Médicos de espíritus y órganos

María Rosario Zúñiga.

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Por Dr. En derecho Miguel Á. Rodríguez Herrera

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Cuando leía a Aristóteles me atraía su teoría de la materia y de la forma, sin embargo no lo entendía mucho hasta que un buen día un ilustrado hombre me aclaró las ideas y desde entonces comprendí que el alma y el cuerpo son dos elementos que están indisolublemente unidos y que ambos conforman al ser humano en su totalidad interactuando entre sí de una manera que aún se desconoce pero es verdad que ambos se influyen entre ellos.

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EN EL CONSULTORIO MÉDICO

Cuando una persona acude al consultorio de un médico es porque lleva una enfermedad que le aqueja. Pero cuando ese profesional no sólo se limita a la observación de los síntomas que presenta el paciente sino que, con un trato amable, le dice el más pequeño de los consuelos, el más mínimo gesto de comprensión o la reducida esperanza de pronto y efectivo alivio, es entonces que ese paciente eleva su ánimo y su fortaleza de tal manera que casi se siente curado. Es porque el médico tocó los íntimos pliegues de su alma adolorida dándole una confianza y un anhelo al que siempre acudirá en los momentos más difíciles de su corporal salud a las prometedoras palabras que su médico le pronunció.

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CONFESIONES

Eso es así porque todo ser humano necesita que le escuchen, sentirse verdaderamente atendidos por cualquier otro ser humano y máxime que tenga mayores conocimientos que él, que haga abandonarse a su voluntad, ponerse en sus manos y apoyar  la cabeza en su hombro.

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UN CONSEJO

Todos aquellos que recibimos confesiones comprendemos que es verdad lo que hemos dicho y por ello, por favor, médicos, abogados, sacerdotes; escuchen a aquellos que se les acerquen y denles consuelo, porque son almas perdidas que deambulan en busca de bálsamos necesarios para ellas. Sean la luz que alumbra a un corazón oscurecido por el dolor, un poco de licor que les de alegría.

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DRA. MARÍA ROSARIO ZÚÑIGA JIMÉNEZ

Es ella el mejor ejemplo que representa a todo lo que ya hemos dicho en líneas arriba. Es ella quien le da prestigio a la Unidad 42 del IMSS Vallarta, no sólo como médico familiar sino como aquella que cura a órganos y a espíritus; a esos médicos de quienes tanto requerimos. Un sincero reconocimiento de quien ha estado en sus manos.

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AMIGOS

Un cálido saludo a mi hermano Sito y otro para mi hermano Güito desde el Valle de los Peregrinos.

ALÉJATE DE QUIEN TE ODIE.