La muerte tiene permiso, los funcionarios no

Por Luis Alberto Alcaraz

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LA TORMENTA QUE VIENE. Los expertos en el tema de seguridad pública advierten de un incremento desproporcionado de la violencia en prácticamente todo el país. Aunque en los últimos meses el país parecía entrar en una etapa de mayor calma en las últimas semanas la violencia se ha recrudecido a niveles alarmantes como si fuera un reto de los grupos criminales ante el nuevo gobierno federal que está por encabezar Andrés Manuel López Obrador, quien ya ha dicho que no mantendrá la actual estrategia de combate al crimen organizado sino que buscará resolver el problema en la raíz, atacando la desigualdad social y la corrupción que son el caldo de cultivo donde se fortalece el narcotráfico. Tal vez la realidad ponga en su lugar muy pronto a AMLO, porque por más buena voluntad que exista el crimen organizado difícilmente renunciará a un negocio de 59 mil millones de dólares al año, demasiado dinero como para cambiar de giro y aceptar de facto la pacificación del país. Pero una cosa es la violencia derivada del crimen organizado y otra muy distinta la inseguridad provocada por el delincuente común, el ladronzuelo de poca monta, el extorsionador, el ladrón de ocasión que se estimula por la nula probabilidad de ser castigado por el delito que está a punto de cometer. Contra la violencia del narcotráfico hay poco por hacer de parte de los gobiernos locales, frente a la violencia de la delincuencia común la responsabilidad es absoluta de los alcaldes y gobernadores.

AZÚCAR ENSANGRENTADA. Por largos meses, años ya, Nayarit ha vuelto a ser escenario de balaceras producto de la disputa por la plaza entre varios grupos criminales. Los cañaverales de la región son enormes camposantos donde de manera clandestina son sepultadas las víctimas de esta guerra sin cuartel. Y esos, por decir lo menos, son los más afortunados porque tarde o temprano las autoridades o sus familiares dan con sus restos y terminan dándoles cristiana sepultura. Muchos más seguramente han desaparecido por completo “pozoleados” en los tenebrosos tambos de ácido, o perdidos para siempre en fosas imposibles de localizar. Sólo nos resta esperar que esas víctimas sean en su totalidad personas involucradas en el negocio que finalmente terminaron pagando un precio que sabían que podían pagar. Lo que no se vale, lo que no se justifica, lo que no tiene perdón, es la violencia doméstica, la cotidiana, la común que es producto de la ineptitud de los grupos de seguridad pública y de los propios ciudadanos irresponsables. Ante el crimen organizado el gobierno local tiene muy poco margen de maniobra, pero ante los criminales del fuero común no hay justificación que valga para no dar resultados. Cada muerto del fuero común tiene detrás una historia que pudo ser evitada, una estrategia que falló, una campaña de prevención que no se realizó.

LÁGRIMAS DEL CORAZÓN. Basta leer las páginas policiacas para tener claro el tamaño del problema, de la cantidad de sangre derramada de manera injusta e innecesaria. Repito, los muertos en balaceras y ejecuciones son imposibles de prevenir, pero las muertes en la carretera no tienen razón de ser en su mayor parte. Llama la atención la forma sistemática en que las carreteras aledañas a Tepic terminan bañadas en sangre, principalmente el tramo Las Varas-Compostela de la carretera Vallarta-Tepic y la autopista Tepic-Guadalajara en las inmediaciones de la caseta Santa María del Oro. Basta circular por la carretera Tepic-Vallarta para comprobar la ausencia prácticamente total de patrullas de la Policía Federal, cuyos elementos en lugar de patrullar la zona fomentando la prevención prefieren esconderse en lugares estratégicos para extorsionar automovilistas irresponsables. No importa cuántos autobuses tengan que chocar o volcarse en esa carretera, ninguna autoridad se ha interesado en promover medidas preventivas, tanto de verificación mecánica de las unidades, capacitación de los choferes y patrullaje efectivo en los tramos complicados. Solo nos resta esperar a que el gobierno federal cumpla su parte y termine algún día la autopista Compostela-Puerto Vallarta para que el baño de sangre se reduzca por sí solo. En cuanto a la autopista Tepic-Guadalajara, parece que no hay nadie capaz de plantear una solución para evitar que los vehículos sin frenos se estrellen contra las casetas de cobro generando pérdidas humadas.

MORIR EN LA CARRETERA. Este fin de semana fue particularmente sangriento en toda la región. En Santiago Ixcuintla dos motocicletas chocaron de frente con un saldo de tres muertos, uno de ellos una jovencita embarazada. ¿Qué posibilidades hay de que dos motocicletas choquen de frente en una carretera de Nayarit? La lógica dice que es prácticamente imposible que eso ocurra, deben estar presentes varios factores para que ello ocurra, y pese a todo ocurrió. Pero basta analizar un poco el tráfico de nuestras carreteras para comprobar la irresponsabilidad de nuestros motociclistas que conducen sin el equipamiento de seguridad necesario, rebasando por donde les está prohibido. La culpa es de ellos, pero también de una autoridad que no hace su chamba. Vale la pena recordar un viejo slogan de la Policía Federal: “Vamos a proteger tu vida aunque tú no quieras”. Esa debiera ser la estrategia, obligar al conductor a cuidar su vida mediante la aplicación de severas sanciones. El mismo fin de semana, en el mismo municipio, un niño desapareció en la playa, siendo encontrado ayer lunes. ¿Cómo es que una persona pierde la vida ahogada en una playa a la que fue a divertirse y celebrar la vida? ¿No hay nadie que se encargue de evitar estas muertes innecesarias? Prevención es la palabra, debieran tenerla grabada en la frente nuestro funcionarios públicos para que nunca se les olvide. Por desgracia la muerte sólo pesa para quien carga con ella, para los deudos, para los huérfanos; para el resto simplemente es un espectáculo morboso, y para algunos incluso un negocio millonario.

POSDATA. La decisión de Andrés Manuel López Obrador de descentralizar a Bahía de Banderas las oficinas de FONATUR podría servir para lo mismo que la decisión del gobierno de Nayarit de poner en Bahía las oficinas del FIBBA. Y es que las decisiones finalmente se toman en la capital, porque al menos en el caso del FIBBA de nada ha servido la descentralización, el Fideicomiso sigue arrastrando los mismos vicios históricos generados por las malas decisiones del pasado. La disputa por el acceso a la playa La Lancha es parte de eso.

VOX POPULI. Encerrado en algún lujoso departamento de ciudad, el ex gobernador Roberto Sandoval se vive su tiempo subiendo al Facebook las fotos que se toma con sus perros. Debe ser complicado tener caballos pura sangre en un pent-house, por eso debe resignarse a cepillar el lomo de sus mascotas perrunas. Alguien de sus amigos debiera regalarle un pony.