Inició la Entrega-Recepción, ¡yupi!

Por Luis Alberto Alcaraz

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YA LLEGÓ EL QUE ANDABA AUSENTE. Tras varias semanas de no aparecer en público el alcalde con licencia y presidente municipal electo Arturo Dávalos Peña regresó a la presidencia municipal para dar inicio al proceso de entrega-recepción, lo cual sería muy importante de no ser porque la administración que entrega es la misma administración que recibe. O sea que son juez y parte de un proceso que debiera ser fundamental para ayudar a la sociedad vallartense a saber con certeza el estado actual que guarda la administración municipal y que por desgracia termina siendo un ritual para la foto. En verdad hay que tener un gran control de la emociones para no soltar la carcajada cuando eres el presidente con licencia y presidente reelecto y te sientas con el alcalde interino para ponerte de acuerdo en la entrega-recepción. Pero Arturo Dávalos y Rodolfo Domínguez son muy machitos, por eso no soltaron la carcajada cuando posaron para la foto. Es fácil imaginar el diálogo real que se dio entre ambos personajes, porque desde siempre ha estado claro que Dávalos jamás ha dejado de mandar en la presidencia municipal. Tal vez en asuntos menores el alcalde interino toma sus propias decisiones, pero en las cosas importantes está obligado a consultar al jefe porque no se manda solo. Es posible que a partir del próximo 1 de octubre Rodolfo Domínguez vuelva a ser Director de Desarrollo Social del ayuntamiento para desde ahí trabajar en su candidatura para el 2021.

APRENDER DE LAS LECCIONES. El reciente proceso electoral nos deja varias lecciones que haríamos bien en aprender, principalmente en lo que tiene que ver con la reelección de los alcaldes, quienes en la gran mayoría de los casos piden licencia sin separarse del cargo. En lugar de abandonar por completo el poder simplemente ponen en su lugar a un prestanombres que gustosamente acata sus instrucciones, lo cual implica que el alcalde con licencia hace campaña teniendo el control absoluto del presupuesto municipal y del aparato gubernamental que resulta muy efectivo a la hora del acarreo de votos el día de la elección. Imposible ignorar la forma en que cientos de empleados municipales fueron literalmente obligados a sumarse a la campaña de Arturo Dávalos una vez que terminaban su horario oficial de labores en el ayuntamiento. Muchos de ellos participaron gustosos en la campaña tratando de hacer méritos para mantenerse en el presupuesto tres años más, pero muchos otros lo hacían a regañadientes, a sabiendas de que no hacer campaña por el MC les implicada un despido automático. Por lo mismo hay que buscar mecanismos que garanticen que la separación del alcalde que busca la reelección sea efectiva y permita el piso parejo para todos los candidatos.

UN PROCESO EFECTIVO. Pese a que la ley establece con claridad la importancia del proceso de Entrega-Recepción la práctica nos dice que se trata de una mera simulación porque nunca en la historia reciente hemos sabido en qué estado una administración entrante recibe las finanzas públicas. No hay forma, por ejemplo, de conocer con certeza a cuánto asciende la deuda pública total del municipio ya que de manera oficial ante la Secretaría de Hacienda sólo está registrada una deuda relativamente moderada de 200 o 300 millones de pesos, pero en la realidad se presume que la deuda supera los mil millones de pesos. Durante su campaña en el 2009 El Mochilas denunció que la deuda del ayuntamiento encabezado por Salvador González Reséndiz era cercana a los 3 mil millones de pesos, pese a que Chavita juraba y perjuraba que dejaría una deuda de 720 millones, similar a la que recibió de Javier Bravo. Ya en el poder manejó la deuda a su antojo pero jamás informó con certeza su monto, hasta que llegó Arturo Dávalos y empezó a manejar un estimado de mil 300 millones de pesos, muy pero muy por debajo de los 3 mil millones que denunciaba El Mochilas. Lo peor de todo es que se trata de una deuda no oficial porque incluye en buena medida millonarios adeudos a proveedores y laudos vencidos por concepto de liquidación de  conflictos laborales. Por lo mismo es ingenuo suponer que Rodolfo Domínguez finalmente pondrá orden en los números y entregará una administración con cuentas claras en las que quede asentado con certeza cuánto y a quién se le debe dinero en el municipio.

COMPÁS DE ESPERA. Otra grave problema que estamos padeciendo es el lapso de tiempo que existe entre la elección y la toma de protesta del nuevo gobierno, tres meses en los que prácticamente todo se paraliza porque los que se van ya no toman decisiones y los que vienen tampoco por obvias razones. En el caso actual la parálisis no es tan evidente porque el gobierno saliente es el mismo que el entrante y muchos de los actuales funcionarios confían en que serán ratificados a partir del próximo mes. Valdría la pena analizar la posibilidad de recortar ese plazo para darle mayor vitalidad al proceso de entrega-recepción, aunque por desgracia eso es responsabilidad de nuestros diputados locales, quienes lamentablemente están más interesados en gestionar obras que les generen moches que en legislar en beneficio del electorado que representan. De Luis Munguía no hay nada bueno que esperar puesto que ya vimos su lamentable desempeño durante los tres años que fue diputado federal, tiempo que dedicó a fortalecer su proyecto como aspirante a la alcaldía de Puerto Vallarta. Hoy, como diputado local, dedicará los próximos dos años y medio a fortalecer de nuevo el mismo proyecto, confiado en que dentro de tres años finalmente podrá cumplir su sueño de ser candidato a la alcaldía por el MC. En cuanto a Bruno Blancas el escenario es similar, su nula experiencia en el tema y su manifiesta voracidad política harán que se dedique de tiempo completo a fortalecerse como próximo candidato de Morena a la alcaldía, así que de los diputados locales nada bueno debemos esperar.

POSDATA. Si en la presidencia municipal hay poca incertidumbre en cuanto a quiénes serán ratificados, en el Seapal Vallarta sí que hay muchos nerviosos porque ahí sí se redujo el lapso de la toma de posesión del nuevo titular, el cual podría asumir el cargo a mediados o finales de noviembre. La decisión de Enrique Alfaro de desligarse del MC le abre el abanico para que pueda designar a un personaje que no necesariamente esté ligado al emecismo vallartense, aunque por supuesto algunos como Juan José Cuevas y Ramón Guerrero le van a hacer la lucha por quedarse con el nombramiento. Hay que recordar que Alfaro es un hombre de negocios así que no será extraño que nos sorprenda con un perfil empresarial en lugar de un político.

VOX POPULI. Mucho tiempo antes de que Enrique Alfaro fuera el poderoso político que es hoy ya tenía intereses económicos en Puerto Vallarta que estaban representados por su hermano David. Por si algunos no lo saben, David Alfaro encabezó la compra de por lo menos dos propiedades millonarias que pertenecieron al tristemente célebre Thomas White, el filántropo norteamericano que murió en el penal de Ixtapa cuando estaba sometido a un proceso penal por corrupción de menores. El hotel Casa Iguana y el albergue para menores que Tom White construyó en Mismaloya  fueron comprados por el hermano de Alfaro, a quien igualmente se le atribuye la compra de la famosa Casa Blanca, que también fuera del presunto pederasta. Ya desligados del MC, los hermanos Alfaro seguramente privilegiarán sus intereses económicos en Puerto Vallarta por encima de los intereses políticos que ya no les parecen atractivos.