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Comercio en las calles, una bomba de tiempo

El comercio semifijo da una pésima imagen del destino a los turistas.

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  •   La falta de control amenaza la calidad de vida de los vallartenses.

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Por Miguel Ángel Ocaña Reyes

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Los ciudadanos de Puerto Vallarta gozan de una calidad de vida, que, si no es excelente, sí se puede presumir que es mejor que en muchas otras ciudades del interior de la República Mexicana, evidentemente, también hay problemas propios del mismo desarrollo, sin embargo, todavía hay tranquilidad y seguridad que permite una cierta armonía en su sociedad.

La aparición de actividades informales por el arribo de nuevos habitantes o migrantes de otros municipios, poco a poco permean en la sociedad generando fenómenos que, de no ser atendido su crecimiento, éste será exponencial hasta convertirse en un verdadero problema.

Uno de estos problemas es el comercio ambulante y semifijo, fenómeno que desde hace un lustro ha tomado mayor fuerza y presencia en todo el municipio, superando por mucho la capacidad del personal de Reglamentos para poner en orden a estos vendedores, cuya presencia ya empieza a mostrar visos de anarquía, pues no obstante haber un reglamento que específicamente señala las normas a seguir, éstas no se cumplen

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Tipos de comerciantes.

Según el Reglamento para el Ejercicio del Comercio, Funcionamiento de Giros de Prestación de Servicios, Tianguis, Eventos y Espectáculos en su Artículo 184, existen tres tipos actividades mercantiles:

1.- Ambulantes, las personas físicas que realizan las actividades mercantiles o de prestación de servicios en vía pública, sin ocupar puesto fijo o semifijo, en las zonas expresamente autorizadas por el Ayuntamiento.

2.- Comercio semifijo, el que se ejercita invariablemente en un solo lugar, utilizando muebles que se retiran al concluir las labores, pudiendo ocupar un espacio máximo de dos metros de largo por uno y medio de ancho.

3.- Se considera comercio fijo al que se realiza utilizando instalaciones fijas en forma permanente en un sitio público, las cuales no deberán exceder de dos metros de largo por uno y medio de ancho.

En ese mismo artículo se señala que en las tres actividades mercantiles queda totalmente prohibido a las autoridades correspondientes otorgar permisos en la FRANJA TURISTICA, en la cual queda comprendida, además, la ZONA CENTRO y ZONAS ESCOLARES con reservas de ley del presente reglamento en sus artículos 185 y 186; en el Artículo 185 señala: “La expedición de permisos para ejercer las actividades mercantiles o de prestación de servicios en la vía pública será discrecional para la autoridad municipal y se sujetará a las disposiciones de este Reglamento y a los acuerdos expedidos por el H. Ayuntamiento.” Y en el artículo 195 se reitera la disposición de no ejercer el comercio en la Franja Turística:

“Artículo 195.-  Queda prohibido realizar actividades mercantiles o de servicios en vía pública en la franja turística identificada en el presente Reglamento.”

Sin embargo, ante la presencia de cada vez más comerciantes ambulantes y semifijos el Reglamento para el Ejercicio del Comercio queda sólo como letra muerta.

Pero por si acaso lo anterior no fuera suficiente, los comerciantes que laboran en la franja turística no cumplen con las obligaciones marcadas en el Artículo 192 que dice:

Obligaciones

“Artículo 192.- Son obligaciones del comercio y prestadores de servicios en vía pública:

I.-         Portar el gafete que expida la Oficialía Mayor de Padrón y Licencias a la vista.

II.-        Realizar sus actividades comerciales vestidos de blanco.

III.-       No asistir a realizar sus labores en estado de ebriedad, bajo el influjo de drogas o enervantes, bajo apercibimiento de cancelación del permiso.

IV.-      Cuidar que su aspecto sea aseado, debiendo traer el cabello corto y debidamente rasurados los varones y las mujeres traer el cabello recogido. Para los casos de manejo de alimentos, deberán traer el pelo cubierto y las uñas cortas.

V.-       Prestar el servicio con amabilidad y respeto.

VI.-      En su caso, extender nota o recibo de venta que contenga su número de gafete.

VII.-  Trabajar el permiso en forma exclusiva el titular, excepto en el caso de venta de alimentos, donde podrán asistirse como máximo de una persona, para el manejo del dinero.

VIII.- Operar únicamente con el giro autorizado.

IX.-      No ejercer el comercio en lugares no autorizados.

X.-       Evitar causar ruidos molestos.

XI.-      Mantener el área de trabajo y el puesto limpios.”

Ante la falta de cumplimiento del reglamento, la autoridad cuenta con el artículo 199 para poner orden:

“Artículo 199.- El Ayuntamiento podrá retirar de la vía pública cualquier puesto, armazón e implementos semifijos que no reúnan las medidas autorizadas o que se encuentren abandonados por un lapso mayor a quince días, contados a partir de la notificación que será pegada al mismo.”

Por su parte, los comerciantes, que algunos son residentes del municipio banderense, argumentan que se les deje trabajar, poniendo su interés personal por sobre el interés general de la comunidad, sin embargo, la falta de empleo no es pretexto, pues Puerto Vallarta es una región prolífica en ese tema.

Una amenaza para la calidad de vida

La presencia descontrolada del ambulantaje puede generar una imagen negativa para este destino turístico, pues además de la basura que se genera y que dejan en la vía pública, los vendedores limitan el libre tránsito peatonal, representan competencia desleal, y en el caso de quienes comercian alimentos, ponen en riesgo la salud de los comensales.

El permitir que quienes ejercen este tipo de comercio fortalezcan su posición, les hará creer que son dueños del espacio en el que venden, convirtiéndose en “dueños” del lugar, imponiendo sus condiciones y decidiendo quién puede o no ejercer el comercio en los sitios donde se posicionan.

En este sentido, el problema con el ambulantaje y el comercio semifijo, es que de dejarse crecer, se formarán grupos y cotos de poder que con el liderazgo de algunos representarán un problema mayor para la autoridad, como ha sucedido en la ciudad de México, Guadalajara y otras urbes en las que las mafias de ambulantes han tomado un poder difícil de controlar, pues además es un foco latente de corrupción que contaminará a la sociedad, por lo cual es urgente que la autoridad ponga en orden esta situación que todavía está a tiempo de solucionar.

Por otra parte, la presencia no controlada de vendedores, motivará a que otros comerciantes hagan lo mismo, tal como sucede en el municipio de Bahía de Banderas, provocando que los ciudadanos vallartenses pierdan un poco más de esa calidad de vida de la cual todavía se puede gozar en esta ciudad.

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