¿Elección atípica o manipulada?

Por Luis Alberto Alcaraz

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SOSPECHOSAS COMPLICIDADES. La madre de todas las elecciones la vivimos el pasado 1 de julio, fue el proceso más grande de la historia y aunque se esperaba una jornada violenta por que implicaba la derrota del partido en el poder; al final terminó siendo un auténtico día de campo en términos generales, sobre todo porque López Obrador derrotó al PRI sin disparar un solo tiro con más del 50% de los votos emitidos. Pero si a nivel nacional la jornada fue ejemplar, en algunos lugares como Puerto Vallarta la elección dejó mucho qué desear, con una gran cantidad de irregularidades que por lo menos implicaban alguna impugnación, pero extrañamente los principales personajes involucrados anunciaron casi de inmediato que no habría impugnación, debido a la enorme distancia que hubo entre el primero y el segundo lugar. Los 22 mil votos que Arturo Dávalos le sacó de ventaja a Laurel Carrillo fueron motivo suficiente para que los altos mandos de Morena anunciaran que no valía la pena impugnar. A nadie en Morena se le ocurrió siquiera imaginar que esos 22 mil votos podrían ser fruto de un escandaloso fraude electoral. Se aplaude la generosidad política de los perdedores y su repentino interés por dar vuelta a la página y sumarse al intenso trabajo que a partir del 1 de septiembre Arturo Dávalos hará en favor de Puerto Vallarta. Porque aunque Dávalos es alcalde electo y alcalde constitucional con licencia, prefiere seguir de vacaciones en lugar de retomar de inmediato su cargo para ponerse a cumplir sus promesas de campaña.

LA CRUDEZA DE LOS NÚMEROS. ¿Cómo le hizo Arturo Dávalos para llegar a 49,269 votos si apenas un año antes a duras penas pudo conseguir 24 mil votos mediante el ridículo ejercicio de ratificación de mandato? Nadie parece estar interesado en saberlo, medio Vallarta está contento con la reelección de Arturo Dávalos, la otra mitad sabe que de cualquier forma está obligada a partirse el lomo a cambio de un mísero sueldo si de verdad quiere que no falte el pan en su mesa. Pero aunque sea para el anecdotario vale la pena analizar el atípico comportamiento del electorado vallartense, que ante las seis opciones que tuvo para emitir su voto el 1 de julio de plano mostró uno de los votos diferenciados más inesperados de la historia. Por ejemplo, dicen muchos que Morena sorprendió en Vallarta cuando su candidata Laurel Carrillo quedó en un inesperado segundo lugar con 27,372 votos, muy por encima del PRI y el PAN que por décadas fueron partidos dominantes. Pero resulta que Andrés Manuel López Obrador consiguió en Puerto Vallarta la votación más elevada que candidato alguno haya conseguido en toda la historia del municipio: 69,367 votos. Esto quiere decir que 42 mil vallartenses que votaron por AMLO decidieron no votar por Laurel Carrillo, lo cual es perfectamente entendible en varios aspectos: López Obrador representa la congruencia y el intenso trabajo político de más de 4 décadas, en cambio Laurel Carrillo representa el oportunismo de una socialité que de la noche a la mañana se descubrió antisistema y se trepó a la franquicia política del momento. De cualquier forma un voto diferenciado de más de 40 mil es algo difícil de entender.

POR TI SÍ Y POR TI NO. En el PRI el asunto no deja de estar más descabellado: mientras que 11,550 priistas votaron por José Antonio Meade, sólo 8,215 lo hicieron por Roberto González. Pero un voto diferenciado de 3,300 no es para escandalizar a nadie, el problema está entre la votación obtenida por Roberto González y el también priista César Abarca. Mientras Roberto logró el peor resultado de la historia, apenas por encima de los 5,987 votos conseguidos por el PRI en 1988, cuando la votación total fue de 9 mil votos, el candidato a la diputación federal César Abarca consiguió 29,517 votos. ¿Es normal que 21 mil vallartenses que votaron por César Abarca hayan decidido darle la espalda a Roberto González? Por supuesto que no, evidentemente que estamos ante una votación manipulada con evidentes fines futuristas. El proyecto era que César Abarca fuera diputado para de ahí buscar la alcaldía en el 2021, pero si Roberto González ganaba lo más seguro es que buscaría la reelección y sería un obstáculo en los planes de Abarca, por eso se estimuló el voto diferenciado pero se les pasó la mano, porque el candidato del PRI ni siquiera pudo superar la votación obtenida por el PRI en 1982, cuando Aurelio Rodríguez Garza sacó 10,794 votos. Eso sí, sin candidato opositor y con toda la mapachada a su servicio. En cuanto a la diputación local el escenario fue similar: Violeta sacó 10,193 votos, casi en el mismo rango de Pepe Meade y Roberto González. El del problema es César Abarca, quien se rascó con sus propias uñas sin preocuparse por sus compañeros, permitiendo que por primera vez en su historia el PRI Vallarta tenga un solo y triste regidor en el Ayuntamiento. La fórmula de senadores del PRI estuvo en el rango, con 12,202 votos, aunque 17 mil por debajo de los votos conseguidos por César Abarca.

¡SE ACABA EL PAN! Pese a la campaña reforzada por Eva Contreras el panismo vallartense también se colocó al borde de la extinción y pareciera que la única opción que tiene para sobrevivir es designando a don Chonito como su presidente del CDM, porque su candidato Saúl López Orozco también consiguió una votación histórica pero a la baja, con tan solo 5,427 votos, la tercera parte de los votos que sacó en Vallarta Ricardo Anaya, quien recibió 15,222 votos, cantidad muy cercana a la obtenida hace tres años por el entonces panista Juan José Cuevas. ¿Por qué se le perdieron 10 mil votos a Saúl López? Tal vez porque su candidatura fue un dedazo que afectó los intereses de los emecistas que todavía controlan un amplio sector del PAN, quienes a manera de castigo le dieron la espalda al candidato municipal. El PAN también, por primera vez en su historia, tendrá un solo regidor, porque en 1988, cuando el PAN compitió por primera vez en Vallarta logró tres regidores plurinominales. Pese a todo, no hay una gran variación entre los votos obtenidos por la mayoría de los candidatos panistas porque en la alcaldía el PAN sacó 5,427 votos, en la diputación local 6,393, en la diputación federal 7,375 y en la senaduría 8,200; lo atípico fue Ricardo Anaya, quien consiguió 15,222 votos, seguramente de 10 mil panistas que obedecen a los intereses de Arturo Dávalos.

POSDATA. Pese a su descalabro a nivel estatal, el independiente Pedro Kumamoto consiguió una importante votación en Vallarta con 23,144 votos, aunque por desgracia su representante en el 05 distrito Gabriela Velasco apenas consiguió 13,679  votos en todo el distrito, 6 mil de ellos en Puerto Vallarta.

VOX POPULI. La gran sorpresa política la dio Manuel Galindo Nolasco, quien estaba convencido de que sería diputado local por el Partido Verde y al final tan solo consiguió 5,821 votos, de los cuales 3,606 los obtuvo en Puerto Vallarta. La candidata independiente Gaby Velasco le sacó 8 mil votos de ventaja a Manuelito, aunque en honor a la verdad se los debe casi en su totalidad a Kumamoto. Tal vez si Manuel se hubiera lanzado para presidente municipal por el Verde habría conseguido una regiduría plurinominal, pero erró sus cálculos y quemó su capital político en una aventura destinada al fracaso desde que arrancó.