Empresa FamiliaGente PV

TLCAN: ¡Consejero de pymes!

¿Beneficio? ¿Perjuicio? No existe una lectura única sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su efecto en la economía mexicana.

.

Por: C.P.C. y M.I. José Mario Rizo Rivas

.

Aprende cómo aprovechar las enseñanzas de la macroeconomía en tu empresa familiar

“No sobreviven las especies más fuertes, ni las más inteligentes, sino las que mejor se adaptan al cambio.”
Charles Darwin

¿Beneficio? ¿Perjuicio? No existe una lectura única sobre el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y su efecto en la economía mexicana. No obstante, a mitad de esas interpretaciones, se encuentran las mejores lecciones de competitividad para las empresas locales.

A más de 20 años de su implementación y con el proceso de renegociación aún en desarrollo, el Tratado de Libre Comercio (TLCAN) con Estados Unidos y Canadá está en el centro. Y la incertidumbre sobre su destino, sobre la mesa.

Las dudas sobre lo que provoca este Tratado comercial siempre han estado presentes,  desde su implementación. Desde entonces, conscientes o sin reparar en ello, las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) han tenido que echar mano de su capacidad de adaptación para enfrentar las condiciones macroeconómicas.

Ya sea en el escenario de la desaparición del TLCAN o en la reestructuración de éste,  el aprendizaje de los aciertos y errores será la base para apuntalar la construcción del camino hacia la rentabilidad.

.

¿Cuáles son las lecciones del Tratado?

Lección 1. No competir, ¡integrarse!

Las empresas se convirtieron en elementos indispensables para las grandes compañías norteamericanas, mediante una sencilla visión: volverse sus proveedores de servicios, insumos o materia prima. De esta manera, en lugar de registrar pérdidas por una competencia que pudiera tornarse desventajosa, ¡se allegaron nuevos clientes!

Así que, ¿para qué enfrentarse si se puede trabajar en equipo? No hay que pasar por alto que, en estas circunstancias dinámicas del mercado, la política y facilidad para actuar en un ambiente flexible también se convierte en un valor indispensable para las empresas.

Lección 2. Llenar los vacíos

Tras el arranque del TLCAN, la manufactura tuvo un auge a nivel nacional, pero su crecimiento no fue a la par de un contexto que fortaleciera el ámbito industrial.  De esta manera, no se consolidó un encadenamiento productivo… ¿El resultado? La industria sólo se enfocó en el proceso de ensamblaje1.

El resto de los espacios en la cadena productiva han quedado desatendidos, en espera del emprendurismo nacional. La enseñanza aquí es que, las mejores oportunidades de negocio se encuentran no en los mercados saturados, sino en donde hace falta satisfacer necesidades

Lección 3. Explotar el valor agregado

La discusión del TLCAN ha fortalecido el valor del consumo nacional. Los artículos fabricados en México tienen una ventaja para explotar el tema de la identidad, por encima de artículos elaborados fuera de nuestra geografía. Cada producto que se coloca en el mercado debe reconocer el elemento de diferenciación con el que cuenta -a lo largo de toda la cadena productiva-, respecto de sus competidores.

El mercado genera nuevos valores de consumo: el cuidado al medio ambiente, el respeto a derechos, empatía con causas sociales… Es decir, lo aconsejable es explotar las bondades que genera tu empresa, empatándolas con las necesidades y expectativas de la comunidad.

Lección 4. Organizar la casa

Con la apertura del mercado, la presión para revisar qué sucede adentro de cada negocio, llegó. Aunque existen infinidad de factores que determinan el éxito o el fracaso de las empresas, pocas cosas influyen más que el manejo directivo. Sí, ¡aún por encima de cualquier escenario macroeconómico!

Las empresas exitosas trabajan en sintonía con direcciones que asumen riesgos, adoptan prácticas que recogen la visión de los empleados, propician la cultura organizativa y en ellas se ejerce una adecuada visión estratégica. En contraste, las compañías que son caracterizadas por acciones que reflejan una aversión al riesgo, una planeación y dirección ineficiente, así como un control excesivamente centralizado, se encuentran en un alto riesgo de desaparecer ante complejidades externas.

La consolidación propia de las empresas es un factor fundamental para enfrentar los retos, y ésta sólo se puede propiciar con una organización estratégica.

El camino al éxito empresarial está pavimentado de dificultades que sólo las capacidades de adaptación, experiencia y aprendizaje pueden salvar y, todavía más, reconvertirse a nuestro favor. Recuerda las palabras de Philip Kotler: “las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las empresas del montón, los copian. Las ganadoras marcan el camino”.