Un mexicano muy japonés

Katsuji Tanabe es una persona accesible y abierta, cuando se le pide la entrevista inmediatamente acepta gustoso.

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  •  Nacido en México, Katsuji Tanabe nos cuenta su historia de trabajo y éxito en los Estados Unidos; aquí participa en reconocido festival en la Riviera Nayarit.

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Por Eugenio Ortiz Carreño
Riviera Nayarit

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El chef Katsuji Tanabe es sorprendente. El dice que se siente un chilango y realmente lo parece. Pero desde muy joven fue “trasplantado” a Los Ángeles y ahora vive viajando a Nueva York, Las Vegas y Chicago, donde tiene restaurantes mexicanos con un toque japonés.

El Chef Katsuji Tanabe participa por segunda ocasión en el festival Masters of the Kitchen del hotel Villa la Estancia de la Riviera Nayarit, junto con otra chef reconocida internacionalmente, Maneet Chauhan. Ambos se han presentado en los restaurantes del conocido hotel de Nuevo Vallarta.

Katsuji Tanabe es una persona accesible y abierta, cuando se le pide la entrevista inmediatamente acepta gustoso, mientras su esposa al lado observa de manera discreta. Relata que llegó a Los Ángeles en 1999 como “mojado” literalmente, ganando cinco dólares y de ahí, poco a poco, lavando platos, trabajando aquí y trabajando allá, hizo un programa de televisión en 2003.

Así logró abrirse muchas puertas y ahora manifiesta orgulloso que tiene ya una esposa y sus hijas, además de un restaurante en Los Ángeles, otro en Las Vegas, en Chicago, en Nueva York, y está por abrir en septiembre primero en Washington DC e incluso uno más adelante en la Ciudad de México.

Aclara que no ha sido fácil: “tengo una carrera, pero ahorita está de moda ser mexicano y así que hay que aprovechar”. Refiere que no le costó mucho trabajo adaptarse al esquema de Estados Unidos, mientras no mientas en el trabajo (confiesa haber mentido sobre su estado) “pero mientras no mientas en el trabajo y te rompas todos los días, toda la cara, vas subiendo muy fácil”.

Apunta que “aquí en México nunca fue así, pero si le echas ganas creces donde sea, aquí y allá. Pero a mí en Estados Unidos se me ha hecho la vida muy fácil y ahora me ha ido muy bien”. Afirma que jamás ha sentido ser discriminado en nada y para nada.

Aunque por su carácter sabe imponerse a las actitudes negativas, y si en algún momento se dio a mi “sinceramente me vale”, dice como buen “chilango, y agrega: “yo no me agüito como dicen, no me da miedo”.

Llegó y trabajó como lava platos, con agua caliente, piedra pómez y jabón, “una friega”, pero como dicen, “el que es perico donde quiera es verde…” y hoy como chef ejecutivo que es desde 2003, tiene cuatro restaurantes y se la pasa volando constantemente de una ciudad a otra en los Estados Unidos,

Siendo de padre de origen japonés y madre nacida en Puebla, además creció en la ciudad de México, los restaurantes que tiene reflejan esas vivencias. En cuanto a sus orígenes dice: “yo nací en una casa donde era totalmente normal hacer sopa de fideos y ponerle salsa de soya o hacer tacos de camarón…”

Rubrica insistentemente que su cocina es mexicana en todos sus restaurantes, aunque le da un toque japonés a sus platillos para balancear los sabores. Añade que para tener éxito en los Estados Unidos, lo importante es “reinventarte constantemente”.

Opina que la gastronomía “para mí, es lo que me ha dado el sustento de mantener a mi esposa, a mis hijas, darme un estilo de vida, y para mí siempre ha sido lo mismo que México, representa lo que yo hago y lo que yo hice y lo que voy a hacer; yo me mantengo en comida mexicana, no tengo otra cosa que no sea comida mexicana”.

Celebra que la hotelería se haya dado cuenta que lo culinario es importante para mejorar el turismo y señala que mantiene estrechos vínculos con chefs y cocineros de la región, y destaca entre ellos a Ignacio Cadena, del Restaurante La Leche, de Puerto Vallarta.