su grupo hizo el 1 de julio valió la pena y pase a la historia como el mejor presidente municipal de la historia gracias a su reelección.

Al menos es importante que ellos sepan que nosotros sabemos lo que hicieron en la negra jornada del 1 de julio del 2018.