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Carta de un empresario a su hijo

A lo largo de tu vida contarás con personas que te apoyen y te hagan crecer, siempre y cuando de tu lado exista esa reciprocidad en el trato.

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Por CPC Mario Rizo

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A mi querido hijo:

Como padre y empresario, creo que es esencial dejarte mi legado de vida en las siguientes líneas:

Antes que nada, debes saber que mi mayor misión en la vida ha sido formar una familia con valores, en la cual reine la armonía, el respeto y la admiración entre los miembros de la misma.

Aunado a ello, he perpetuado con pasión, esfuerzo y visión una empresa que, más que un negocio, es nuestro sustento, la conciliación de las voluntades y deseos laborales y familiares. A lo largo de los años he buscado consolidar un patrimonio mediante la gestión de nuestra empresa, donde la opinión y participación de mis colaboradores ha sido esencial.

Aun cuando siempre he dicho en casa que la familia y la empresa son cosas distintas, es importante que tengas claro que los valores familiares deben verse reflejados en el actuar de la empresa. Recuerda que dentro de mi filosofía está el dejar los caprichos atrás y otorgar, mediante una evaluación continua, lo que cada quien merece.

Debemos erradicar la mentalidad de que una exigencia es atentar contra la integridad de una persona; al contrario, es buscar el aumento de sus conocimientos y su capacidad de resolver problemas, tomar decisiones. Al mismo tiempo, representa un aprendizaje para administrar paciencia, tiempos y delegar tareas, generando un efecto multiplicador.

Continuar con un legado implica exigencias, conocimientos, capacidad de escuchar, así como tomar decisiones acertadas en el momento adecuado, involucrando innovación pero sin desprestigiar las ideas conservadoras que han mantenido en operación a la empresa.

En todo momento se deberá respetar y reconocer la integridad no sólo de los colaboradores de la empresa, sino también de la comunidad. Tener entre nuestros objetivos la aportación a la sociedad.

Las reuniones serán el cimiento de la comunicación y de la continuidad de la empresa y la familia. Sin embargo, los eventos familiares jamás deberán servir para atender asuntos de negocio; las cuestiones laborales deberán desahogarse en nuestras instalaciones: no se podrán llevar conflictos a casa.

Ten en mente que la riqueza no sólo es monetaria, también es humana. No abandones a tus amistades ni los buenos momentos de la vida, siempre ten tiempo para ti mismo, sé feliz y ayúdate conciliando el éxito personal y profesional, las relaciones serán siempre una fuente de sabiduría y de motivación.

A lo largo de tu vida contarás con personas que te apoyen y te hagan crecer, siempre y cuando de tu lado exista esa reciprocidad en el trato. Valora a los demás y ten la habilidad de remunerar sus aportaciones, o bien, de demostrarles tu afecto.

Ten como finalidad siempre la cohesión familiar y la continuidad empresarial.

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Con cariño y afecto
Tu Padre

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*Esta carta fue tomada del libro El Sucesor, de Mario Rizo.