Reflexiones

Por J. Mario R. Fuentes*
jomarefu@hotmail.com

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Debo admitir que gran parte de mis verdaderos amigos cercanos y lejanos en distancia están desangelados y nerviosos por la sacudida al Estado Político mexicano, sus mejores días pasaron; su sueño de continuar medrando del sistema se convirtió en pesadilla.

El descrédito nacional a las decisiones públicas del sexenio peñista, plagadas de actos corruptos, la violencia desbocada y el perdón anunciado por la futura administración a los infractores de la justicia, en todos los órdenes son desatinos, para muchos ciudadanos todavía no suficientemente dimensionados.

En lo personal las acciones vengativas no llevan a nada, solamente acrecientan el odio por aquellos que traicionaron la confianza de los mexicanos a lo largo de décadas. El futuro mandatario tendrá un camino escabroso, no existe la menor duda. Los mexicanos ─incluidos mis fraternos─ actualmente en posiciones prometidas, tanto ellos como todos los que votaron por el que recibirá su constancia de mayoría hoy demostraron solidaridad y no temer al sistema oficial fracturado.

Si con la parca en noviembre hacen bromas, al pato Donald se lo cenan. Lo reprobable son las mentiras y rumores alarmistas; ya decía el filósofo de Güemes (q.e.p.d) que estamos como estamos porque somos como somos, así que partiendo de la sabiduría popular podría afirmar ─sin temor a equivocarme─ que todos abonamos a estar así ahora que se demostró capacidad de respuesta, organización para mejorar las condiciones y evitar un mayor deterioro de México. La corrupción por ejemplo, mal considerado cultural por Peña Nieto, lo único que logró fue alentar la mutilación del sistema, ahora se trabajará contra la mordida; el compadrazgo, además de la simulación, delincuencia a gran escala, prostitución, pedofilia, encubrimiento, así como un escenario nada halagador.

Los políticos incapaces y rapaces sin identidad nacional en el olvido dieron dos pasos para adelante, veinte para atrás para para quedar en el mismo lugar sin proyecto nacional. La nación no está para pruebas, la gran mayoría de mexicanos vimos con alegría la reunión amistosa con Meade, no como representante del sistema, aunque sí es parte importante de éste.

Se han escuchado una serie de soluciones posibles por el nuevo gobierno, más programas para terminar con el sufrimiento de millones de familias, las cuales continúan padeciendo los embates de políticas equivocadas con un solo objetivo, sacarles el mejor provecho para ganar posiciones de las pasadas elecciones, les falló, los ánimos estuvieron firmes lo cual demostró que están los ciudadanos hartos de mentiras y promesas.

Los canallas ahora se reparten culpas hasta llegar a polarizar sus opiniones de esfuerzos banales, hubo más que suficiente a lo largo de todo el sexenio peñista—sólo hay que darse una vuelta por las redes sociales—. Lo que pasa en México, más que ser motivo de preocupación, es causa de vergüenza de cómo nos contempla el mundo, nadie puede negar que se nos vendieron dos versiones diferentes, la oficial y la real, lo expuesto con utopías y mentadas mal repartidas tiene sus consecuencias.

En el pensamiento del filósofo Don Fernando Savater

La virtud no es una gracia caída de lo alto a ciertos individuos piadosos o un dócil doblegamiento ante una ley divina o humana, sino la única decisión posible en unas circunstancias dadas. Y cuando digo “única” me refiero a la única que permite triunfar, salir con bien, a la más fuerte, a la que comporta menos carga de muerte. (Criaturas del Aire, Monólogo primero Habla Sherlock Holmes.)

Las decisiones del nuevo gobierno al recibir su constancia de mayoría tienen el deber de exigir lo mejor, con paso firme y decidido sin mirar para atrás; radica en los ciudadanos el deber de salir de su zona de confort y actuar con la mejor actitud, de lo contrario se anidará nuevamente la desilusión.

*Egresado de la UNAM, maestro universitario desde 1979, fue investigador del ICS, conferencista, articulista, inició su trabajo periodístico en la Revista Proceso, jefe de corrección primera plana de diario El Nacional, reportero y columnista; galardonado en varias universidades del país,  21 años trabajó en el sector público y conformó el SNIM en la Coordinación de Productos Básicos de la Presidencia de la República, catedrático de la Universidad de la Veracruz.