Un ojalá para todos

Andrés Manuel López Obrador.

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Por María José Zorrilla

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Después del esperado triunfo de López Obrador y el inesperado desenlace con una transición de terciopelo que parecemos estar viviendo los mexicanos, empiezan a pulular las recomendaciones que deberá seguir el ahora virtual presidente electo.

Destaca la importancia de generar contrapesos ante la oleada magenta que ahora tendrá mayorías en ambas cámaras y en más del 50% de los Congresos Estatales del país. La preocupación de muchos de que López Obrador pueda tener carta abierta para cambiar la Carta Magna ahora se torna menos riesgosa ante las reiteradas declaraciones del fundador de Morena de que será respetuoso de la Constitución, además de necesitar mayoría absoluta con más de un 75% por ciento de aprobación para hacer cambios radicales. Al momento no parece estar eso en la mira del hombre sensación del momento.

Del hombre que ha logrado unificar felicitaciones provenientes de todas partes y de todos los países empezando por Trump que parece celebrar como nadie en el extranjero, este triunfo, sin olvidar a Angela Merkel que quiere conocerlo.

Todo parece marchar sobre ruedas, hasta derivar en la invitación que el propio Peña Nieto le ha prodigado a AMLO, para visitar juntos Puerto Vallarta el próximo 24 de julio.  Nuestra ciudad será sede de la Cumbre de la Alianza del Pacífico creada desde 2011 entre Perú, México, Chile y Colombia para estrechar lazos comerciales, discutir políticas económicas y de desarrollo y a la que se sumarán representantes del Mercosur como Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, además de los Estados Unidos.

Puerto Vallarta vivirá días ajetreados, será indirectamente una gran promoción para el destino pues estará por unos días en la mira internacional dados los acontecimientos que se suscitarán durante la Cumbre.

Pero ante este jubiloso inicio de la etapa post-electoral, hay un solo sector que a diferencia del empresarial que parecía mostrarse ajeno y temeroso del triunfo de Morena, no ha mostrado ninguna emoción por el triunfo de Andrés Manuel.

Y se trata de los zapatistas que  dicen que en el grupo de López Obrador hay gente indeseable.  Además no consideran que habrá una transformación profunda ni en las formas de vida ni en los modos de producción. Así lo expresa el poeta náhuatl Mardonio Carballo en entrevista con El País.  “Todo en México está estructurado para que las comunidades indígenas no tengan participación en la vida nacional y en la toma de decisiones”.  Ellos buscan que se respeten los acuerdos de San Andrés que pusieron fin a las armas, dice Adelfo Regino el comisionado por AMLO para los pueblos indígenas: respetar la autonomía de los pueblos indígenas y la soberanía sobre sus recursos naturales”.

Pareciera que el mundo ahora gira al revés en México. A pesar que López Obrador ha puesto primero los pobres y los indígenas, a los zapatistas nos les acaba de convencer esta izquierda que ha sido inicialmente aceptada por casi todos.

El tiempo será el mejor aliado de la verdad y ojalá que el espíritu de concordia que ha inundado a casi todo el país, alcance para cobijar a los zapatistas quienes han estado marginados de la vida nacional desde siempre y ahora más que nunca, requieren sumarse al esfuerzo conjunto para conducir al país por el camino de un desarrollo que permee a los diferentes estratos económicos del país y sea más armónico, pacífico y equilibrado.