Mal momento para el cambio

Por Luis Alberto Alcaraz

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¿ADIÓS AL SUPERPOLICÍA? En las últimas horas se ha desatado el rumor en torno a la inminente salida del secretario de Seguridad de Nayarit, Javier Herrera Valle. Vale la pena recordar que el llamado Súper Policía fue la contratación estelar realizada por el gobernador, Antonio Echevarría García, como respuesta al clamor de los nayaritas por una mejor seguridad pública. Eran los días en que Nayarit era de nueva cuenta un campo de batalla, con ejecutados y desaparecidos prácticamente todos los días, por eso la decisión de Toñito fue muy atinada, aunque por desgracia generó muy grandes expectativas entre la ciudadanía debido a la leyenda que envuelve a este personaje que se hiciera famoso cuando se enfrentó a la cúpula de la Policía Federal durante el pasado sexenio. Tras un severo enfrentamiento con Genaro García Luna, el ex coordinador regional de la Policía Federal, salió limpio de las acusaciones que se le hicieron y se fortaleció ante la opinión pública con una imagen de efectivo e incorruptible. Por eso su llegada a Nayarit en septiembre del 2017 fue prácticamente aplaudida por todos los sectores, aunque el recrudecimiento de la violencia en todo el país está generando críticas sobre su desempeño. Por desgracia a muchos nos cuesta trabajo entender que el combate a la inseguridad no depende en gran medida de los gobiernos locales sino de una política nacional que resuelva el problema desde sus orígenes, que tienen más que ver con la descomposición del tejido social que sirve de bujía a una industria históricamente multimillonaria como lo es la del cultivo, trasiego y venta de estupefacientes.

LA OBLIGADA IMPOTENCIA. El enorme bono democrático con el cual llegó a la gubernatura Antonio Echevarría García debe pesarle mucho por momentos, cuando pareciera que la buena voluntad no es suficiente para resolver problemas tan básicos como la incompetencia. Imposible entender por qué muchas escuelas de Nayarit carecen de mobiliario básico mientras las bodegas del gobierno están repletas de ellos, de ahí la decisión del propio gobernador de realizar visitas sorpresivas a diversas dependencias del Sector Salud y Educativo generando ceses inmediatos de funcionarios incompetentes. Algo similar debe ocurrirle al gobernador con el tema de la inseguridad, que por momentos parece hacer crisis de nuevo, sin embargo hay que ser justos, la inseguridad ha descendido notablemente en los últimos meses, llegando al grado de que pareciera que hemos vuelto a la normalidad, aunque de pronto algún hecho violento nos recuerda que la ola no termina de pasar. Pero la gran noticia es que en Nayarit sabemos con certeza quiénes son los buenos y quienes son los malos. Durante el sexenio anterior Nayarit disfrutó de una aparente calma, al grado de ser reconocida como la entidad más segura del país. Para la historia quedó la foto de Enrique Peña Nieto entregando al fiscal, Edgar Veytia, el reconocimiento por la gran seguridad pública que se disfrutaba en el estado, mientras en buena parte del territorio nacional campeaba la violencia.

QUE NUNCA SE REPITA. Una mañana todo el sueño se hizo pedazos y nos despertamos inmersos en una pesadilla. El Súper Fiscal era en realidad El Diablo, amo y señor de los calabozos. Mientras en las calles de Nayarit se respiraba una aparente paz, en las catacumbas de la Fiscalía se escenificaba todo tipo de excesos. De pronto todo cobró sentido, los reportajes de la revista Proceso, señalados en su momento de amarillistas y tendenciosos, eran verdad. Gracias a la intervención del gobierno de Estados Unidos, que atrapó en su propio territorio a Édgar Veytia, los nayaritas lograron sacudirse esa pesadilla, por eso lo más valioso que ha logrado esta administración es garantizar que las instituciones ya no estén en manos de criminales. El trabajo de Herrera valle puede ser bueno o malo, pero nadie tiene la menor duda del bando en que está jugando. Se advierte una dispersión generalizada en el gabinete del gobernador Antonio Echevarría García, una especie de gabinete Montessori en el que cada funcionario trata de sacar adelante su encomienda de la mejor forma posible. La decisión demandar a Arturo Guerrero a la dirección general del DIF le dio un gran  soporte a esa dependencia pero le quitó al gabinete la columna vertebral que consistía en dar a conocer a toda la sociedad los logros cotidianos de la administración.

LO MEJOR ESTÁ POR VENIR. En ese contexto no es conveniente en esos momentos la salida de Javier Herrera Valle, especialmente porque ello implicaría aceptar un fracaso de la política en contra de la inseguridad. Pasaría lo mismo que ocurrió cuando el secretario general de Gobierno, Jorge Aníbal Montenegro, quien tras la debacle electoral del 1 de julio puso su renuncia sobre el escritorio del gobernador, cumpliendo una regla de oro no escrita que dice que el secretario de Gobierno es el responsable de la política interior. Aceptar la renuncia de Jorge habría sido reconocer que el gobernador jugó y perdió en las pasadas elecciones, cuando las tres diputaciones y las dos senadurías disputadas por la alianza PAN-PRD se vieron perdidas. La realidad es diferente, los resultados electorales obedecieron por completo al contexto nacional y en nada reflejan el sentir de los nayaritas ante el desempeño del gobernador, Antonio Echevarría García, de ahí que era ridículo aceptar el sacrificio de Montenegro solo para satisfacer a unos cuantos escépticos. Sin embargo cabe la posibilidad de que el propio Herrera Valle tenga claro que su ciclo en Nayarit ha terminado y prefiera enrolarse en la nueva etapa del país encabezada por Andrés Manuel López Obrador. Es fácil inferir que Herrera Valle debe tener muy buenas relaciones con el grupo político que se prepara para asumir el poder, hay enormes posibilidades para que expertos en seguridad pública se sumen al proyecto de López Obrador, quien está haciendo una gran apuesta al dejar en manos de un inexperto el tema de la seguridad pública, porque el sonorense Alfonso Durazo lo más cercano que tiene al tema es su apellido, y no es como para presumir.

POSDATA. Aunque no es el momento ideal para debutar en televisión abierta, es justo reconocer y felicitar al periodista Antonio Tello por su incursión en la televisión mediante una señal propia que muy pronto llegará a todos los hogares de Tepic y la región. Nadie duda del talento periodístico de Tello, quien hizo de un modesto portal de mil visitas diarias uno de los sitios de internet más vistos en el plano internacional, convirtiéndose en un referente para el periodismo digital de provincia. Hoy, a punto de salir al aire con un canal de televisión propio, se enfrentará a una competencia feroz y a un mercado que pareciera estar agotado en cuanto a temas como la comercialización y costos de producción. Le deseamos el mayor de los éxitos a nuestro amigo Antonio Tello, y que así como revolucionó el internet en la región también sacuda la televisión abierta.

VOX POPULI. No cabe duda que el tiempo todo lo pone en su lugar. El poderoso y carismático Layín hoy está en riesgo de ir a la cárcel porque no tiene para pagar una fianza que le permita enfrentar en libertad el proceso que se le imputa por la venta irregular del aeropuerto de San Blas, donde un particular pagó 12 millones de pesos sin que el dinero ingresara a las arcas municipales. Pareciera claro hoy que el poder económico del amigo Layín no provenía de sus mangos de Huaristemba, sino de la caja chica del Ayuntamiento de San Blas. Lo bueno es que en el Venustiano Carranza no le faltará quien le ofrezca un taquito y un cigarrito.