El fracaso de los Kumamoto

Pedro Kumamoto.

 

Por Luis Alberto Alcaraz

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TIEMPO DE REFLEXIÓN. Pasado el huracán AMLO el resultado es verdaderamente devastador para el independiente Pedro Kumamoto, quien tras tenerlo todo en la política nacional amaneció con nada el 2 de julio. Ni uno solo de los candidatos pertenecientes al grupo Wikipolítica consiguió el triunfo, solo uno quedó en segundo lugar, el resto del tercer lugar para abajo. Interesante será conocer las reflexiones de Pedro Kumamoto en torno a este fracaso, por el momento lo único que ha dicho es que al interior de su grupo existen dos planteamientos, uno seguir por la ruta independiente, el otro destaca las bondades de fundar una agrupación o un partido político. Y es que en términos generales para un candidato independiente es prácticamente imposible aspirar al poder en elecciones con más de 10 mil votantes. La cancha no solo no es pareja, es terriblemente desigual debido a un vicio de origen: los organismos electorales están en manos de los partidos políticos y por lo mismo todo el aparato está a las órdenes de sus candidatos, dando la espalda rotundamente a quienes por la vía independiente deciden entrar al juego electoral. Sin embargo el caso de Kumamoto era distinto debido a su enorme capital político acumulado a raíz de su triunfo como diputado local por el distrito 10 de Jalisco en el 2015 y la generosa prensa que se ganó durante el desempeño de su labor legislativa.

AL TODO POR EL NADA. Independientemente de la lectura que el propio Kumamoto tenga de su fracaso, es fácil entender desde afuera algunas claves de su derrota, la primera de ellas su decisión de buscar una senaduría, para lo cual necesitaba prácticamente los mismos votos que se requiere para ser gobernador de Jalisco. Si Kumamoto pudo ganar de calle el distrito 10 fue en buena parte por las características geopolíticas de ese distrito, altamente urbano y con una larga tradición panista. Con muchas ganas es posible darle varias vueltas a ese distrito tocando puerta por puerta en todos los hogares de la jurisdicción, en cambio la senaduría implicaba recorrer todo el estado, sus 125 municipios, lo cual implica un enorme reto tanto en recursos humanos como materiales. Cualquier asesor medianamente capacitado le hubiera indicado a Kumamoto las ventajas de buscar la alcaldía de Zapopan en lugar de postularse como senador. Teniendo tan claro ese escenario resulta complicado entender qué llevó a Pedro Kumamoto a quemar todo su capital político en una aventura que estaba destinada al fracaso desde su inicio debido a la enorme fuerza nacional de Morena y al empoderamiento que tiene el MC en todo el estado, lo que lo colocaba desde el inicio en el tercer lugar en que finalmente quedó, sin posibilidades de aspirar a la senaduría de repechaje como segunda mayoría.

¿SOBERBIA O IGNORANCIA? A juzgar por la juventud y la falta de pericia política de Pedro Kumamoto es posible decir que su error se debió a su ignorancia, al aspirar a un cargo terriblemente complicado de conseguir. Y aquí es donde podría entrar el factor de la arrogancia, al dar por hecho que conseguiría fácilmente cualquiera de los cargos a los que se postulara. El 53% obtenido por Morena en la elección presidencial del 1 de julio arroja un resultado contundente: la sociedad está harta de los partidos, sí, de los partidos mediocres y corruptos, como el PRI, el Panal, el MC, el PRD, el PES y el Verde, pero tratándose de un partido nuevo, fresco, sin mayor mancha porque apenas lleva tres años de vida electoral no tiene ningún empacho en votar a su favor abrumadoramente. Y de ahí surge seguramente la posibilidad que plantea el propio Kumamoto de fundar su partido para jugar en las próximas elecciones. El Partido Independiente serviría para aglutinar en todo el país a millones de mexicanos que buscan una opción radicalmente diferente a la que representan los partidos políticos tradicionales. Como lo hiciera AMLO con su Morena, Pedro Kumamoto no tendría mayor problema para encabezar a nivel nacional el PI, generando condiciones de mayor equidad a los independientes, que finalmente entrarían a la cancha en condiciones más parejas.

LOS PLATOS ROTOS. Uno de los grandes problemas de Pedro Kumamoto y sus muchachitos fue sentir que están hechos a mano, dando por sentado que fuera de su círculo cercano todos los demás que aspiraban a un cargo por la vía independiente eran corruptos o no dignos de confianza. De forma por demás egoísta Kumamoto se negó a compartir su experiencia con quienes buscaban lo mismo que él y carecían de recursos necesarios para competir con posibilidades de triunfo. Confiado en el enorme poder de su marca política, Kumamoto creó su propio paraíso y dejó fuera de él a quien no encajaba con su perfil. Jovencitos recién egresados de la universidad, financiados por sus papis, sin la menor experiencia laboral o política, eso son los Kumamotos que hoy están pagando las consecuencias de su arrogancia. Está por verse si este revés le dará  Pedro Kumamoto la madurez necesaria para seguir adelante en la política nacional o si se perderá en la añoranza brumosa de lo que pudo ser. Kumamoto tiene la autoridad moral suficiente para encabezar a nivel nacional la fundación del Partido Independiente que sirva de cobijo para quienes buscan el cambio político por una ruta distinta a la de los partidos tradicionales, dependerá de él que sea generoso e inteligente o que prefiera seguir trepado en su soberbia creyéndose el cuento de que sólo él puede cambiar a este país.

POSDATA. O nos estamos haciendo muy cínicos como sociedad o nos estamos volviendo muy ingenuos. Arturo Dávalos nos sale con el bonito cuento de que consiguió 49 mil votos y todo mundo se traga el embuste sin el mínimo cuestionamiento. Luego nos dan la noticia de que Adrián Gómez Meza se suicidó en Puente Grande y también damos por bueno el cuento, tratando de adivinar los motivos que tuvo para tomar esta triste decisión. Preocupante esa comodina actitud de una sociedad que parece estar dispuesta a tragarse todo lo que nos dan los gobiernos y sus medios de comunicación aliados.

VOX POPULI. Dios bendiga a los panistas de Puerto Vallarta, que pese a que solamente consiguieron una regiduría plurinominal andan locos de contento porque Saúl López ya les garantizó que no los traicionará. “La mecha del PAN ya se prendió en Vallarta”, presumió el ex candidato panista a la alcaldía de Puerto Vallarta, a quien se le perdieron 14 mil votos y pese a eso se ha convertido en el rey del optimismo. Lo cierto es que parece claro que el PAN y el PRI han dejado de ser opción en Puerto Vallarta, están agotados por completo, ya gobernaron y lo hicieron mal por eso han sido castigados por el electorado. Harían bien en resignarse a descansar en paz.