Lorena Jiménez, un mal comienzo

Por Luis Alberto Alcaraz

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CON LA MISMA TIJERA. Gracias al mentado algoritmo del Facebook me topé con una trasmisión en vivo de la maestra Lorena Jiménez, quien el pasado 1 de julio ganó la diputación federal por el 05 distrito como candidata de Morena. Cuando nadie daba un peso por ella, la mentora dejó muy atrás a César Abarca y al popular Mochilas, quienes  de acuerdo con todos los pronósticos eran los candidatos a seguir. Pero gracias al carro completo que promovió Andrés Manuel López Obrador ganó de calle la diputación, aunque durante los meses que hizo campaña ni siquiera se tomó la molestia de pedir licencia para separarse de su cargo como profesora ya que prefirió hacer campaña en sus ratos libres y los fines de semana. Tienen razón quienes opinan que la maestra Jiménez está mucho mejor preparada que Laurel Carrillo, al menos a la hora de tomar el micrófono demuestra que tiene tablas, aunque desgraciadamente su estilo y su mensaje es más parecido al de un político tradicional que al de un ciudadano empoderado gracias a su primer cargo de elección popular. Quienes la conocen tienen fe ciega en que será una digna representante de la cuarta transformación, sin embargo en lo personal advierto algunos rasgos que implican un elevado riesgo de que al final termine siendo pan con lo mismo. Especialmente eso de hacer campaña sin dejar de cobrar, tan típico de los priistas y otros políticos de la vieja guardia. Es evidente que es imposible hacer campaña y dar clases al mismo tiempo, así que en alguno de los dos quedas mal, aunque por suerte para doña Lorena el arrastre de AMLO fue suficiente para hacerla ganar sin necesidad de una gran campaña.

PRIMERO EL PARTIDO. El segundo detalle que me llama poderosamente la atención es el enorme interés de la profesora Lorena Jiménez de fortalecer al partido que la llevará al poder. Durante su transmisión en vivo del sábado pasado, realizada desde el municipio de Tomatlán donde sostuvo una reunión con maestros de la región, la maestra Jiménez fue muy enfática que lo más importante, antes de todo, “es ser morenos”. “Tenemos que armar una estructura tan fuerte que nada pueda taladrarnos, porque están tan enojados que van a llegar con esas cosas que usaban en la edad media con lo que empujaban las puertonononas aquellas, y se van a juntar para tratar de blandearnos las rodillas, necesitamos estar juntos, si a mí me llega un trancazo de esos y lo recibo en el estómago me voy  plantar y lo voy a aguantar así me hagan el agujero, pero no es lo mismo estar plantado uno que muchos, entonces nos necesitamos”. En verdad sorprende que algunos morenistas no entiendan todavía que la mafia del poder ya se acabó, que fue una excelente figura literaria para justificar muchos errores cometidos a lo largo del proyecto pero que no existe más toda vez que terminó la campaña y se consiguió holgadamente la victoria. Pero mientras López Obrador invita a José Antonio Meade a desayunar a su casa, la maestra Lorena prefiere dedicar sus primeras actividades a fortalecer su estructura para cuando los enemigos vengan a hacerle un hoyo en el estómago.

VAMOS A MORENIZAR A MÉXICO. Como si anduviera en los mejores días de su campaña, la profesora Jiménez utilizó la reunión para incitarlos a afiliarse al partido Morena: “Ya se decidieron a votar, ahora decídanse a dar el siguiente paso, y el siguiente paso es ser moreno, porque no queremos que los priistas, los panistas, los perredistas, vengan y se apropien de lo que con tanto trabajo y con tanta historia ustedes han construido”. Qué lamentable y qué decepcionante ver a una diputada federal electa de Morena dedicar sus primeros esfuerzos en incrementar la membresía de su partido, en lugar de prepararse para dignificar el papel del diputado, que por décadas ha sido denigrado por los políticos tradicionales. Duele ver la forma tan ofensiva en que la maestra Jiménez pretende animar a sus compañeros profesores de Tomatlán a afiliarse al partido con el argumento de que es la única forma de que Carlos Lomelí y AMLO les hagan caso: “Levante la mano el que va a ser Moreno, carajo”, pide alegremente la maestra al final de su discurso, viendo con satisfacción que la gran mayoría de los presentes levanta su mano entre risas y aplausos. “O séase que a las pruebas me remito, ahí está chingao, ¿pero saben qué? Levantar la mano es fácil, escribir lleva más tiempo, así que le vamos a dejar al profe Nico, a mi compa César de Cobaej y a todo el equipo en Tomatlán, le vamos a dejar los formatos, la siguiente vez que vuelva quiero encontrar así de alto de morenos, así de hojas”, dice la diputada electa.

ERRORES DE NOVATOS. No hay forma alguna de justificar esta lamentable actitud de la diputada electa Lorena Jiménez, sobre todo porque se supone que ella encarna una nueva forma de hacer política, que representa a una nueva clase política que no utilizará el poder público para beneficios partidistas. Por eso es lamentable su discurso, porque evidencia esa mentalidad arcaica que tanto daño le ha hecho al país. Su justificación para afiliar a Morena a todos los profesores de Tomatlán es todavía más lamentable: “¿Saben por qué? Porque el doctor Carlos Lomelí tiene que voltear a vernos, y en la medida en que el montoncito se vaya haciendo más grande el nivel de respuesta será mayor”. Desde la óptica de Lorena Jiménez aquellos que no estén afiliados a Morena no serán atendidos por Carlos Lomelí, a quien lamentablemente los morenos de Jalisco ya empiezan a ver como la reencarnación de López Obrador, el máximo virrey de la Nueva Galicia. Si no tienes tu credencial de Morena, si no formas parte del montoncito de recomendados de la maestra Jiménez, pues ya te chingaste. Por eso para la diputada federal electa lo más importante en estos momentos es formar una estructura partidista “para justificar, tenemos que decirles aquí estamos, y Andrés Manuel cuando vuelva a Tomatlán tendremos que decirle, Andrés Manuel, confiamos en ti, tu puedes confiar en nosotros porque aquí está nuestro compromiso, y por escrito, no solamente habladas; así que cuente la palabra, yo vi muchas manos arriba, quiero ver muchos papeles aquí abajo”.

POSDATA. Es una verdadera pena que una persona que llega a la diputación federal con los mejores pronósticos en las primeras de cambio muestre sus verdaderas intenciones, porque el trabajo de un diputado federal no consiste en dedicarse a aumentar la membresía del partido que lo llevó al poder. Si la maestra Jiménez tiene un cargo en Morena se entiende su urgencia por aumentar la estructura de su partido en sus ratos libres, pero si su papel es exclusivamente como diputada federal entonces no tiene excusa para abusar de su condición tratando de convencer a sus compañeros maestros de que les conviene afiliarse a Morena para obtener mayores beneficios gremiales.

VOX POPULI. También decepciona que la maestra llegue al cargo con la misma mentalidad que los anteriores: “la diputación federal se dedica a legislar, básicamente la diputación federal no es la que resuelve puntualmente cada problema pero sí la diputación federal recibe todas esas inquietudes y gestiona ante las autoridades competentes para que éstas en el ejercicio de sus responsabilidades den solución”. O sea que nuevamente tendremos una diputada dedicada a hacer grilla, recorriendo el distrito duplicando el papel de las autoridades municipales, estatales y federales del poder ejecutivo. Tristemente los diputados de Morena tampoco entienden que su labor es legislar, escuchar el clamor de los habitantes de su distrito y ser su voz en la más alta tribuna de la nación. El papel del diputado no es hacer carreteras ni gestionar financiamientos o becas, para eso están los ayuntamientos y los gobiernos, los diputados están para legislar de acuerdo al sentir de la población. Así que no habrá mucho que esperar de Lorena Jiménez como diputada federal, porque ya mostró su principal interés: fortalecer la estructura de Morena para obligar a Carlos Lomelí a que les haga caso.