Jalisco, choque de egos

Por Luis Alberto Alcaraz

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NI OLVIDO NI PERDÓN. Durante la campaña Andrés Manuel López Obrador se lanzó con  todo en contra de Enrique Alfaro, a quien de traidor no lo bajó. Le dolió al tabasqueño que el candidato del MC a la gubernatura de Jalisco haya preferido apoyar a Ricardo Anaya en lugar de jugársela con él, como lo hiciera en el 2012. Solamente Alfaro sabe qué fue lo que lo animó a embarcarse en una aventura política que estaba destinada al fracaso y por la que hoy ya está pagando fuertes consecuencias. Pero si AMLO fue duro contra Alfaro, el candidato de Morena a la gubernatura de Jalisco, Carlos Lomelí, fue más allá de los límites de la prudencia y lo acusó penalmente de estar ligado con el crimen organizado mediante el negocio de las maquinitas tragamonedas. Sin medir las consecuencias Lomelí se le fue a la yugular al emecista esperanzado en que esa estrategia le permitiera derrotarlo, pero como dijera AMLO, no le tumbó ni una pluma a su gallo. Sin embargo Alfaro ganando perdió, porque inesperadamente anunció que se deslindaba del MC y que esa había sido la última elección de su carrera política. Con seis años por delante para terminar de llenar sus alforjas, Alfaro tiene claro desde ahora que ya no necesita seguir chapaleando en el lodazal de la política y que al terminar su mandato estará en la edad perfecta para empezar a disfrutar de su retiro. ¿Y qué hay del bienestar de su pueblo? Ese seguramente será muy feliz con López Obrador, así que Alfaro podrá retirarse tranquilo a sabiendas de que nadie lo extrañará.

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ENTRE EL REY Y EL VIRREY. En honor a la verdad hay que reconocer que el trabajo sucio lo hicieron los morenazos, quienes se ensañaron con el peloncito dándole hasta para llevar, aunque por desgracia Alfaro salió adelante con la victoria y ya se prepara para asumir el control de uno de los estados más importantes de la república, lo que lo convierte en un gobernador estratégico para el próximo gobierno federal. Por lo mismo Dante Delgado debió ser el que más lamenta la decisión de Alfaro de desmarcarse del MC, sobre todo porque Jalisco se perfilaba como la caja chica de ese partido que a punto estuvo de perder el registro nacional. Tal vez en el fondo su deslinde del MC es un primer mensaje de Alfaro para AMLO en cuanto a su intención de llevar la fiesta en paz, difícil entender un rompimiento entre el presidente de México y el gobernador de un estado como Jalisco. Pero a cambio de su noble gesto Alfaro no recibió nada bueno, por el contrario, le volvieron a surtir una dosis similar a la de la campaña cuando Carlos Lomelí se mofó de Alfaro cuando éste anunció que buscaría un encuentro directo con el presidente electo. “Pues a ver si lo recibe”, manifestó irónico quien desde ya se comporta como el virrey de la Nueva Galicia gracias al anuncio de AMLO de que será su coordinador federal en Jalisco. Desde esa condición Carlos Lomelí ya anunció la línea 4 del tren ligero y advirtió a Raúl Padilla que no habrá más recursos federales para la UdeG en tanto no se transparente la forma en que se gastan ese dinero.

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TORMENTAS EN VASO DE AGUA. Aunque la decisión  de AMLO de no nombrar más delegados federales y en su lugar poner a un solo coordinador estatal se basa principalmente en la política de austeridad, es evidente que algunos coordinadores se sentirán auténticos virreyes de sus provincias y pretenderán rivalizar con el gobernador correspondiente, como ya lo está haciendo Carlos Lomelí, quien tras fracasar en su intento por ser gobernador pretende serlo de facto gracias al apoyo del próximo gobierno federal. En realidad no es para tanto, porque por más empoderado que esté un coordinador federal jamás podrá competir con un gobernador, y mucho menos con el de Jalisco. Por supuesto que la salud financiera de una entidad depende en gran medida de la buena relación que mantenga con el gobierno central, pero eso no implica una subordinación que raye en lo indignante. La obligación de López Obrador de ser un presidente diferente, que rompa con los viejos moldes de la política tradicional impedirá que el futuro gobernador de Jalisco sea tratado con desdén por el próximo gobierno federal, cuyos representantes deberán respetar la autonomía y la importancia de una entidad como Jalisco. Es obvio que Carlos Lomelí pretenderá ser el hombre fuerte de Jalisco, capitalizando en lo personal todos los recursos que llegarán al estado vía programas sociales del gobierno federal, pero estará muy lejos de ser una especie de gobernador en términos prácticos.

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QUE LAS AGUAS TOMEN SU CAUCE. Como dice el refrán, con los brincos de la carreta se acomodarán las calabazas. Las buenas y malas intenciones de López Obrador deberán acomodarse a la realidad y algunas fluirán y otra de plano fracasarán. Descentralizar al gobierno federal implica mandar a provincia a 2.7 millones de chilangos, un éxodo con mucho superior al generado por los sismos de 1985, con todo lo que ello representa. Por lo mismo, lo único preocupante en las iniciativas presentadas hasta hoy por el presidente electo es el tono en que las dice, que no deja duda alguna en cuanto a que serán aplicadas contra viento y marea. Un primer anticipo lo estamos viendo con el anuncio de que Manuel Bartlett será el próximo director de la CFE, decisión que le ha generado a López Obrador una montaña de críticas hasta de sus propios colaboradores. Lejos de atemperar el hecho López Obrador lo fortalece, lo cual anima al propio Bartlett a calificar de “estupideces” los argumentos de quienes lo ven como un representante del viejo PRI que en nada contribuye a la Cuarta Transformación. Lejos de preocuparse por el alud de críticas, AMLO y Bartlett se envalentonan descalificando a los inconformes. Nada más alejado de lo que se espera de AMLO en el poder, donde deberá ser un mandatario humilde dispuesto a rectificar cuando se equivoque, obligado a escuchar la voz del pueblo aunque difiera de su propio pensamiento. Para su fortuna tiene enorme bono a su favor que le permitirá algunos desaciertos, pero al menos en el caso de Jalisco el margen de error no es muy grande, Carlos Lomelí deberá entender que su papel será el de un enlace efectivo y humilde entre el gobierno de Jalisco y el gobierno federal, de lo contrario se estará echando la soga al cuello el mismo desde ahora.

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POSDATA. A punta de navaja un empleado de una tienda de pinturas fue asaltado en el interior de la sucursal Bancomer de Las Juntas cuando pretendía depositar 12 mil pesos en un cajero automático. A plena luz del día y pese a la resistencia que el joven presentó, el malandrín logró su cometido para enseguida darse a la fuga con rumbo desconocido. Rastrearlo por los rumbos de la ciudad fue imposible debido a que sólo funcionan dos cámaras de seguridad en todo el municipio. Ese es el lamentable escenario que encontrará el próximo presidente municipal a partir del 1 de octubre. Perdón, se me olvidaba que el gobierno que se va y el que llega son lo mismo, así que por lo menos nada los sorprenderá. Los aterrados somos los ciudadanos, quienes tenemos por delante tres años de más de lo mismo.

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VOX POPULI. Aunque algunos no lo saben, el próximo gobierno estatal encabezado por Enrique Alfaro entrará en funciones el 6 de diciembre mientras que los nuevos diputados locales empezarán a cobrar el 1 de octubre. Esto quiere decir que a finales de este mismo año tendremos también nuevo director del Seapal Vallarta, cargo que será altamente disputado por quienes sienten que desde ahí podrán saltar fácilmente a la alcaldía en el 2021. La decisión que tome Enrique Alfaro será un claro indicio de lo que será su relación con Arturo Dávalos, así que lo más probable es que el sucesor de Andrés González tenga el visto bueno del alcalde reelecto.