Turbia marea causan delegados de AMLO en Jalisco y Nayarit

José Reyes Burgos
Opinión
Mar de Fondo


Jaime Cuevas Tello, alcalde de Bahía de Banderas.

Antonio Echevarría, gobernador de Nayarit.

 

 

 

 

 

 

 


Contubernio y aguas agitadas del otro lado del Río Ameca. Morenistas se sorprendieron esta semana ante una noticia de gran calado, que el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, senador electo y también ex candidato a la gubernatura de Nayarit, no podría ejercer como coordinador estatal de Andrés Manuel López Obrador. 

Esto, tras una impugnación que habrían colocado panistas nayaritas ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) que argumentaba imposibilidad del doctor en dejar a su suplente, Daniel Sepúlveda Árcega en el cargo para tomar procesión de un cargo que aún no existe, el que acaba de anunciar AMLO para cada entidad federativa. 

En lugar de Navarro Quintero, quien ocuparía la importante posición de representar al presidente AMLO en Nayarit, sería nada más ni menos que el arquitecto Manuel Peraza, que ha tenido desde hace años mucha cercanía con el tabasqueño. Esto es por demás una acción inesperada y para muchos, innecesaria del Partido Acción Nacional de Nayarit.  

Pero todo tiene una causalidad… este caso tiene mucho fondo, más que forma. Y es que el doctor Navarro ya admitió públicamente la posibilidad de que, si el TEPJF no admite la suplencia de Árcega, él no dejaría la posición en el Senado, el ‘hueco’, con mucha razón pues mala imagen le traería abandonar tan importante labor para la que fue electo por trabajar en otro cargo.  

Las versiones que circulan en la política local apuntan a que esta sería una jugada que motivo en gran medida esta impugnación fue motivada por el ex dirigente del PAN en Nayarit, Ramón Cambero Pérez, quien no tuvo la mejor de las relaciones con el actual gobernador de Nayarit, Antonio Echeverría, ni con muchos panistas afines al actual ejecutivo estatal.  

Pero, ¿por qué motivar tal acción cuando no hay una declaratoria de guerra en este tiempo, y transcurridas en su totalidad las elecciones? Si hay una razón primordial: que el “Toño” Echeverría, en su calidad de gobernador de Nayarit, ya se habría reunido con el doctor Miguel Ángel Navarro Quintero, para charlar de cooperación política y otros asuntos. 

Fue a puerta cerrada, durante las últimas dos semanas. Esta junta no pasó desapercibida en el sector panista de Camberos. Se sabe que Navarro Quintero ha reunido muchas voluntades panistas y priistas para integrar su proyecto político rumbo a la gubernatura de Nayarit en el 2024. 

Para muestra, botón: el doctor ya se reunió con el priista Octavio Valencia, ex dirigente del tricolor en Bahía de Banderas, porque este tiene la firme intención de sumarse a Morena junto a su gente. También han buscado a Navarro Quintero panistas nayaritas muy conocidos, quienes afines a Echeverría buscan asegurar un pacto para su inclusión en Morena rumbo a las próximas elecciones.  

Por eso y tratando de evitar un empoderamiento de otros panistas, pero sobre todo de Miguel Ángel Navarro rumbo a la gubernatura en el 2024 y quienes sean sus candidatos en las elecciones intermedias del 2021, Camberos habría motivado esta jugada legal para intentar evitar que el morenista sea un protagonista político 

Hay más: algunos otros sostienen que Jaime Cuevas Tello, alcalde de Bahía de Banderas, comparte el interés de Toño Echeverría por cooperar e incluso incursionas en Morena rumbo al 2021 y 2024, pero que, al no estar del todo bien la relación entre ambos, el primero estaría a favor de que el gobernador en turno de Nayarit y el coordinador de AMLO en el estado no hicieran equipo, pues eso le cerraría las puertas.  

Por lo que, ante la inminencia de una cooperación político-laboral entre Echeverría y Navarro, Cuevas Tello habría estado de acuerdo con sacar del tablero morenista al doctor, lo que como ya expusimos deviene en la designación de un personaje nuevo para la coordinación de AMLO en Nayarit, alguien con quien en su momento el alcalde de Bahía de Banderas puede pedir audiencia sin temer ser bloqueado.  

Posdata: había voces que apuntaban a que si el desenlace de la desaparición del ex regidor Chava Macías resultase en una tragedia, los morenistas nayaritas bajo las órdenes de Navarro Quintero se encontrarían listos para pedir la renuncia de Jaime Cuevas como alcalde.  

En resumen, ni los morenistas de Nayarit tienen la certeza de quien los coordinará justo ahora, pues Navarro Quintero dará la batalla legal, ni los panistas de dicho estado saben a ciencia cierta que será su futuro político, ante la serie de movimientos repentinos y turbios que hacen tambalear cualquier previsión trazada por ellos. Es una marea muy turbulenta. 

Miguel Angel Navarro Quintero

Carlos Lomeli Bolaños



Los 4 partidos Morena en Vallarta 

Al tiempo en el que las cúpulas se mueven en lo que es la estructura que tiene la tarea de componer al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) como partido en Jalisco, bajo el claro mando del doctor Carlos Lomelí, cuatro grupos distintos de trabajo se han organizado en Vallarta y el Quinto Distrito, y alguno de esos esperaría poder lograr obtener el control del que será el Comité Directivo Municipal y/o las delegaciones que se asignen 

Uno, es naturalmente el grupo de Laurel Carrillo Ventura, ex candidata a la alcaldía y ahora regidora electa, quien también tendrá que coordinar a sus dos compañeros regidores de morena en el cabildo vallartense. El segundo, es el del diputado local electo por representación proporcional Bruno Blancas; el tercero, el re la diputad federal electa, la maestra Lorena Jiménez; y el cuarto, el encabezado por Rocky Santana y Gaudencio Jiménez, quienes trabajaron con la maestra Lorena, pero hoy se sabe no se mueven en sus quehaceres.  

Son sin duda alguna los 4 liderazgos regionales que esperan entrar en la dirección del partido a nivel local y regional, pero que deberán medir su paciencia pues al día de hoy no hay indicios de a qué grupo le darán las riendas del partido ni las delegaciones.  

Con hermetismo se mantiene desde la más alta cúpula como serán seleccionados y a que tiempo los delegados para esta región y los dirigentes de Morena. Cierto es que el sistema para afiliar militantes se encuentra cerrado a nivel nacionalaun así, cada grupo ya se mueve para agregar gente en preparación al proceso venidero, por si exige números. 

Cada grupo se mueve por separado y agrupa a su propia gente; es una competencia post electoral, lo que se espera es que los méritos den crédito al mejor perfil para dirigir, sin embargo, se teme que se imponga el “dedazo”, como ocurrió para designar las candidaturas. 

Lo preocupante es que, si al final no dan ni una luz de esperanza para apaciguar a los morenistas locales desde la hoy provisional dirigencia estatal, hablamos del círculo del doctor Carlos Lomelí, los ‘fantásticos’ grupos de Morena se van a confrontar tanto que muy difícil será lograr la unidad rumbo a las elecciones intermedias del 2024.  

Cierto es también que algunos ya lo tienen todo para entretenerse, es decir cargos para los cuales fueron electos y deben prepararse, como para distraerse en hacer política. Si algo se aprendió bien del PRI en la política mexicana, es que una persona debe gobernar y otra operar en el tablero político, pero no la misma persona hacer las dos cosas de lleno. A considerar quienes podrían dirigir Morena Vallarta.  

Alfaro, sin ánimos de ceder tierra a Lomelí  

Y no parece tener ningún ánimo de ceder ni un palmo de tierra el gobernador electo del estado de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, pues ha dejado plantado hasta el momento a quien fue designado como coordinador o delegado federal de AMLO en Jalisco, Carlos Lomelí Bolaños. 

En una entrevista en Canal 44 este último afirmó que estaba esperando la respuesta del emecista para tener una reunión y establecer acuerdos de trabajo en torno a temas importantes, como la construcción de la Línea 4 del Tren Ligero en Guadalajara, que tanto Obrador como Alfaro prometieron, por separado. 

“A ver si lo recibe”, había sido antes su respuesta en otra entrevista semanas atrás cuando Alfaro dijo sobre el nombramiento de Lomelí que, como gobernador, él solo tendría trato con el presidente de México y no con ningún intermediario, por tanto, buscaría reunirse con AMLO. 

Pues ayer, lejos de ir a reunirse con su delegado en Jalisco, Alfaro se reunió con uno de sus próximos funcionarios federales, Alfonso Durazo, quien presidirá la tarea de ser secretario de seguridad pública. Más allá de lo que se haya tocado en esta junta, trasciende el ánimo de rivalidad que este acto representa: “me reúno con los empleados de tu jefe, pero no contigo”, bien podría escribirse como un diálogo entre Alfaro y Lomelí.  

Si esa va a ser la actitud, podríamos esperar una serie de conflictos políticos y administrativos en Jalisco que desde luego nada abonarían a mejorar las condiciones bajo las que actualmente sobrevive nuestra entidad federativa. ¿Que curioso, no? En Nayarit el acercamiento entre el delegado de AMLO y el gobernador de la entidad causa conflicto, y en Jalisco su distanciamiento, también. Las circunstancias se equivocaron de contexto. 

Rocky Santana, operador político de Morena.  

Laurel Carrillo, regidora electa.

 

Lorena Jimenez, diputada federal electa.

Bruno Blancas, diputado local electo.