De fogones y marmitasDe fogones y marmitasGente PV

Apuntes de viaje: Buenos Aires

Buenos Aires es única; con un centro histórico lleno de eso: de pátina de tiempo; de nobleza y donaire, de vida y elegancia; de orgullo y presunción.

.

Por Héctor Pérez García.

.

Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado; un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Leído en una librería de Buenos Aires.

Revivo estos recuerdos en ocasión de una dama vallartense de corazón que por estos días anda recorriendo los viejos caminos de un gran país; Argentina. La doctora Gabriela Scartascini Spadaro. ¡Que tenga un buen regreso!

.

BUENOS AÍRES

La gran dama, la ciudad más europea de América del sur, la fascinante metrópoli que igual nos ofrece en la misma avenida una erupción de cultura- la  avenida Corrientes, llena de teatros y librerías- que los barrios más precarios, llenos de gentes “descamisadas”, como los llamó Evita Perón.

Pero Buenos Aires es única; con un centro histórico lleno de eso: de pátina de tiempo; de nobleza y donaire, de vida y elegancia; de orgullo y presunción. En 1880 Buenos Aires fue designada Capital de la Republica Argentina. El intendente de Buenos Aires de aquella época, Torcuato de Alvear, decide convertir la capital en la París de América del Sur. Demuele la vieja Recova, abre Avenida de Mayo y desarrolla una nueva urbanización alrededor de avenida Alvear y Barrio Norte.

Caminar por la avenida 9 de julio es tanto como hacerlo por el paseo de la Reforma de la capital mexicana o los Campos Elíseos de la ciudad luz. La 9 de julio es una avenida aún más ancha que los Campos Elíseos; 14 carriles en total. Cruza la ciudad de sur a norte y es la entrada desde el aeropuerto hasta que un bello edificio del siglo XVIII la detiene en su carrera a los confines del delta del río de la Plata. Una decisión sabia hizo que el antiguo palacete que ocupa la embajada de Francia, permaneciera en su sitio antes de abrir paso a la modernidad de aquellos años.

.

Centralismo

Pero, como sucede en las capitales latinoamericanas, y Buenos Aires no es la excepción, la tendencia centralista es manifiesta; una gran parte de la población del país habita en la capital federal. Es pues, el reflejo de toda una nación, en este caso una nación orgullosa de sus orígenes europeos y de su inmensa riqueza.

En Buenos Aires nos deleitamos visitando librerías; en muchas de ellas se puede disfrutar de una expreso al igual que de un “mate”, el té nacional. En la avenida corrientes asistimos a un teatro a ver la última versión de “El hombre de la Mancha” con sus aires épicos y hermosos cantos y una actuación extraordinaria.

Conocimos algo de su historia visitando el monumento a la pasión futbolera de los argentinos; el estadio de “Boca”. Boca Júniors, el equipo de la rivalidad popular, ubicado en el viejo barrio donde los inmigrantes italianos recién se asentaron al desembarcar en el antiguo puerto; El primer puerto de Buenos Aires, en estos días casi abandonado, pues ahora, y después de haber dejado atrás Puerto Madero, el segundo, el comercio marítimo se obliga en el tercero y más moderno.

.

Barrios

Jamás se podría comprender a los argentinos si no se trata de comprender a los símbolos de sus orígenes, y el barrio de Boca es uno de ellos. A la orilla del gran río, que más bien parece un mar, el Río de la Plata es la arteria que le da vida a la gran ciudad y le presta orgullo a los “porteños”, como le gusta ser llamados a los ciudadanos de Buenos Aires. “Boca” se llama así por la cercana desembocadura del gran afluente en las aguas del atlántico.

Pero Buenos Aires es mucho más que el viejo barrio de la Boca; o el cercano barrio de San Telmo, donde por las noches encuentra uno las más autenticas manifestaciones del folclor nacional: El tango. Buenos Aires es una ciudad multifacética; para los mexicanos, caminar por las estrechas calles de su centro histórico, llenas de pequeños comercios, es evocador de nuestra ciudad capital. Si acaso el acento de los porteños nos retrae a la realidad. Los cafés son los mismos; los aparadores llenos de mercaderías  diversas, los atestados autobuses urbanos y la proliferación de tráfico vehicular, en fin, el ruido de una plena actividad comercial.

.

Civilidad

Algo, sin embargo, llama nuestra atención: el orden con que el tráfico vehicular es dirigido: taxis que no pueden acceder a la zona del centro sin pasajeros. Autobuses que no pueden hacer paradas donde no está indicado. Evidente preferencia y protección al peatón sobre la fuerza automotriz. Profusión de anuncios indicando a los ciudadanos lo que está permitido y lo que está prohibido en materia de tráfico; respeto a los pasos peatonales, número de vehículos de alquiler circulando por las calles, teléfonos para quejas, etc. En otras palabras, civilidad.

Otro aspecto peculiar que vimos en Argentina fue el hecho de que allá tienen una “Procuraduría para el turista”, con ubicuas oficinas prestas a auxiliar a cuanto fuereño se lo solicite. Aún desconociendo la eficiencia con que trabaje dicha dependencia, el mero hecho de que exista causa una buena impresión a los visitantes. Aquí en Puerto Vallarta, el Consejo Consultivo de Turismo Municipal recomendó al Ayuntamiento anterior la creación de una oficina con el mismo propósito: Auxiliar a los turistas. Esta, como muchas otras recomendaciones se echó al cajón de la indiferencia. Es de presumirse que la nueva administración ni siquiera abrió el cajón. La soberbia y la autosuficiencia no les permiten a muchos políticos escuchar recomendaciones que pudieran mejorar la calidad de vida de la comunidad.

.

Tango, carne y vinos

El mero nombre de Argentina nos trae a la mente imágenes conocidas: la música quejumbrosa del tango; excelentes carnes y vinos, pieles de calidad a buenos precios, futbolistas famosos, figuras de dictadores (a los que los argentinos adoran, comenzando con Domingo y Evita Perón) y sobre todo; el inmenso río de la Plata, un verdadero mar interior por el que se navega para llegar a países vecinos. Ahí, a la orilla del río, en el antiguo puerto Madero, los “Porteños” han creado un complejo turístico que por sí mismo es una atracción. La zona de los viejos almacenes y muelles del segundo puerto construido en la ciudad en un siglo, es una bellísima zona de hoteles, edificios comerciales y residenciales, restaurantes de la más alta calidad y paseos; muchos paseos donde caminar.

Conseguir una mesa en “El Corral de las Lilas”, uno de los mejores comederos de la zona (Y de cualquier parte del mundo) requiere hacer una reservación anticipada por semanas. El ambiente es distinguido, el lugar es elegante, la parroquia sofisticada y sus carnes son cocinadas y servidas con maestría. “Las Lilas” es un templo a Gasterea, la diosa griega de la gastronomía. Uno va a Las Lilas, no a cenar y mucho menos a alimentarse. A esa clase de lugares uno va a recrearse; a absorber con todos los sentidos la suprema calidad humana, y eso solo puede suceder en una sociedad civilizada.

Todo turista que se respete debe tratar de conocer la historia del país o la ciudad que visita, sólo así se podrá entender el porqué y la razón de muchas cosas que irá descubriendo. ¿Por qué toman mate los argentinos?, ¿Qué es el mate?, ¿Por qué los argentinos son presuntuosos y creídos? Y muchos más “Porqués”, lo importante es conocer las causas, lo cual, dicho sea de paso, no quiere decir que coincidamos con ellas. Uno ve a los ciudadanos “bonaerenses” tomando el té de su matera, lo mismo caminando por la calle que viajando en el autobús o en el metro. La única respuesta a esa adición es que el hombre es un animal de costumbres y uno de sus instintos es ser emulador como sus ancestros los simios.

.

El mate

El mate lo toman los “Gauchos” por necesidad al habitar y pernoctar en las grandes extensiones de las pampas. En las inhóspitas llanuras donde tomar el mate es, además de una necesidad fisiológica, también es el único pretexto para sentarse a socializar con sus compañeros. Pero en los centros urbanos no existe esa necesidad, entonces lo toman como hacemos muchos mortales al beber café o fumar cigarrillos.

.

Los cortes

Los argentinos cortan sus carnes de manera diferente a los europeos o los norteamericanos. Uno encuentra “cortes” de forma y nombre muy diferentes a los conocidos y por lo tanto se corre un gran riesgo al decidir y ordenar en un restaurante. Así, un buen “bife” (Proveniente del inglés beef steak) puede llevar el apellido de “Chorizo”, que nada tiene que ver con nuestra sabrosa salchicha autóctona.

O un popular corte llamado “vacío”, llamado así por la parte del vacuno de donde procede, corte no muy tierno pero pleno de sabor. Pero la cocina argentina no sólo son carnes de res o excelente cordero. Tienen también una cocina criolla que lo mismo ha hermanado la nativa con lo español o lo italiano, que con destellos de la manduca inglesa (las empanadas, que todo argentino come con profusión, son de procedencia inglesa, como lo son las de Pachuca) De los vinos argentinos hablaremos en otra ocasión baste decir por ahora que merecen un capitulo aparte.

El autor es anlista turístico y crítico gastronómico.
Sibartia01@gmail.com
Elsybarita.blogspot.mx