Los burros de oro de Vallarta

Por Luis Alberto Alcaraz

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ESTAR EN EL LUGAR INDICADO. Vale más llegar a tiempo que ser invitado, dice un viejo refrán popular. Por eso una decena de vallartenses se disputó con todo la candidatura de Morena a la alcaldía de Puerto Vallarta, convencidos de que significaba una oportunidad de oro para ingresar a la política de primer nivel por la puerta grande. Y es que desde principios del 2018 Andrés Manuel López Obrador ya figuraba como el gran favorito para ganar la elección con porcentajes superiores al 40% de las preferencias electorales, lo que animó a muchos a treparse al tren de Morena cuando estaba por llegar a la estación. Para la historia queda el numerito de María Nicolasa anunciando su histórica afiliación a Morena, militancia de unas cuantas semanas porque al perder la nominación regresó de inmediato a seguir cobrando en el Ayuntamiento de Puerto Vallarta. Quienes llevaban años trabajando para fortalecer Morena en la región, como el ex panista y ex emecista, Héctor Gallegos, y el barzonista Fidencio Hernández Lomelí, fueron marginados de inmediato con el argumento de que la equidad de género establecía que en Puerto Vallarta Morena tendría a una mujer en la candidatura. Al final se impuso la lógica y la ganona fue Laurel Carrillo, quien tras una vida dedicada a la adulación de los hombres del poder se pronunció antisistema y se declaró lista para “hacer historia” al lado de Andrés Manuel López Obrador. Gracias a eso la química triplicó en votos al priista Roberto González y lo mandó a un tercer lugar que nunca antes en su historia había ocupado el PRI en Puerto Vallarta. Hoy está claro que gracias a la magia de López Obrador la candidata local sacó 27 mil votos, demasiados para una mujer que jamás había incursionado en la política, pero muy por debajo de los 69 mil votos que sacó en Puerto Vallarta el propio López Obrador.

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BAJO EL MANDO PROTECTOR. No es la primera vez que políticos vallartenses sin mayor trascendencia dan golpes de suerte al ganar elecciones gracias a una coyuntura especial, especialmente los panistas que sin mayores méritos han conquistado el poder sin merecerlo, pero lo peor no es conseguir un cargo sin méritos, lo realmente lamentable es la forma en que no supieron aprovechar la coyuntura y ejercieron el cargo sin pena ni gloria. El más recordado tal vez sea el profesor Leobardo Curiel Preciado, quien tras años de militar en el PRI se enroló en el PAN y un día se descubrió ganador de la diputación federal por este distrito, solo para tener uno de los desempeños más lamentables de los que se tenga memoria, aunque ya seguramente superado por el emecista Luis Munguía. Otro panista de estos fue Pedro Ruiz Higuera, quien llegó a la candidatura del PAN como suplente apenas un par de semanas antes de la elección, tras la muerte de Rodolfo Domínguez Valle. Fue tan inesperado el hecho que Pedro ni siquiera apareció en las boletas, pero ya como alcalde fue tan malo que terminó abriendo la puerta para el regreso del PRI en el 2003. Gracias a su pedigrí panista Pedrito se incorporó al gabinete estatal luego de ser diputado local, perdiéndose después en el anonimato total, donde debe vivir muy contento disfrutando en Guadalajara de su notaría pública y de los ahorros que logró como político panista. Por suerte todos son historia, el problema es la gran cantidad de burros de oro que se empoderaron el pasado 1 de julio gracias al oportunismo de haberse sumado a Morena justo cuando ese partido estaba a punto de convertirse en un verdadero tsunami electoral.

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NUESTROS PEQUEÑOS BURRITOS. Debido a eso muy pronto tendremos dos diputados de Morena que llegaron al cargo sin la mínima trayectoria política. En la diputación federal triunfó de manera inesperada la profesora Lorena Jiménez, quien según sus propias palabras hizo campaña en sus ratos libres utilizando sus propios recursos. Vamos, ni siquiera pidió licencia para separarse de su plaza como profesora durante el tiempo que duró la campaña, lo cual es un indicio claro de lo campechana que fue su campaña. Como es bien sabido, el 05 distrito es uno de los más complicados de Jalisco debido a su dispersión y a su agreste geografía, pero eso no fue impedimento para que la maestra se alzara con la victoria de manera sorpresiva dejando atrás a dos tiburones llamados Ramón Guerrero y César Abarca. No se trata de regatear el talento y la integridad de la mentora, simplemente es justo dejar claro que hizo muy poco por ganar una diputación que le cayó del cielo. No es la única, a nivel nación abundan quienes serán diputados de Morena gracias a que se sacaron, literalmente, la candidatura mediante un sorteo en tómbola. El otro caso lo tenemos también en Vallarta en la persona de Bruno Blancas, quien según un diario de Jalisco a duras penas terminó la primaria, pero será diputado local gracias a la figura del repechaje. Algunos recuerdan a Bruno como administrador del restaurante River Café, donde seguramente coincidió frecuentemente con Laurel Carrillo antes de formar parte del proyecto Morena.

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QUE NADIE SE ILUSIONE. Como bien dice el refrán, lo que Natura no da Salamanca no lo presta. Seguramente muchos nuevos militantes de Morena estarán a la altura de las circunstancias y serán un referente en la nueva etapa política del país, pero quienes crean que Laurel Carrillo o Bruno Blancas serán de esos seguramente se equivocarán. Lo mismo pasará con la pléyade de socialités y promotores de la diversidad sexual que llegará con Laurel Carrillo al salón de cabildos, quienes muy pronto se dispersarán y saldrán a buscar su próxima aventura electoral. Quienes después del 2 de julio han mostrado su oportunismo al adherirse a Morena no son muy diferentes a quienes lo hicieron meses atrás, porque si Morena es una potencia electoral es gracias al trabajo de miles de mexicanos que por muchos años lucharon contra el sistema en condiciones muy adversas. Quienes se proclamaron morenistas a principios de este año son tan oportunistas como los que lo hicieron después de julio, porque se treparon a una franquicia electoral que desde el año pasado estaba proyectada para convertirse en la primera fuerza política de México. Vale la pena preguntarse dónde andaba Carlos Lomelí hace tres años, antes de afiliarse a Morena: haciendo negocios con el grupo de Enrique Alfaro, especialmente con Abraham González Uyeda y El Mochilas. Hoy como próximo virrey de la nueva Galicia Carlos Lomelí ya le mandó el mensaje a Raúl Padilla: no habrá dinero federal para la UdeG mientras no se transparente el gasto. Confiemos en que López Obrador tenga la inteligencia de impregnar a todo su equipo de su misticismo y su pureza política, de lo contrario el país habrá cambiado para seguir igual.

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POSDATA. Y a propósito de oportunistas, llamó la atención la presencia del pseudo empresario Carlos Arceo en la reunión sostenida por Pepe Martínez con Bruno Blancas. Arceo es el más claro ejemplo de cómo con un poco de labia y mucha necesidad cualquier persona se puede convertir en gurú de lo que sea. Sin haber participado jamás en una competencia deportiva Arceo le robó la idea al Dr. Jesús Fernando Flores y por muchos años organizó el medio maratón de Puerto Vallarta, con resultados tan mediocres que al final debió buscar otro medio de subsistencia, encontrando en el turismo médico su nueva ventana de oportunidad, por supuesto sin ser médico ni mucho menos empresario del ramo o experto en turismo. Hoy, agotada esa etapa, Carlos Arceo, organizador de esa payasada que fue el récord Guinnes de 500 personas sentadas tomando café en el malecón de Puerto Vallarta, se trepa a lo de hoy y se presume como la nueva adquisición de Morena en Puerto Vallarta. Pero ya lo dice la Biblia, cosas peores veremos.

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VOX POPULI. El próximo 1 de octubre el priista Roberto González reanudará su racha triunfadora que le ha permitido mantenerse en la nómina gubernamental desde por lo menos el año 2003, convirtiéndose en uno de los burros de oro más cotizados del priismo local, con más de 15 años saltando de una nómina a otra. Nada mal para un político que jamás ha sido cabeza de grupo y que como talento mayor siempre ha tenido ese olfato que le permite estar en el lugar indicado a la hora más adecuada.