Reducción de la desigualdad, uno de los grandes retos para el próximo sexenio

Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos.
John F. Kennedy.

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Por Mtro. Luis Ignacio Zúñiga Bobadilla (*)
luis.zuniga@univa.mx

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“Transformar Nuestro Mundo: la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”, fue adoptado por los 193 Estados Miembros de las Naciones Unidas. Contando con la participación de 150 líderes mundiales que asistieron a la Cumbre de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible en Nueva York el 25 de septiembre de 2015.

Amina J. Mohammed, Vicesecretaria General de las Naciones Unidas, asevera que, “Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son mecanismos apropiados que permitirán a la población y a sus dirigentes de forma conjunta, participar en la búsqueda de consensos sociales y disminuir las brechas.”

Un pronunciamiento de diecisiete Objetivos cuyo propósito es poner fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y hacer frente al cambio climático con un enfoque de resultados  hacia el 2030.

Se trata de un marco de referencia que promueva el desarrollo para el Sistema de las Naciones Unidas, a nivel mundial y en México en particular, buscando centrar la cooperación multinacional para la inclusión y equidad en un marco de derechos, de construir más ciudadanía para los mexicanos.

Uno de los diecisiete objetivos, el primero de ellos denominado “Fin de la pobreza”, busca erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

Erradicar la pobreza en cualquiera de sus dimensiones sigue siendo uno de los principales desafíos que enfrenta la humanidad. Datos estadísticos del 2015 hacen referencia a un decrecimiento en la cantidad de personas que viven en extrema pobreza en más del 50% ya que en 1990 se hablaba de  1.900 millones, cantidad que para 2015 descendió a 836 millones. Cifra bastante considerable aún de seres humanos que luchan por satisfacer incluso las necesidades más básicas y equivaldría aproximadamente a 7 veces el tamaño la población total de México.

Esos más de 800 millones de personas a nivel mundial,  aún viven con menos de US$1,25 al día y muchos carecen de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento adecuados.

Casos de éxito como el de China e India con un crecimiento económico acelerado, los ha llevado  ha reducir esta brecha y ha sacado  a millones de personas de la pobreza, sin embargo  el progreso ha sido desproporcionado a nivel de género, ya que la posibilidad de que las mujeres vivan en situación de pobreza es desproporcionadamente alta en relación con los hombres, debido a factores como desigual al trabajo remunerado, la educación y la propiedad.

Esta misma desigualdad se vive a nivel de regiones ya que por ejemplo en Asia Meridional y África subsahariana, vive el 80% del total mundial de quienes se encuentran en condiciones de extrema pobreza y se contempla que esta tasa aumente debido a las nuevas amenazas que plantean el cambio climático, los conflictos y la inseguridad alimentaria.

En este sentido a nivel de México, vivimos una condición similar ya que para el año 2014, se estimó que un total de 55.3 millones de personas que representaba el 46.2% de la población,  vivían en condición de pobreza y 11.4 millones de personas con un 9.5% de la población en condición de pobreza extrema. Acentuándose esta situación más hacia estados del suroeste del país y con mayor acentuación en mujeres.

Por ello es importante enfocar las políticas de gobierno en las regiones y en la población más propensa a continuar en este escenario  centrarse en aquellos que viven en situaciones vulnerables, aumentar el acceso a recursos y servicios básicos y apoyar a las comunidades afectadas por conflictos y desastres relacionados con el clima.

Los ODS para poner fin a la pobreza establece las siguientes metas:

1.1 Erradicar la pobreza extrema para todas las personas en el mundo es decir aquellas que viven con menos de 1,25 dólares al día.

1.2 Reducir al menos a la mitad la proporción de personas que viven en pobreza en todas sus dimensiones con arreglo a las definiciones nacionales.

1.3 Poner en práctica a nivel nacional sistemas y medidas apropiadas de protección social para todos, incluidos niveles mínimos, y lograr, para 2030, una amplia cobertura de las personas y vulnerables.

1.4 Garantizar que todos los hombres y mujeres, en particular los pobres y los vulnerables, tengan los mismos derechos a los recursos económicos, así como acceso a los servicios básicos, la propiedad y el control de la tierra y otros bienes, la herencia, los recursos naturales, las nuevas tecnologías apropiadas y los servicios financieros, incluida la microfinanciación.

1.5 Fomentar la resiliencia de los pobres y las personas que se encuentran en situaciones vulnerables y reducir su exposición y vulnerabilidad a los fenómenos extremos relacionados con el clima y otras crisis y desastres económicos, sociales y ambientales.

1.6 Garantizar una movilización importante de recursos procedentes de diversas fuentes, incluso mediante la mejora de la cooperación para el desarrollo, a fin de proporcionar medios suficientes y previsibles a los países en desarrollo, en particular los países menos adelantados, para poner en práctica programas y políticas encaminados a poner fin a la pobreza en todas sus dimensiones.

1.7 Crear marcos normativos sólidos en los planos nacional, regional e internacional, con la participación de las dependencias de la Administración Pública Federal.

Nuestro país asumió el reto y buscó implementar instancias para el seguimiento de los compromisos, por ello el Senado de la República instaló el Grupo de trabajo sobre la Agenda 2030, el cual dará seguimiento y respaldo desde el poder legislativo al cumplimiento de los ODS.

Desarrollo del Plan de implementación de los ODS por parte de la Presidencia de la República y la AMEXCID con apoyo del PNUD así Instalación del Consejo Nacional de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.

Lo anterior fueron compromisos adquiridos por la presente administración federal a punto de concluir, sin embargo no se trata de acuerdos que puede dejarse de lado, por lo menos el proyecto de Nación propuesto de el licenciado Andrés Manuel López Obrador (AMLO) contempla una atención frontal al tema de la pobreza y considera que México no puede hacer frente al resto de sus desafíos con más de 50 por ciento de su población en situación de pobreza y si no se establece como prioridad el cumplimiento efectivo de los derechos de la gran mayoría a la alimentación, la salud, la educación, el trabajo, la vivienda digna, la cultura y el deporte. Es innegable la relación causal entre la precariedad material que padece la mayor parte de la población con el incremento de la inseguridad, la violencia, la migración forzada por las circunstancias, la descomposición política e institucional y la mediocridad del desempeño económico en general.

Por ello, las propuestas presentadas en el aludido documento señalan  el propósito general de combatir la pobreza de vastos sectores de la sociedad mediante la creación de fuentes de trabajo, el impulso a las actividades productivas, particularmente las del agro, la inclusión de todos los jóvenes en programas educativos o laborales y la atención prioritaria al cumplimiento efectivo considerando la  reducción de la desigualdad uno de los grandes retos para el próximo sexenio.

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(*) Director de la Univa-PV.